Vittorio Gassman (1922-2000)

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Qué difícil nos resulta separarnos de las consejas cotidianas cuando los hechos se nos presentan imperiosamente confusos. La llegada del nuevo milenio no nos indica, por sí misma, que los ciclos se cierran y, sin embargo, así está sucediendo. Con la muerte de Vittorio Gassman concluye uno de los movimientos más importantes del siglo: el neorrealismo italiano.
     Actor versátil de gran presencia, interpretó tanto a Shakespeare como aventureros en Argentina, tanto tragedias griegas como militares ciegos, como aquel famoso papel, reinterpretado por Al Pacino, en Perfume de mujer, de Dino Risi.
     Gassman entendió que el escenario es una trinchera que proyecta, agresiva y cortésmente, las energías poderosas del actor. Y así fue: si una característica de la capacidad actoral de Gassman sobresale es la fuerza con la que interpretaba sus papeles. Desde aquel galán criminal e impetuoso de Arroz amargo de Giuseppe de Santis, obra que lo dio a conocer al mundo e incluso atrajo la atención de Hollywood, hasta ese histórico  jefe de familia en La familia de Ettore Scola, la fuerza, muchas veces confundida con la sobreactuación, es lo que caracteriza las interpretaciones de Gassman. Quizá es necesario ahondar en esto. Muchas veces se ha creído que las actuaciones si no son sutiles son exageradas, y la tendencia occidental de actuación ha abusado de la sutileza para convencer de que las pasiones humanas son sólo internas, motivo por el cual nos hemos topado con la imposibilidad de actuar a Shakespeare o a los trágicos griegos a plenitud. Gassman entendía que las actuaciones son tan encendidas como contenidas, tan internas como externas. Gassman se colocaba frente al público con franqueza y al mismo tiempo con astucia ambigua, y su presencia era como el hilo conductor de su trabajo y de su vida, espléndidamente humana.
     Naturalmente, Gassman fue uno de los polos de la actuación italiana; el otro se llamó Mastroiani, y como herederos de Casanova, de Alfieri y de Cellini, hicieron su autobiografía, Gassman en forma de novela, Mastroiani en un documental filmado por su hija.
     Gassman llegó a Hollywood, pero se supo mantener al margen. Al mismo tiempo trabajó en el cine de autor, como el de Alain Resnais; colaboró con Visconti, con Altman y con Luigi Comencini, e incluso dirigió una película, Kean, pieza escrita por Jean-Paul Sartre acerca de la vida del gran actor inglés decimonónico Edmond Kean. Sin embargo, si debemos hablar de alguna relación fundamental en la carrera de Gassman hablaríamos de dos: con Dino Risi y con Ettore Scola. Para el actor, Risi fue un miembro familiar que, en películas como El matador, La marcha sobre Roma, Perfume de mujer y, esencialmente, Il sorpasso, logró quitar la máscara de actor cómico que en las obras de Mario Monicelli Gassman había adquirido. Pocas películas, como Il sorpasso llegan a ser el reflejo de una Italia en la que todo parecía fácil pero donde sonaba la crisis futura. Ettore Scola, riguroso y talentoso, había conocido a Gassman en Il sorpasso, ya que colaboró en el guión y trabajó en sus primeras películas, pero su participación en Y nos amábamos tanto, así como en La familia, asientan a un Gassman maduro y lleno de matices actorales.
     Al final de su vida lo achacaron grandes depresiones y la cercanía de la muerte lo angustiaba. "La muerte no me obsesiona, me repugna", dijo al final. Con su partida se cerró el ciclo neorrealista .-