Estimado Mario Escobar :
Cuando usted tenga la formación, la integridad, la capacidad crítica y el sentido de lo político de Ibsen Martínez, quizá se pueda plantear una sana discusión. Lo que ocurre acá en Venezuela es muy grave incluso para los propios adeptos del gobierno del presidente Chávez. Sólo piense en una cosa muy sencilla: todo depende del parecer, del actuar, de una sola persona. Desde una política macroeconómica a una reforma del poder judicial, desde la entrega de una cédula o un pasaporte hasta el simple aumento de los sueldos de un gremio. Todo pasa por las manos de nuestro presidente y eso es contrario a toda práctica democrática. Si, como dice Gabriel Zaid, la cultura es diálogo, en Venezuela estamos muy mal. No se puede dialogar si todos nos tenemos que poner las particulares franelas o camisas rojas. Lea más a Martínez y verá otras facetas. Sigue siendo una voz lúcida en medio de esta voracidad llamada revolución. –
En la comarca de los hobbits
No sabía qué esperar de Colima, puesto que nunca había estado ahí. Me encontré con una cálida brisa al bajar a la pista de un aeropuerto tan pequeño que parecía una central de autobuses.
Un digno expresidente
A diferencia de algunos de sus antecesores, Ernesto Zedillo puede caminar tranquilamente por las calles de México.
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La culpa de la superviviente
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