Estimado Mario Escobar :
Cuando usted tenga la formación, la integridad, la capacidad crítica y el sentido de lo político de Ibsen Martínez, quizá se pueda plantear una sana discusión. Lo que ocurre acá en Venezuela es muy grave incluso para los propios adeptos del gobierno del presidente Chávez. Sólo piense en una cosa muy sencilla: todo depende del parecer, del actuar, de una sola persona. Desde una política macroeconómica a una reforma del poder judicial, desde la entrega de una cédula o un pasaporte hasta el simple aumento de los sueldos de un gremio. Todo pasa por las manos de nuestro presidente y eso es contrario a toda práctica democrática. Si, como dice Gabriel Zaid, la cultura es diálogo, en Venezuela estamos muy mal. No se puede dialogar si todos nos tenemos que poner las particulares franelas o camisas rojas. Lea más a Martínez y verá otras facetas. Sigue siendo una voz lúcida en medio de esta voracidad llamada revolución. –
Nuevas inquisiciones. Una charla
Presentación del número de septiembre con Pablo de Lora y Mercedes Cebrián.
Dinero para la cultura
Hay cinco fuentes de financiamiento para la cultura: el sacrificio personal, la familia, los mecenas, el mercado y el Estado. Todas pueden liberar o esclavizar, aunque de maneras distintas.…
La gente de papel
RITA Rita Hayworth se clareó el pelo negro azabache para que le quedara color caoba. Para enfatizar su apariencia de viuda, utilizó electrodos con…
La cumbre
A diferencia de los hackers y otros cibernautas, los poderosos de la Tierra sólo se ponen de acuerdo si se reúnen a suficiente proximidad para respirarse las lociones. Lo malo de…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES