En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
La digitalización de la muerte
Con las nuevas tecnologías, el duelo se ha transformado en una experiencia interactiva programada desde la vida.
Un mexicano en la Asociación Nacional del Rifle
La reunión anual número140 de la National Rifle Association (NRA) se celebró en Pittsburgh hace un par de semanas. Esta es la crónica de un mexicano.
Recuerdos del Tiempo mexicano
En junio de 1971 regresé a México después de haber vivido en Venezuela, Inglaterra y Francia durante cuatro años. Yo había huido del México represivo de Díaz Ordaz, el más odioso de los…
El día del elefante (un pie de foto)
No, esta no podría ser una foto de Kertész, Cartier-Bresson, Salgado, maestros sutiles de la instantánea, "el ojo de halcón y la mano de terciopelo". No,…
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