Un espacio para adentrarse en los pormenores de la industria fílmica, explorar sus múltiples expresiones y descubrir resonancias con otras artes.
Las mejores escenas del género de horror (I)
Por Daniel Krauze

AN AMERICAN WEREWOLF IN LONDON
Dos jóvenes de Long Island, más judíos que una Challah, empiezan su recorrido por Europa en el páramo inglés. Después de caminar y cotorrear por largo rato, ambos van a dar al Slaughtered Lamb Pub, la antítesis del bar de Cheers: un lugar que huele a cerveza rancia, en el que no hay nada para comer, y donde los comensales –todos aparentemente estreñidos- se divierten jugando dardos y contando muy, pero muy malos chistes. Uno de los chicos, Jack, decide hacer una pregunta impertinente y, un segundo después, ambos se encuentran afuera del Slaughtered Lamb, de vuelta en el páramo, sin rumbo claro. En el cine de terror, nunca una pregunta fuera de lugar ha tenido consecuencias más desastrosas.
Minutos después, y tras haberse alejado del camino, los chicos zigzaguean entre la maleza. Todavía bromean y cantan, como si estuvieran caminando en su suburbio y no en este lugar inhóspito. De repente se escucha un aullido. Jack y David lo saben, y nosotros los espectadores también: el aullido no provino de un lobo, un perro o de algún otro animal. Algo inhumano los acecha entre la oscuridad.
Llueve en el páramo. Los chicos deciden dar la vuelta y regresar al Slaughtered Lamb. Pero es demasiado tarde. La bestia los ronda (escuchamos sus gruñidos guturales y hondos; presentimos que está cerca). Y en un santiamén, cuando menos lo esperamos, ataca a Jack. No, no lo ataca. Lo despedaza, lo hace trizas: confeti. El tono cómico de An American Werewolf in London se disipa y nosotros, frente a la televisión, jamás volveremos a estar cómodos.
¿Los mejores primeros quince minutos de una película de terror?
Atmosférica, exasperante y tétrica como pocas cintas de su género, The Omen está llena de momentos aterradores. El suicidio de la niñera en una fiesta infantil, arrojándose desde lo más alto de la mansión de los Thorn; el ataque de los perros en el cementerio; esa famosísima decapitación y, por supuesto, cada una de las secuencias en las que sale la magnífica Billie Whitelaw como la Sra. Baylock, acólita del diablo y protectora de Damien, el Anticristo. No obstante, quizás el mejor momento de la cinta de Richard Donner sea aquel en el que Robert Thorn, padre adoptivo del niño más malo en la historia del cine, por primera vez escucha, con calma, lo que el Padre Brennan le tiene que decir acerca de su criaturita. Tal vez es ese “dulcísisimo” verso (“when the jews return to zion… then you and I must die…”) y la grisura del Támesis en conjunción con el helado otoño londinense. O simplemente es el hecho de que creemos cada palabra que dice Brennan. No hemos visto a Damien hacer nada malo (todavía), pero hay algo en el rostro de este hombre –todo arrepentimiento y urgencia- que nos asegura: el niño es la maldad reencarnada. Eso por no hablar de lo que ocurre después, cuando el mal inasible (nunca una película de terror ha tenido un villano menos tangible) acaba con la vida de Brennan, al compás de la música de Jerry Goldsmith: quizás la partitura más estremecedora jamás compuesta.
THE RING
Estamos en un sepelio, pero no frente a un féretro abierto o en el cuarto donde murió la niña o en el ático. No. Estamos en la cocina. Dos hermanas –una la madre de la niña muerta, la otra una reportera- platican sobre la reciente tragedia. La madre asegura que la niña no murió de un ataque cardiaco, como aseguró la autopsia. La reportera se mantiene escéptica hasta que su hermana le confiesa, con los ojos llenos de lágrimas, por qué no pudo ser un paro cardiaco.
“I saw her face”.
Y entonces nosotros, también, vemos la cara de la niña muerta, adentro de su closet. Sí, es un flashback tramposo, un corte con mala leche, un susto barato. ¿Y qué importa? Funciona perfecto. No hay un solo par de nalgas que no hayan brincado hasta el techo, y se entiende: el rostro de la difunta es lo más feo en la historia de la humanidad: cadavérico, inexplicablemente húmedo, y distorsionado como una alma en pena, de aquellas que expiden los fuegos del infierno.
La siguiente secuencia empezó como leyenda: la más famosa deleted scene de la más famosa película de horror. En la original, que quedó fuera del corte final porque incluirla implicaba contar con dos finales distintos en una misma secuencia, veíamos a Regan bajar las escaleras como nadie nunca ha bajado unas escaleras: cual araña, pero de espaldas, casi flotando sobre los escalones, para después dar la vuelta y exhibir una desagradable lengua tamaño dragón de Komodo. En la versión remasterizada, William Friedkin prescindió de la lengua gigante y nos dejó solamente con cuatro cosas: un score chillante, Regan descendiendo, su madre observándola bajar más allá del asombro y un último cuadro, como remate: la boca de la niña, babeando sangre, muy cerca de la cámara. En una sola palabra: brutal.
http://www.youtube.com/watch?v=o-4f_NMUxcY
SUSPIRIA
La joya de Dario Argento tiene, sin duda, una de las escenas más macabras en la historia del género. Un hombre ciego camina con su perro por una plaza, acompañado por la magnífica música de la cinta, cuando presiente que las brujas lo acechan. Argento nos pone al mismo nivel que el ciego, impidiéndonos ver gran cosa y limitando nuestro campo de visión a sombras, gritos y sonidos tétricos. Lo que sucede después forma parte del canon del género de horror: una sorpresa digna de un maestro. Ver para creer.
Alegre música en una fiesta. Fred Madison (Bill Pullman) se sirve un trago. Un hombre, que a pesar de su inquebrantable sonrisa inspira menos confianza que un niño al volante, se acerca a él. La música cesa, reemplazada por un sonido similar al de una lejana turbina de avión. “Nos conocemos, ¿cierto?”, pregunta el hombre espectro. Pullman le asegura que jamás lo ha visto en su vida, mientras que su interlocutor, amenazante, le pide que llame a su casa y que él le contestará.
“Call me”, conmina el hombre. “Dial your number”.
Madison toma un celular y obedece. Suena el tono. Y la misma voz contesta:
“I told you I was here”.
Pocos miedos como los de la infancia. Los monstruos de nuestras viejas cintas favoritas se sienten como amenazas reales, como enemigos íntimos. Sus apariciones suelen ser breves, casi inconsecuentes. La bruja de Blancanieves solo hace acto de presencia en el último trecho de la cinta, y le basta con envenenar una manzana para quedarse en nuestro inconsciente por muchas, muchas noches de insomnio. El Gmork de The Neverending Story, mezcla de lobo y humano, con ojos color esmeralda y voz de Pavarotti después de treinta whiskies, aparece menos de cinco minutos y con eso es suficiente: lo odiamos más de lo que odiamos a “La Nada”, ese enemigo inasible y, por lo tanto, menos amenazador (dicho de otro modo: el Gmork es Saruman y La Nada es Sauron). Quizás el más terrorífico de estos monstruos infantiles es el Jinete Sin Cabeza, de la breve caricatura The Adventures of Ichabod and Mr. Toad, producida por Disney en 1949. Solo lo vemos al final. Escuchamos su risa. Lo vemos montado en su caballo negro. Y luego desaparece, como un invento de nuestra precoz imaginación. El mejor monstruo en la historia de los dibujos animados.
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Comentarios (20)
¿Qué me dices de los gritos del vendado en El inquilino, de Polanski?
Muy buen repaso, la partitura de The Omen exactamente como escriben es de pánico, terrible, algo así sucede aunque en menos grado con la canción infantil de las niñas saltando la soga de Pesadilla en Elm Street. An american werewolf in London es una obra maestra, para mí la mejor secuencia del filme, inolvidable es cuando los amigos se reecuentran en el cine y uno es un cuerpo cadavérico que le advierte que saldrá a matar muy pronto, el lugar es inesperado y la aparición horrenda. Esas dos cintas junto con el exorcista son algo grande y aparte, me parecen de lo mejor en su repaso. Saludos.
Creo que, para poder definir "las mejores escenas..." tendrían que definir y comparar el terror y el horror. Son diferentes y, por lo tanto, ¿cómo comparar una película de Dario Argento o una de Carpenter? Cada una busca lo suyo, provocan emociones distintas en el espectador.
¿Podría hacerse una lista de cada uno?
The woman in black la escena de la mecedora buff
La cinta en donde actúa Isabel Adjani: Posession.
Pues creo que los que somos amantes del cine, nos sentimos ofendidos cuando leemos que como dicen algunos en los comentarios anteriores, el terror lo clasifiquen sólo con vísceras, sangre y descuartizados, hay excelentes cintas que sin caer en esas barbaries, nos han hecho llegar al miedo profundo. Sin embargo para poder analizar filmes de ese género debemos irnos a sus orígenes, donde están dejando las clásicas de Bela Lugosi y Lon Chaney, con sus lobos, momias y vampiros? DOnde dejamos a las versiones de Drácula y si nos vamos a las primeras, Nosferatu de Mornau o de Herzog? Ahora bien, tenemos muchas carencias en estos filmes, ya que los efectos especiales estaban iniciando, sin embargo merecen nuestra admiración.
Ahora quizás me veré un tanto populachera y localista, pero en México se produjo cine de terror, válgame la clasificación, nuestro "héroe" nacional, el Santo fue el protagonista de muchas de ellas, que también fueron películas que tienen su mérito, es más, una de ellas ganó un premio internacional por la iluminación que se empleó en ella. Esta Carlos Enrique Taboada con "Hasta el Viento Tiene Miedo", "El Libro de Piedra" o "Más Negro que la Noche", clásicos de nuestro cine mexicano.
Hay muchas películas más qué mencionar, así como directores tales como Polansky, Waggner, Whale, Coppola, etc.
Estimado, se ve que te falta ver cine de terror: Nekromantik 1 la escena inicial o la primera vez con el cádaver en casa, el espectro de la tercera historia de Tres caras del miedo, el final de REC , la primera parte de Texas Chaiwsaw Massacre, o la posesión en la iglesia de El Exorcismo de Emily Rose.
Hay que estudiar.
Ningún aficionado del cine de terror que se respete citaría el bodrio que es El Exorcismo de Emily Rose, y mucho menos confundiría 'ver cine' con 'estudiar'.
Y Nekromantik es puro schlock, lejos de ser un clásico del terror.
Nada que agregar. Gracias, carnal.
Daniel:
Añadido a mi comentario anterior:
Se me olvidaba que como ejemplo del cine de horror como una inquietud, como algo indecible y hasta invisible, no como el fatigón gore, está hoy el cine del gran David Lynch.
Completamente de acuerdo, querido José. Creo que la segunda lista es más afín a tus gustos. A ver qué opinas. Un fuerte abrazo.
Daniel:
Creo que hay diferentes calidades de horror. Para poner dos ejemplos, está el Vampyr de Dreyer, en los comienzos del cine sonro, en que el jorror nace como una inquietud interior y es digamos un asunto de misterio, de lo indecible, de lo sugerido; y por otro, en cine más reciente, La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero (la primera versión, en blanco y negro), con un horror de sugerencias máas físicas (zombis caníbales) y sobre todo de un horror social. Quizá haya hoy algunos aciertos, pero me parece que en general el cine de género del terror que actualmente se hace se basa demasiado en la exhibición de horrores físicos y repugnancias: un cine del asco más que del horror.
Desde luego creo que el horro está más en lo indeterminado, en lo sugerido y no en la presentación de vísceras heridas, de chorros de sangre, de monstruosas variaciones anatómicas.
Perfecto. logran hacer un arte con su insufrible rollo retorico-snob-malinchista, ninguna de esas peliculas produce horror, el horror verdadero es la vida, no los churros gringos
Wow. ¿No quieres un abrazo?, ¿O un prozac?
La escena de los paramos en An americn werewolf... me parece excelente, sin duda una de las que más me han causado miedo y los efectos de sonido (el aullido primitivo de la bestia) son el complemento perfecto.
Cabe mencionar que al igual que la cinta de Disney, Sleepy Hollow tiene unos paisajes y momentos de mucha tensión, para mí, la mejor de Burton.
En la película de Evil Dead (El Despertar del diablo) de Sam Raimi, y las escenas de la cámara en movimiento, en su momento fueron de terror para mi!
De la de Sheridan, totalmente de acuerdo. Cientos de hojas escritas con la misma frase durante varios meses de reclusión es aterrador. De Salem's Lot, esa escena me recuerda haber pasado varios días sin poder dormir cuidándome de no ver la ventana de mi cuarto.
Para mí, una de las peores escenas de terror es la primera secuencia de Night of the Living Death, de G. Romero: el acercamiento tan lento del zombie caminando por entre las tumbas del cementerio, dirigiéndose hacia la cámara, hacia la pareja que estaba de visita.
Hay dos que están en tu texto donde yo pondría una escena diferente:
En The Omen, siempre me impresionó la foto que, recién revelada, muestra al padre Brennan (¿era el padre Brennan? No me acuerdo muy bien) atravesado por una línea negra. Parece un error del revelado. Sin embargo, más tarde muere de esa forma: atravesado por una varilla (¿Era una varilla? Ash, no me acuerdo bien de los detalles). La otra es donde Robert, después de saber que el Anticristo tendría el símbolo de los tres seises, revisa la cabeza de Damien y los encuentra en el cuero cabelludo. Es tristísimo, como si toda la esperanza se muriera en ese momento.
El Exorcista, mi favorita, está llena de escenas aterradoras. Una para mí es cuando Regan menciona que ha estado jugando Ouija con el 'Captan Howdy'. La otra es cuando, en pleno exorcismo, habla sobre la madre de Karras y de pronto aparece la señora, vestida de blanco, con un velo luminoso sobre ella, en la cama. Ugggh, me da escalofríos.
Por último, creo que Lynch es el maestro del terror porque sus películas no son de terror y sin embargo son aterradoras. Concuerdo con esa escena en Lost Highway, es ATERRADORA. Pero recuerdo otras: en Mulholland Drive, cuando el personaje este cejón que aparentemente no tiene nada qué ver con la trama, está en un Denny's contando su pesadilla recurrente, sobre esta visión aterradora que encuentra en el callejón, y luego la cámara lo sigue y aparece una especie de homeless con la cara pintada de negro. Morí de miedo. Otra que me pareció intolerable casi fue en Inland Empire, es una simple escena de Laura Dern, filmada con el lente nocturno, caminando hacia la cámara. Se me hizo horrible.
Ya espero el listado donde esté Rosemary's Baby, una de mis películas favoritas en el mundo.
La peor escena de terror que vi en el cine fue en The Shining de Kubrik. Pero no el elevador de sangre y gemelas y esas cosas gore. Es la escena en que la esposa de percata de que la novela que ha estado escribiendo su marido es una sola frase repetida miles de veces: "Much work and no play...".
No he vuelto a ver cine (voluntario) de terror...
Concuerdo con la escena mencionada de The Shinning por G. Sheridan, Slavoj Zizek apuntando a esta escena dice lo siguiente:(Sobre El resplando)"Lo que la gente tiende a olvidar es que esta novela habla básicamente sobre el bloqueo de un escritor. En la versión cinematográfica, el personaje Jack Nocholson siempre escribe la misma frase, no puede empezar su texto, y luego la situación explota y se lía a matar gente con un hacha. Pero yo creo que el verdadero horror es justamente lo opuesto: cuando tienes una compulsión a escribir y escribir. Es mucho más horripilante que el bloqueo del escritor, creo. Del mismo modo en que Kierkegaard se refiere al ser humano como un animal que está enfermo mortalmente, el verdadero horror es la inmortalidad; el que nunca termine. Éste es mi horror -sencillamente no puedo parar-."(Zizek 2006, 45)
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