Esta habitación hacia el verde
de la trepadora que crece
hacia el púrpura y el plátano
de Londres cuando enmarca
el día que recuerda en el giro
de estación, la clematis enciende
entre el viento y la calle, no este
cielo incierto, no estas manos
detrás de la ventana ni el ojo
que confunde hojas cayendo
sino la memoria del jardín
en otro jardín, la nitidez que
desdibuja lo plantado y eso
así como creciendo, allá
estaba perdido bajo la lila
mirando el brote, el chillido
del carbonero, ese momento
faltante de lluvia y en otro
país todo era inversión, y era
la trepadora expandiendo
desde un hilo primero y tenue
o era ese iniciar veloz, ese
ciclo íntimo, mientras me iba. ~
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