Señor director:
Escribo desde Venezuela y cuando observo lo que Villoro es capaz de hacer con una fotografía [Letras Libres no. 83], cuando termino de leer su excelente novela El Testigo, me embarga una especie de vergüenza ajena por los “distinguidos” miembros del Premio Rómulo Gallegos a quienes Villoro sólo les sirvió para colocarlo en la lista de los oscuros finalistas mientras se premiaba a un escritor español muy menor pero que había hablado bien de la manoseada revolución chavista. En Venezuela hay una legión de lectores clandestinos que reconocen a Villoro como heredero de esa magnífica literatura que es la mexicana. –
Biografías: Faulkner, Nabokov
"Fue un bebé con cólicos". Con esta frase tan notable, importante y significativa empieza Joseph Blotner su biografía sobre William Faulkner. Este bebé…
Voz quema dura: Koko Taylor
Aseverar “cada voz es inconfundible” no impide afirmar que hay voces más inconfundibles que otras. O acaso –un dilema para la estética de la música–, quepa decir que hay timbres…
La vida doble de Arturo Fontaine
En 1992 Fontaine sorprendió con una novela inesperada. Oír su voz era un gran mural acerca de la transformación de Chile durante la dictadura de Pinochet. Fontaine…
De la autocrítica (lecturas fallidas)
Zaid es un poeta que, en prosa o en verso, habla con honestidad y no teme pronunciar las verdades incómodas, un ejercicio que realiza incluso consigo mismo. Las continuas reescrituras de sus…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES