Fotos: Prensa presidencial Venezuela; Kevin Payravi, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Una cumbre Machado-Rodríguez

Las dos lideresas actuales de Venezuela pueden dar una excelente señal al país abriendo un diálogo sobre elecciones, amnistía y democracia.
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Henry Alviarez, secretario nacional de organización de Vente Venezuela, el partido fundado por María Corina Machado, propuso un amplio acuerdo político, que debe incluir a todos los sectores del país sin excepción, para convocar a elecciones generales en Venezuela. Alviarez llama al oficialismo a negociar con un fin muy claro, una postura sensata cuya viabilidad depende de la disposición de la cúpula en el poder.

¿Existe tal disposición?

Delcy Rodríguez le está dando la vuelta al país en una “peregrinación”, nombre de lo más religioso, para exigir el levantamiento total de las sanciones internacionales. Como bien dice Catalina Ramos, una destacada militante de Vente que vive en el exilio, Rodríguez pareciera estar en campaña electoral, lo que en el contexto actual resulta prometedor; sin embargo, las declaraciones de su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional en funciones, y del ministro del Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, sugieren que unos comicios limpios y adecuadamente supervisados no son prioridad para el gobierno de facto.

A la oposición no le queda más que aumentar su exigencia en este sentido, pero la Revolución bolivariana es experta en eludir presiones. Incluso se ha adaptado a las condiciones impuestas por Estados Unidos, aunque el propio Diosdado Cabello reconoce que dentro del chavismo existe una no tan soterrada molestia ante dicha tutela, no solo por la operación militar del pasado 3 de enero, sino por medidas como la vuelta al Fondo Monetario Internacional, uno de las grandes amenazas del “neoliberalismo” que el gobierno quiso conjugar en pasado excluyéndose de la institución.

Michael Kozak, cabeza del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, se ha estado reuniendo con opositores, y todo indica que la instauración de una democracia empieza a tener un mayor peso, pues nadie quiere invertir en un país gobernado por los artífices del caos y, además, cada vez más voces de demócratas y republicanos en el Congreso se están manifestando. Es una buena oportunidad para insistir en el tema de las elecciones generales, con condiciones y garantías para todos los involucrados: oficialismo, disidentes de la revolución, la oposición mayoritaria legitimada por el voto popular y la oposición minoritaria. Vente Venezuela ha sido calificado de extremista, pero la propuesta de Alviarez no indica precisamente esto. Guste o no, la presión estadounidense, el único poder frente al cual ha cedido la revolución, tiene un papel para que la propuesta de Vente Venezuela, que responde a una inquietud general entre los otros partidos opositores y la propia sociedad, se lleve a cabo.

Machado y Delcy Rodríguez deberían reunirse. Las dos lideresas actuales de Venezuela –así su liderazgo provenga de fuentes distintas, del respaldo popular en el caso de Machado y del ejercicio del poder de facto en el caso de Rodríguez– pueden dar una excelente señal al país abriendo un proceso de conversaciones sobre la institucionalización del máximo organismo electoral, una amnistía general de carácter inmediato y la relación entre las fuerzas armadas, las policías y la democracia. Sé que Machado ha propuesto este diálogo, pero Rodríguez no, supongo que bajo el pretexto de que la primera pidió las sanciones y la intervención militar. Semejante argumento tiene una respuesta clarísima: si Delcy Rodríguez se reúne con los funcionarios del país que amenazó militarmente a Venezuela y se llevó a Nicolás Maduro, no tiene sentido que no haga lo mismo con la más importante líder opositora venezolana. Hugo Chávez estuvo relacionado con dos golpes de Estado, con unos cuantos muertos incluidos, y el gobierno de Rafael Caldera sobreseyó la causa, por lo que el exmilitar pudo presentarse como candidato a la elección presidencial de 1998.

Entiendo que Delcy Rodríguez tiene limitaciones reales de maniobra frente a los duros del chavismo, y que sentarse con Machado podría soliviantar a este sector. Después de la incursión estadounidense en Venezuela, los líderes políticos han salido de la clandestinidad, se produjo una liberación parcial de los presos políticos, los partidos volvieron a la acción y ha renacido la protesta, asuntos que seguramente no son del agrado de la misma gente que condujo la represión.

La situación dista de ser plenamente democrática debido a la existencia de la censura, la manipulación de los poderes públicos para seguir con el atornillamiento en el poder y la imposibilidad de acordar un programa económico sensato que convoque a todo el país. Pero hasta la propia Rodríguez reconoce que estamos en una nueva etapa. Sentarse con opositores minoritarios, como ya se está haciendo, es loable, pero ellos no representan a nadie.

A los venezolanos nos sobran razones para desear que toda la nomenclatura chavista pague por sus innumerables crímenes. Pero no va a pasar porque los únicos que pagamos por nuestras faltas a la ley somos los “sin poder”, como llamaba Vaclav Havel –el dramaturgo que fue presidente de Checoslovaquia después de la caída del comunismo– a quienes solo cuentan con su cuerpo y su voz para incidir en la vida pública.

Una cumbre entre la lideresa de los “sin poder” y la lideresa actual de la revolución no solo es posible sino deseable. La política es demasiado descarnada para que la justicia y la verdad colmen nuestras expectativas. Es muy posible que Delcy Rodríguez sea candidata y, con certeza, el oficialismo seguirá en pie así saque 5% de los votos. Ellos saben que perderán una elección, pero habrá que garantizar que se queden tranquilos en todo sentido, mientras tantos de nosotros no sabemos cómo será nuestra vida cuando tengamos que retirarnos, se nos ha robado el voto y perdimos demasiado en estos 27 años de revolución. Lo importante es aceptar la realidad y entender que la única opción para salir adelante es que, después de los hechos del 3 de enero, el gobierno entienda que lo mejor es contarnos en paz y aceptar los resultados. ~


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