El honor del déspota

“Dictador”, le llamó Emilio Palacio, editor de Opinión del diario El Universo, al presidente Rafael Correa. “Dictadura” le llamó a su gobierno, al cual acusó de mentir y de realizar un montaje el 30 de septiembre de 2010 para simular un intento golpista de la oposición cuando en realidad aquello había sido una provocación del propio presidente a un grupo de inconformes, afectados por una decisión que eliminaba algunos beneficios económicos.

Correa inició una persecución judicial contra El Universo por la columna del periodista. Pidió 3 años de prisión para Palacio y tres directivos del diario, además de una compensación de 80 millones de dólares por el daño a su honor. La sentencia contra los periodistas, que según la organización Fundamedios fue redactada por los abogados del presidente, solo le concedió a este una reparación de 40 millones.

Según Correa, “el objetivo no era meter preso a nadie ni recibir 20 centavos”, sino “que brillara la verdad”. Así, el 27 de febrero de 2012, a unos días de ratificada la sentencia, anunció que otorgaría su “perdón” a los periodistas, “concediéndoles la remisión de las condenas que merecidamente recibieron”.

El gobierno de Ecuador mantiene dentro de su legislación vigente la pena de cárcel para quien use expresiones en descrédito, deshonra o menosprecio de los funcionarios públicos, sin importar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considere que esta amenaza permanente sobre medios y ciudadanos es en realidad “un medio de censura indirecta dado su efecto amedrentador e inhibidor del debate sobre asuntos de interés público”.

De ahí que Rafael Correa haya recurrido a dos estrategias. La primera, descalificar la labor que realizan la CIDH y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión en el continente. La segunda, publicitar una encuesta en la que una “abrumadora mayoría” apoyó su decisión de otorgarle el perdón a los periodistas críticos y al mismo tiempo mostró a una unánime aprobación a su mandato (estudios de opinión menos entusiastas indican que una de cada dos personas en Ecuador piensan que en el país no existe libertad de expresión).

El mandatario ha mostrado su perfil autoritario en este tema. Lejos de enfrentar los dichos del columnista que lo acusa de haber ordenado disparar contra un hospital lleno de civiles e inocentes, convirtió a los directivos del medio en corresponsables del supuesto delito, pues bajo su óptica, consentir la publicación del artículo los hace cómplices de “injurias calumniosas”.

Correa no solo cimienta su demanda en normas legales anteriores al año 1900; de acuerdo con sus abogados el llevar a los directivos de El Universo ante los tribunales obedece a que “hasta ahora ”no se puede enviar a la cárcel a El Universo completo.

El caso de Correa es parte de una discusión que en México viene dándose en relación alconflicto entre derechos como la libertad de expresión frente al derecho al honor. En este debate ha logrado establecerse que la información de “interés público” no solo está determinada por los temas, sino también por las personas a las que la información alude, es decir, los “personajes públicos”.

En nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha advertido que pocas cosas están relacionadas de manera tan íntima con las libertades de expresión e información como el discurso político, en el entendido de que el control ciudadano sobre quienes ocupan o han ocupado cargos públicos favorece la transparencia y fomenta la responsabilidad de quienes desempeñan una función pública.

En ese sentido, la definición de quién es un “personaje público ” puede ser debatible, pero no es en absoluto arbitraria. El interés en las actividades de las personas suele venir de su notoriedad social, cultural, artística, deportiva o política. Aun concediendo que todas las personas tienen derecho a gozar de un espacio reservado de la mirada de los demás, en el que nadie pueda inmiscuirse sin su expreso consentimiento, la figura pública no deja de poseer una injerencia o influencia que genera un interés legítimo en la vida comunitaria.

El Sistema Interamericano ha sido insistente en que la protección a la reputación debe estar garantizada solo a través de sanciones civiles a los excesos cometidos en el ejercicio de la libertad de expresión, pero sobre todo, en que los funcionarios públicos y los actores políticos en general deben estar sujetos a un mayor nivel de escrutinio y de crítica en función de la calidad pública de su cargo.

En países como Ecuador  y Venezuela, la criminalización de la libertad de expresión avanza de manera peligrosa, en particular contra la información que sus gobiernos consideren que afecta los intereses del Estado. El ejercicio despótico del poder ha llegado a tal grado que en Venezuela, por ejemplo, se iniciaron procedimientos sancionatorios contra medios que en 2009 evidenciaron la falta de información oficial sobre un terremoto, acusándolos de usar “discurso de odio” con “fines desestabilizadores”. La práctica seguía siendo vigente en 2011, cuando se sancionó a Globovisión por reportar disturbios fuera de un centro penitenciario, lo cual según la autoridad tenía como fin fomentar la zozobra en la ciudadanía y, más aún, cuando se decidió proceder penalmente contra los periodistas del semanario Sexto Poder y prohibir su publicación por lo que se consideró una instigación al odio contra funcionarias de la administración Chávez.

En el régimen de Correa, la libertad de expresión llega hasta donde el déspota se sienta lastimado en su honor, caso en el cual cualquiera puede terminar en un calabozo.

"En el régimen de Correa, la libertad de expresión llega hasta donde el déspota se sienta lastimado en su honor"

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Comentarios (7)

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La prensa en ecuador y en muchos paises llamados primer mundo tiene profundos defectos. Con el fin de SER PRIMICIA pueden afirmar ipotesis, ejemplos y cuestionamientos como hechos consumidos y caen en MENTIRA y no tienen la honra de corregir estas afirmaciones. Esta manera de hacer "periodismo" finalmente termina haciendo un daño sistemico. Es tiempo que en el nuevo siglo purifiquemos nuestra forma de comunicarnos con verdadera ètica. 

Coincido plenamente con el autor, Romero Puga, en su planteamiento, opiniones y apreciaciones sobre las graves amenazas y atentados directos y concretos a la libertad de prensa que ocurren en Ecuador, perpetrados desde la presidencia misma. En efecto, Rafael Correa se exhibe como un mandatario autoritario en más de un sentido, imitando o emulando a Hugo Chávez de Venezuela y la pandilla que les acompaña: el pedófilo de Nicaragua, Ortega, y el de Bolivia, cobijados, todos ellos, por el campeón de los dictadores: Fidel Castro y su heredero al trono Raúl. Tuve la fortuna de vivir 8 años y medio en Ecuador, país al que quiero entrañablemente y con el que me mantengo en contacto permanente, por lo que me solidarizo con muchísimos ecuatorianos que lucha en contra del autoritarismo y del ejercicio despótico del poder de Correa, y por la vuelta a la democracia libertaria.

El artículo, quizá por cuestión de espacio, no profundiza lo suficiente en el tema. Ecudor está gobernado por un dictócrata que ha copado todas las funciones del Estado, las cuales están enteramente a su servicio. Asamblea Nacional, Función Judicial, Corte Constitucional, Fiscalía, Contaloría, Consejo Nacional Electoral, etc, etc, dirigidos por fieles sirvientes de CorreEn cuanto al juicio contra Emilo Palacios y Diario El Universo, independientemente de si se injurió o o a Correa, está plagado de irregularidades y violaciones constitcionales y legales, como el erecho a la defensa y al debido proceso. A los acusados se les negó casi todas las pruebas solicitadas, a causa de lo cual se generaron un sin fín de incidentes procesales, ese a lo cual fueron sentenciados a tres años de prisión y al pago de 40 mllones de dólares al ciudadano Correa, quien no ostante presentar su querella como particular, utilizó todos los recursos del Estado, incluídas cadenas de radio y televisión para influir en el ánimo de la ciudadanía y de los jueces.

En cuanto a la sentencia, esta es un monumento a la ignominia. Quien la emitió en primera instancia, un Juez temporal de apellido Paredes, supuestamente leyó 5.000 hojas, es decir, 50 cuerpos, en 72 horas, y en 24 horas emitió una resolución de más de 150 hojas. Hoy está siendo indagado por la fiscalía tras denuncia publica por presunción de que esa sentencia fue redactada por el propio abogado de Correa, tal como lo aseveró una jueza desde su autoexilio en Bogotá. 

El trasfondo de todo esto es el desenfrenado intentó de Correa por callar los medios de comunicación, a los que hasta ahora, luego de cinco años de atacarlos, no ha podido aún someter. Y ojalá no lo logre, puesto que sin esa voz la ciudadanía no podría conocer los actos de corrupción en que ha incurrido el gobierno y que han sido, en unos casos denunciados por la prensa, y en otros, dados a conocer por ésta, tal como los contratos del hermano de Correa (Fabricio) por varios cientos de millones de dólares; el caso del llamado "comecheques" funcionario del Ministerio del Deporte a quien se le encontró con las manos en masa en actos de coíma; la compra con sobreprecios de ambulancias, lanchas patrulleas, radares, helicópteros, etc. Durante estos cinco años, el gobierno ha contratado bajo régimen de excepción o mediante procedimientos especiales, es decir, a dedo, sin ningún proceso de licitación de por medio, miles de miles de millones de dólares. Asimismo, prácticamente ha hipotecado el principal recurso de la nación -el petróleo- a los chinos, a cambio de 6.000 millones de dólares en préstamos para obras que ejecutan empresas simismo chinas. Contratos calificados de "reservados", por lo cual es imposible conocer el texto de los mismos, en abierta contraposición a lo que dispone la Ley de Transparencia y Acceso a la Información.

En fin, sería largo enumerar las violaciones a la Ley, el debilitamiento de la democracia y de la institucionalidad, el ataque constante a la oposición, lo abusos del poder, todo lo cual, opaca la inversión social, la construcción vial, y alguna que otra acción positiva que hubiere realizado el régimen.

por cierto. de dónde sacaste la información de que uno de cada dos ecuatorianos creen que no hay libertad de expresión en el país andino? 

A mi también me gustaría saber de dónde viene este dato. Porque: ..."el periodismo es la relevancia noticiosa, hechos, veracidad y verificación, los temas diversos y el interés público, la responsabilidad frente a los lectores..."

Creo que es tremendamente irresponsable tu columna. Creo que, como es muy común en México (sí, también soy mexicano), existe una olímpica ignorancia sobre lo que sucede al sur de Chiapas. Cosa mala, porque lo distancia de América Latina y lo condena a la soledad de vivir abajo de EEUU. Como mexicano me gustaría que nos relacionemos mejor con América Latina. Como ecuatoriano me gustaría que se hablara del presidente que eligió más del 70% de nuestro país con algún conocimiento, por lo menos mínimo, de lo que alli sucede. Fuera de eso, te parece que acusar, por más que sea en un artículo de opinión, a alguien de crímenes contra la humanidad tiene que ser asimilado como libertad de expresión. Creo que debemos redefinir nuestra noción de libertad de expresión, sobre todo cuando los medios donde se supone esto se pone en práctica, pertenecen a tremendos intereses de clase y corporación que, como mexicano, debes saber bien como funcionan. 

 

Monte-negro, oscuridad, laberinto y tunel. que dificil es divisar la luz al final del tunel, para ello se necesitan ojos y su poder visual. Que difícil es para el obcecado ver la claridad del depotismo. Cuando lo smedios están bajo la represión del Gobierno, cuando tu interpretación de los hechos no se permite, cuando la censura de la prensa es un arme vital para el desarollo impune del despotismo, no se puede hablar de libertades.

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