La ciudad sabe a mar,
de capanazos de salitre,
mece los brazos largos de sus sauces,
lame los ateridos huesos de sus plátanos,
se escapa en una enmarañada deserción.
Mueve los pies frenética en el cielo,
baila en el viento y en el agua,
y zapatea sus choclos con la lluvia, tap, tap.
Corre desesperada de callejón en callejón,
huye como si fuera la misma niebla,
y se va a pique con todo su ruidero.
Y más abajo el alma humana, se humareda,
su chimenea,
su montón de infiernillos y discordias,
sus mil pasos prendidos a cada día.
Un inmenso mar de luciérnagas,
el puerto,
sus hombres y mujeres.-
Detrás de las páginas, abril 2014
Un recorrido por los entretelones del número de abril de Letras Libres.
De políticos y militares
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mostró recientemente su descontento por la presencia de militares en un salón de enseñanza, abriendo de nuevo un debate que parecía cerrado en España.
Al tú por tú
Señor Director: He leído con interés y avidez, como siempre, Letras Libres; particularmente el número 53 (mayo 2003) me provoca la…
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