Señor director:
Escribo desde Venezuela y cuando observo lo que Villoro es capaz de hacer con una fotografía [Letras Libres no. 83], cuando termino de leer su excelente novela El Testigo, me embarga una especie de vergüenza ajena por los “distinguidos” miembros del Premio Rómulo Gallegos a quienes Villoro sólo les sirvió para colocarlo en la lista de los oscuros finalistas mientras se premiaba a un escritor español muy menor pero que había hablado bien de la manoseada revolución chavista. En Venezuela hay una legión de lectores clandestinos que reconocen a Villoro como heredero de esa magnífica literatura que es la mexicana. –
Seguir siendo de izquierda
Haber sido comunista ¿Qué significa ser de izquierda, hoy? Pregunta clara e imprecisa a la vez. Clara porque sin duda es bastante fácil hacer un catálogo de…
Las brujas de Zugarramurdi, de Alex de la Iglesia
Se conoce como “aquelarre” a la reunión donde brujas y brujos rinden culto al demonio. Es una de las pocas palabras que el castellano heredó del euskera, la lengua del país vasco…
Palahniuk, el escritor cero
Lo llaman el nihilista de la nueva generación de escritores, aunque él reniega de la etiqueta y se define como romántico; su vida, sin embargo, ha estado más cerca de la anarquía que de la…
Gordas sumas por una delgada credibilidad
calientes gritamos enmedio del desierto pasando cigarro mano en mano somos los más imbéciles para los imbéciles que ocupan grandes puestos una redada una evidencia un hipódromo con las mejores…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES