Cartas Plural

“Quisiéramos tener un texto suyo.” Las cartas de Plural

La correspondencia de Plural es enorme. En Letras Libres hemos elegido un puñado de las cartas enviadas por Octavio Paz, a colaboradores y amigos, desde su inicio hasta su abrupto final.
Favorito
Este texto se publicó de manera exclusiva en nuestro sitio web.

Hace cincuenta años, el 15 de octubre de 1971, apareció el primer número de Plural. Crítica y Literatura, una revista mensual del diario Excélsior, que más tarde cambiaría su nombre por el definitivo Plural. Crítica, Arte y Literatura.

La planeación formal de la publicación comenzó desde el mes de julio de 1971 cuando Paz preparaba el lanzamiento y les escribía a conocidos y amigos para proponerles que publicaran en la revista que había ocupado sus pensamientos desde muchos años antes. Plural publicó 58 números y su vida, como sabemos, se truncó a raíz del golpe a Excélsior en julio de 1976.

La correspondencia de Plural es enorme. En Letras Libres hemos elegido un puñado de las cartas enviadas por Octavio Paz, a colaboradores y amigos, desde su inicio hasta su abrupto final. Con excepción de la primera de ellas –incluida en el libro Henri Michaux: Icebergs (Círculo de Bellas Artes, 2006)– el resto se encuentra resguardado en la Universidad de Princeton o existe copia en la Zona Paz, a la que agradezco su apoyo.

Con el propósito de mostrar al lector coordenadas básicas de estas misivas, comento someramente algunas de sus singularidades.

Malva Flores

*

A Henri Michaux

México, 25 de julio de 1971

Querido Henri Michaux,

La carta adjunta es más bien una especie de hoja de información general. Olvídese el lenguaje escolar de sus vecinos de la UNESCO.

Quisiéramos tener un texto suyo –un poema, reflexiones, lo que quiera y de la extensión que le parezca adecuada para el primer número de Plural o, si ello no le fuera posible, al menos para el segundo o el tercero. Cuidaré de que su texto sea bien traducido y me ocuparé personalmente de revisar la versión española con el traductor.

Conoce la admiración y el amor que tengo por su obra, esto para decirle lo mucho que deseo un texto suyo y mi interés en verlo bien traducido. He revisado con Aridjis la traducción de su poema. Él ya había tomado nota de las correcciones que usted me había dado y todavía hemos hecho algunos pequeños cambios.

He sugerido al editor que publique enfrentados el original francés y la versión española, cosa que me parece indispensable puesto que la traducción de Aridjis es muy fiel y correcta pero no es una verdadera recreación poética.

Creo que el editor finalmente está de acuerdo.

Sería demasiado largo relatarle nuestras peripecias mexicanas. Marie José descubre mi país y yo descubro a través de ella otro México.

¿Cómo está Micheline? A los dos la amistad profunda y el cariño [esta última frase en castellano] de Marie José

y de Octavio Paz

Esta carta –escrita en francés en el original y traducida por Juan Manuel Bonet– es una de las que Paz envió, adjunta a otra (firmada por Tomás Segovia como secretario de redacción), donde se indica, en su párrafo inicial: “Preparamos los primeros números de Plural, revista que aparecerá todos los meses en México bajo la dirección de Octavio Paz. Esta revista querría ser la expresión de la cultura latinoamericana a la vez que un medio de información y de crítica de la actividad literaria, filosófica intelectual, artística y política en el mundo”. Como esta existen cartas a Claude Lévi-Strauss, Roman Jakobson, John Cage, Guillermo Cabrera Infante, Dore Ashton, Paul Goodman, Mario Vargas Llosa, Noam Chomsky, entre muchos otros escritores que publicaron en la revista. La colaboración de Michaux –“Ideogramas en China”– apareció en el primer número de Plural.

*

A José Bianco

Cambridge, a 10 de noviembre de 1971

Querido Pepe:

No, la historia de Plural no ha sido celeste. Más bien estuvo a punto de volverse infernal. Resulta que yo tuve que salir de México antes de que apareciese el primer número (Charles Eliot Norton Lectures 1971/72: debo residir en Cambridge hasta mayo próximo) y en mi ausencia, por razones largas de explicar, los de Excélsior (el diario que edita Plural) cometieron varias barbaridades –aunque creo que de buena fe: modificaron el formato; sacaron varios textos, entre ellos el tuyo y uno de Cioran (es verdad que nos habíamos equivocado y que enviamos demasiado material a la imprenta pero no eran ellos sino nosotros, Segovia y/o yo, los que deberíamos haber decidido qué textos aparecerían en el primer número y cuales en el segundo); agregaron una ridícula nota de introducción al ensayo de Lévi-Strauss; redactaron otras notas muy rimbombantes de presentación de los colaboradores (Michaux, Roberto Juarroz, Harold Rosemberg, Fuentes, Xirau, Sakai, etc.); etc. Ya te imaginarás mi cólera. Tomás Segovia (el poeta: sin duda lo conoces, es el secretario de redacción de Plural) y yo presentamos nuestra renuncia. Ante la insistencia del director de Excélsior, una persona de veras excelente, retiramos las renuncias y nos hemos quedado.

Han prometido no volver a intervenir. Vicente Rojo y Sakai se ocupan de la presentación física. El segundo número, con tu artículo, sale dentro de cinco días. Ya lo recibirás –con un cheque.

A pesar de todos los tropiezos que te he contado y de que el primer número salió un poco desvaído –no pienso tanto en su presentación física, más bien grisácea, sino en su contenido– se vendieron en la Ciudad de México, en dos días, diez mil ejemplares. Increíble, ¿verdad? Temo que se trate de un equívoco; la gente, probablemente, esperaba una revista política. Ya veremos qué suerte tendrá el segundo… En cambio, nuestra distribución en América Latina, España y los Estados Unidos es nula. ¿Quién podría distribuir Plural en el Cono Sur? Goytisolo me cuenta (anda por aquí) que se vendieron mil ejemplares de Libre en Buenos Aires y otros tantos en Santiago y en Montevideo. Ojalá que tú pudieses sugerirnos el nombre de algún distribuidor. Te lo agradecería muchísimo. Y esta súplica me lleva a otra: necesitamos tus consejos y tu ayuda, además de tu colaboración literaria. ¿No podrías ser un poco –un mucho– nuestro corresponsal de Buenos Aires? Necesitamos una lista de unos quince escritores (una lista con direcciones) a los que creas que debemos pedir colaboración: poemas, cuentos, ensayos y sobre todo artículos de crítica literaria, artística y política. No reseñas ni notas breves sino artículos de ocho o doce páginas en los que se haga la crítica de uno o varios libros, un poco a la manera de The New York Review of Books. Tú podrías, desde luego, pedir directamente y en nuestro nombre esas colaboraciones. Extensión: entre ocho y quince cuartillas aproximadamente; honorarios: entre ochenta y ciento veinticinco dólares. Tal vez, por el momento, no hay que pedir colaboraciones poéticas (publicamos una página de poesía en cada número y ya tenemos poemas de Girri, Alejandra Pizarnik y otros. Además de los de Juarroz que publicamos en el primer número.) Lo que necesitamos más que nada son artículos de crítica sobre la actualidad literaria latinoamericana y sobre temas políticos. ¿Quién podría escribir algo sobre lo que ocurre en Chile o sobre la situación argentina o brasileña? Análisis políticos o literarios, ensayos de interpretación –en suma, textos de veras críticos–. Por último: hemos iniciado una sección llamada “Letras, letrillas, letrones” que será una miscelánea de noticias, sátira, informaciones, polémica, etc. Ojalá que tú pudieses enviarnos cada mes una cuartilla o dos con notas y notículas. La sección, por su carácter colectivo, es anónima.

Tus preguntas: Sí, México participó en la guerra. Muchos mexicanos vivieron en París durante la guerra. Sí, los nacionales de países neutrales que vivían en París pasaban con frecuencia a España –conozco el caso de varios mexicanos (antes de que México declarase la guerra al Eje)– aunque, claro, no siempre. No recuerdo en este momento la fecha de nuestra entrada a la guerra (una participación más bien verbal y económica) ni qué país se encargó de nuestros asuntos en Francia pero esta misma semana te enviaré esa información.

Esta carta se ha extendido sin que haya podido decirte nada de lo que me hubiera gustado contarte: nuestro regreso a México, mis impresiones sobre la gente y la situación política, el lío de Padilla, Cambridge (el de aquí y el inglés)… Nieva ahora, la primera nevada del año, tengo sueño y

Te envío un abrazo

Octavio

Marie José te envía un cariñoso recuerdo.

Nuestra dirección: 1558 Massachusetts Ave. Cambridge, Mass, 02139 USA.

“En torno a Marcel Proust”, de José Bianco, apareció en el número 2 de Plural, (noviembre de 1971), pero la relación de la revista con el diario Excélsior fue siempre tensa, como lo muestran las misivas entre Paz, Tomás Segovia, Kazuya Sakai y Pedro Álvarez del Villar, quien había sido designado por Julio Scherer para fungir como contacto entre Plural y Excélsior. El asunto de la distribución de la revista se volverá un martirio para la gente de Plural. “Letras, Letrillas, Letrones” fue una sección efectivamente noticiosa, satírica y polémica. En sus primeros años, los textos aparecieron sin firma, aunque, por la correspondencia de Paz, se hace evidente que quien más colaboró en ella durante los primeros números fue el propio Paz, quien enviaba recortes a Segovia sobre diversos asuntos o textos aparecidos en revistas extranjeras y desde Cambridge escribía los posibles comentarios que en México pulía Segovia para que aparecieran en la revista. El 27 de enero de 1972, un Paz molesto, comentó a Segovia los propósitos y errores que veía en la sección: “‘3L’ fue concebida como una sección informativa y polémica pero, por lo que toca a México, no ha sido ni lo uno ni lo otro. No es tan difícil hacer una relación de los principales libros, exposiciones, conciertos y sucesos del mes. En esa relación podría, muy brevemente, apuntarse una crítica: aplauso, abrazo, beso o pellizco, bofetada, cuchillada…”

*

A Elisa Breton

[México], 9 de octubre de 1972

Querida Elisa:

Por un doble error omitimos, primero, pedirte permiso para la Oda a Fourier de André en el número 11 de Plural; segundo, te mandamos el cheque y dos ejemplares de la revista a una dirección equivocada.

Diré en mi abono que no soy enteramente culpable. Estuve ausente de México varios meses y pensé que Tomás Segovia te había escrito pidiéndote autorización para publicar el poema. Perdona su (nuestra) distracción. Diré en abono de Segovia que su traducción es espléndida. A mí me dio mucha alegría que nuestro homenaje a Fourier se abriese con el hermoso texto de André.

Marie José se une a mis saludos cariñosos, perdona la brevedad de estas líneas.

Un abrazo,

Octavio

Nos acusas de recibido ya en México. Nuestra dirección: Lerma 143, apt. 601- México 5, D. F.

El número dedicado a Charles Fourier (Plural 11, ago. de 1972) estuvo lleno de contratiempos. Había sido planeado por Paz desde noviembre, con el fin  de que apareciera en abril de 1972, mes del bicentenario del nacimiento de Fourier. Paz pensaba que deberían publicarse –además de la Oda a Fourier, de Breton– a Maurice Blanchot, Roland Barthes, Simone Debout, Raymond Queneau, entre otros. Pasaron los meses y, podemos conjeturar, Segovia no consiguió las colaboraciones sugeridas, ni las ilustraciones que Paz deseaba. Para febrero del 72 Paz le escribe a Segovia: “¿Has pensado en el número de Fourier? A mí no me gusta nada la antología de Butor y pienso decírselo en carta próxima. Es necesario que la rehaga. También es urgente encontrar una persona que escriba una buena introducción que sitúe a Fourier ante el público latinoamericano. Si es necesario aplazar el número –pues se aplaza.” Y se aplazó. Finalmente publicaron Paz, Debout, Fourier, Michel Butor, Pierre Klossowski y la Oda de Breton, traducida, como el resto de los artículos, por Segovia. El pago a Elisa Breton corrió con una suerte desafortunada. Todavía el 20 de enero del 73, Paz le escribía: “Hemos tenido contratiempo con el cheque. Después de muchas averiguaciones descubrí que te lo había enviado al 40 en lugar del 42 de la rue Fontaine. Ya procuro que cancelen ese cheque y te envíen otro.”

*

A Severo Sarduy

México, D. F., a 11 de octubre de 1972

Querido Severo:

¡Al fin reapareces!

Tu silencio (y tu nota sobre Renga) me tenían furioso. Envíame Cobra pronto para disipar enteramente el nublado. Emir Rodríguez Monegal nos había prometido un ensayo sobre tu libro. Ahora mismo le escribo para recordárselo. Pero también podríamos publicar otros textos –incluso algo de lo aparecido en Francia, a condición de que no haya sido publicado en revistas y publicaciones populares como Le Monde, Le Nouvel Observateur, La Quinzaine Litéraire, etc.

Envíanos, además, otro (ese) texto (ese) para Plural. Lo que quieras: ensayo, ficción, poesía. ¿Por qué no algo de Big Bang? También algo sobre Deleuze. O algo sobre pintura –si has visto algo que valga la pena– ¡Cuántos algo y qué pocos alguien!

En varias ocasiones le hemos pedido colaboración a Roland Barthes. Recuérdaselo, por favor. ¿Viste el número dedicado a Fourier? ¿y el suplemento de Roussel?

Ya nos instalamos, Marie Joe construye un jardín en el balcón del departamento para una Shakti y otras divinidades. Nuestra dirección: Lerma 143, depto. 601, México, 5 D. F.

Un abrazo,

Octavio Paz

En el núm. 2 de Libre (dic. 1972-feb. 1973) apareció “Renga, poema de Octavio Paz, Jacques Roubaud, Edoardo Sanguineti y Charles Tomlinson”, donde Sarduy reseña el libro. Ignoro si previamente le había enviado su crítica a Paz, pues las cartas, tanto del mexicano como de Sarduy, son anteriores a la publicación. En su respuesta, del 14 de noviembre del 72, Sarduy escribe: “espero hayas recibido Cobra y todo se haya despejado. No quiero epilogar sobre la depresión que me causó saber que en un momento dado pudiste haber estado enfadado conmigo […]. En el caso de la nota sobre Renga todo es más difuso; no acierto a saber por qué es negativa, a menos que no sea por la tontería consubstancial a todo lo que escribo”. Leyendo la reseña –que apareció publicada 15 días después, lo que me hace pensar que no fue modificada por Sarduy–, no encuentro, tampoco, razones para la furia del poeta, salvo, probablemente, este párrafo: “Quizá lo más interesante de este renga políglota es lo que a primera vista puede aparecer como su limitación: la poca amplitud del “décrochage”, el despegue reducido, la referencia constante al momento y al lugar de producción, que ubica demasiado al texto y lo escande con sus insistentes tautologías”. Ese mismo noviembre, en el núm. 14 de Plural, Paz publicó “Big bang. Para situar en órbita máquinas de Alejandro”, así que su furia no era tan grande. Sarduy publicó en siete números de la revista. El largo ensayo de Emir Rodríguez Monegal sobre Cobra, “Las metáforas del texto”, apareció en el número 16 de Plural, en enero de 1973.

*

A Saúl Yurkievich

PLURAL

REVISTA MENSUAL DE

EXCÉLSIOR

México, D. F. a 4 de diciembre de 1972

Querido Saúl:

Perdone mi largo silencio. Primero, en Cambridge (Massachussetts), las conferencias me quitaron mucho tiempo –tuve que darlas en inglés; después el regreso a México, la instalación y el trabajo de Plural no me han dejado un rato libre en estos últimos meses.

Sus poemas saldrán en el número de marzo. Estoy avergonzado por haberlo hecho esperar tanto –y más aún porque sus textos me gustan mucho. Lástima que usted haya decidido publicar algunos en Obra en Marcha. ¿Quiere decirme por favor, a vuelta de correo, cuáles son los poemas que publicará en la revista de Julio Ortega? Nosotros tenemos “Rimbomba”, “Atención”, “Mis entrañas”, “Te antesigo y te prosigo”, “Jugo de palabras”, “Agujero”, “Para qué leerlo” y “Criaturas del paraíso”.

Espero también que me envíe algunos de los ensayos críticos de los que me habla. Hubiera sido magnífico publicar su texto sobre Cortázar. Por cierto, sé que Julio acaba de publicar una novela en Buenos Aires (aún no llega a México): ¿quisiera usted escribir un artículo sobre ella? La extensión: entre 8 y 10 páginas…

¿Recibió usted el número de Plural en que apareció su excelente ensayo sobre Darío? ¿Y el cheque?

Desde que estuve en Cambridge quería comentar un poco sus ideas acerca de la coexistencia de dos poéticas en Neruda, la “mítica” y la “política”. No niego la oposición, tal vez irreconciliable, entre ambas visiones, pero me parece que, en el caso de Neruda, el verdadero problema es otro. Desde el principio fue poeta desigual y su obra, también desde el principio, está llena de altibajos. Incluso en lo que muchos piensan que es su mejor periodo –los años en que escribió Residencia en la tierra– son notables las caídas y bajas de tensión colindantes con momento de gran intensidad. Esta discontinuidad aparece de libro a libro, de poema a poema e incluso en el interior de cada poema… Por esto no solo gran parte de los poemas políticos de Neruda son prescindibles sino que también un número crecido de sus poemas eróticos y “míticos”. Juan Ramón Jiménez tenía razón: es un gran poeta malo. No es que la política haya desintegrado su poesía sino que su desintegración abarca también (y sobre todo) a su política.

El problema de la política de Neruda no es un problema poético. No es que su política haya sido antipoética sino que fue profundamente inmoral. El fascismo de Pound como el estalinismo de Neruda no son fallas poéticas sino fallas morales. Una consideración realmente crítica de la obra de Neruda tiene que enfrentarse al problema que representa su estalinismo. Cierto, se trata de una equivocación trágica pero las raíces de esta equivocación están en una confusión de orden intelectual y moral que afectan también a su poesía.

No piense usted que soy demasiado severo con Neruda. Al contrario, me parece una gran figura y debemos salvar lo que sea salvable de su obra. Creo que es mucho y por eso hay que verla con rigor y pasión.

Un abrazo muy afectuoso,

Octavio

Saúl Yurkievich fue un colaborador habitual de la revista. Publicó poemas, artículos y reseñas. Los poemas a los que se refiere Paz aparecieron en el número 18 de Plural (marzo de 1973). En su respuesta del 25 de diciembre de 1972, Yurkievich apunta: “Desde el punto de vista de la conducta poética, Neruda es criticable cuando subordina su palabra a una inadmisible censura dogmática; el exceso de determinación ideológica ahoga lo que su escritura puede tener de poética, la forzada univocidad torna el discurso lineal, previsible panfletario. El estalinismo es una de las tantas formas de oficialismo, de enajenamiento de la libertad de escritura en aras de la razón de estado, de una pretendida salud pública impuesta totalitariamente”. El golpe del 11 de septiembre de 1973 en Chile y la muerte de Neruda fueron seguidos por Plural atentamente. En el núm. 25 (oct. de 1973), se publicaron: “Los centuriones de Santiago”, de Paz, “A propósito del septiembre chileno”, de José de la Colina y una nota sobre “Los funerales de Neruda”. En el número 29 (feb. de 1974) aparecieron unas páginas con el titulo común de “Neruda entre nosotros”. En ellas escribieron Julio Cortázar y Jean-Clarence Lambert.

*

A Ángel Rama

5 de marzo de 1973

Querido Ángel Rama:

Tomás Segovia me transmitió su carta y su excelente artículo sobre el último libro de Italo Calvino. Lo publicaremos en el número próximo de Plural. A mí también me gustó mucho Le cittá invisibili. Tanto que le pedí a José Emilio Pacheco que tradujese algunos fragmentos. Así pues, su artículo saldrá acompañado con las traducciones de José Emilio.

A mi regreso de los Estados Unidos Tomás Segovia me pidió dejar Plural porque quería dedicarse más totalmente a su obra y a su trabajo de profesor en El Colegio de México. Naturalmente, accedí. Pero Tomás sigue siendo un buen amigo y colabora con frecuencia en la revista.

Sí, la nota de Benedetti en Marcha revela mala fe. Además y sobre todo, es tonta. Quise, cuando la leí, contestarle. Después, pensé que era inútil: ¿a qué sostener diálogos con gente que no quiere oír? Solamente le diré, en primer término, que yo nunca he formado parte de ese grupo que Benedetti llama la Mafia; enseguida, que la posición de los escritores mexicanos que menciona Benedetti, lejos de ser coincidente, es diversa y contradictoria. Por ejemplo, la actitud de Segovia es muy distinta a la mía y la de ambos distinta a la de Carlos Fuentes. Para que usted tenga elementos de juicio le envío con estas líneas varios números de Plural. Por lo que toca a mi posición personal le ruego que vea los textos de los números 5, 6 (Mesa Redonda) y 13. Además dos notas de “Letras, Letrillas y Letrones”:“La clase obrera y la política”(número 11) y la “contestación” que aparece en la página 43 del número 17. Creo que estos textos por sí solos se explican.

            ¿Cómo está Martha? Salúdela de mi parte.

            Afectuosamente,

Octavio Paz

Con frecuencia la crítica ha considerado a Paz y a Rama como antagonistas que no se apreciaban intelectualmente. No fue así. Si bien Rama no colaboró asiduamente en la revista, sí lo hizo en cuatro ocasiones. “Italo Calvino. La semiología del relato”, apareció en Plural 23 (ago. de 1973), junto a la traducción que José Emilio Pacheco hizo de algunos fragmentos de Las ciudades invisibles. Esta carta aborda también un tema interesante en relación con la revista y su impacto en el extranjero. En “Mafia, literatura y nacionalismo” (Marcha 1627, 12 de enero de 1973), Mario Benedetti comentó varios artículos aparecidos en Plural ­–“Opciones críticas en el verano de nuestro descontento”, de Fuentes (Plural 11), así como las participaciones de Paz y Segovia en “Los escritores y la política (Plural 13)–. El uruguayo consideró a los tres como miembros de la “mafia” –el “grupo” al que sí perteneció Fuentes, pero no Paz ni Segovia–. Para Benedetti: “Octavio Paz es su dios; Carlos Fuentes su profeta”, y su “motivación ideológica” –amén de su obsesión por el estalinismo–  era “crear una literatura internacional”.

*

[A Lorenzo García Vega]

PLURAL

LERMA 143-601, MÉXICO 5, D. F.

A 20 de julio de 1976

Señor Lorenzo García Vega

Estimado amigo:

Suponemos que ya está usted enterado de los acontecimientos que culminaron en el alejamiento del director de Excélsior y de un distinguido grupo de colaboradores de este diario. Este cambio, que limita gravemente la pluralidad de opiniones en México y, por lo tanto, afecta a la libertad de expresión, no podía dejar indiferentes al director y al Comité de Redacción de Plural.

Consecuentes con los propósitos que desde su nacimiento inspiraron a la revista, nos hemos retirado y hemos cesado toda colaboración con las personas que actualmente están al frente de Excélsior.

Estamos seguros de que usted, querido amigo, comprenderá y aprobará nuestra actitud. Asimismo, confiamos en que usted volverá a colaborar con nosotros si, como esperamos, en un futuro próximo continuamos la empresa de Plural, aunque ahora de manera independiente y con otro nombre. Ya lo pondremos al corriente de la evolución de este proyecto.

Le damos las gracias, una vez más, por la colaboración que usted tan generosamente prestó a Plural y lo saludamos cordialmente,

Octavio Paz

[Manuscrito al margen izquierdo]

Querido amigo: Dejamos Plural en defensa de la libertad de opinión y por amistad con Excélsior, que publicaba nuestra revista. La situación no deja de tener su “piquant”. Es verdad que, gracias sobre todo a Julio Scherer, director de Excélsior, gozamos de plena libertad pero también lo es que muchos de sus familiares y colaboradores cercanos –curas “teólogos de la liberación” a lo Cardenal e “intelectuales progresistas”– no creen mucho en la libertad de opinión y, si hubieran podido habrían acabado con nuestra revista.

Saludos

Octavio Paz

Como en el inicio de la revista, fueron muchas las misivas que a toda prisa se enviaron a colaboradores y amigos cuando Plural concluyó después del golpe a Excélsior, ocurrido el 8 de julio. También como en el inicio, en algunas de ellas Paz escribió algunos párrafos adicionales. Es el caso de la que elegimos y es la única –conocida por mí, al menos– en la que Paz alude a problemas con aquellos que, dentro del diario, no estaban de acuerdo con la existencia de Plural.

Otra vez un día 15, pero de noviembre de 1976, se presentó la nueva revista –Vuelta– en la Galería Ponce, dos semanas antes de su circulación oficial. ~

NOTAS AL PIE

AUTORES