Foto: B. Traven State.

B. Traven con traje de explorador

El Museo Nacional de Antropología exhibe una selección de las fotografías que B. Traven tomó en 1926 en la selva lacandona, y que inspiraron su primera obra de tema mexicano.
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Con botas y sombrero de explorador, B. Traven llegó a Chiapas en mayo de 1926 como parte de una expedición científica organizada por el arqueólogo Enrique Juan Palacios. El alemán, que pisó tierra mexicana por primera vez en 1924, en el puerto de Tampico, participaba en la misión como fotógrafo. Como parte del grupo de artistas cercanos a Diego Rivera, Traven, que había salido de Alemania perseguido por su ideología anarquista idealista, aprendió fotografía con Edward Weston y Tina Modotti.

Una vez que llegó a Chiapas, se desentendió de la excursión. Mientras recorría en burro y con ayuda de un guía el lugar, en Alemania circulaba El barco de la muerte (1926), su primera novela, que combina aventuras marítimas con la denuncia de los agravios que viven pobres y migrantes. Este 2026 se conmemora un siglo del viaje al suroeste mexicano que en gran medida inspiró su obra posterior, y también una centuria de su primer éxito literario.    

La anécdota de la expedición retrata bien a Traven, cuya vida fue de verdad singular. De los diez a los veinte años trabajó en barcos que lo llevaron a India, Singapur y Brasil. También fue, en su vida europea, actor y director de teatro, editor de la publicación anarquista Der Ziegelbrenner, periodista y político. Entrar como forastero a Chiapas recuerda, en sentido geográfico inverso, al par de gringos varados en Tampico que salen en busca de oro en El tesoro de la Sierra Madre (1927), la novela de aventuras que le dio fama mundial. Ya establecido en México, fue pizcador de algodón, panadero y mesero.

Las imágenes que Traven captó en Chiapas inspiraron su primera obra de tema mexicano y de carácter biográfico, Tierra de primavera (1928), que solamente circuló en Alemania. Ahora, una selección de la serie fotográfica del alemán se exhibe en la muestra Tierra de primavera: B. Traven en la selva lacandona, en el Museo Nacional de Antropología.

Cuenta Timothy Heyman, que administra el B. Traven State junto con Malú Montes de Oca, hijastra de Traven, que primero surgió la idea de conmemorar el centenario de El barco de la muerte. Sin embargo, Antonio Saborit, que dirige el Museo de Antropología, sugirió que también había que celebrar el viaje iniciático a Chiapas. En 1964 el propio escritor donó al museo un álbum con las imágenes que captó durante su estancia en el estado sureño. 

La exhibición presenta la faceta de explorador de Traven a través de objetos puntuales que lo acompañaron en sus viajes. Por ejemplo, el sombrero con plumas en la hebilla, o la cámara fotográfica que llevaba al hombro, con su respectivo estuche de cuero y su brújula.   

Hay que ir un siglo atrás para imaginar el impacto del viaje de Traven a Chiapas en su propia obra y como registro de la diversidad de México. Ahora parece simple, pero un lector de aquel tiempo probablemente no estaba familiarizado con lecturas de corte antropológico. En México, ir de norte a sur o viceversa era una fantasía libresca, una aventura en un país muy grande que no estaba del todo conectado; todavía faltaban un par de años para que Eisenstein viniera a México a filmar su malograda película.

Tierra de primavera es un libro de viajes y antropología, acompañado de un apéndice con las fotografías de Traven, donde el autor registra y acusa todo lo que ve en Chiapas. Ahí describe la forma de vivir de los indígenas lacandones y tseltales de Ocosingo y tsotsiles de San Cristóbal de las Casas. La naturaleza de la región, el lenguaje y la conservación de la cultura de los pobladores inspiraron a Traven la idea de que ese lugar era la cuna del género humano en América. También lo impresionó la crueldad y el abuso de hacendados, capataces, soldados y autoridades del gobierno. Él ya había escrito sobre la explotación y el trato de esclavos que recibían, entre otros trabajadores, los carboneros de barcos y marinos en El barco de la muerte.

Más allá de su carácter estético, las fotografías son importantes desde el punto de vista etnográfico y antropológico. Son documentos de la vitalidad identitaria e histórica de Chiapas y de México. Imposible no detenerse a mirar a los retratados, con sus pómulos altos y marcados, sus ropas, la variedad singular de sus sombreros.

Luego del primer viaje en 1926, el alemán volvió a Chiapas en los años sucesivos para prolongar sus visitas a las poblaciones durante varios meses.

A diferencia de otras obras de su autoría de corte narrativo, Tierra de primavera no se tradujo al español ni circuló en México sino hasta 1996, editada por Conaculta. Su ausencia, explica Heyman, se debe a la singularidad de la obra, que no es precisamente un libro de viajes con fotografías: “es un libro difícil de clasificar. Por un lado, con el tiempo Traven ya no estaba tan seguro de la vigencia de sus planteamientos antropológicos, lo cual no le resta valor como testimonio. Por el otro, supone un problema de formato, hace cien años no existía la idea del coffee table book. En la biografía de Karl S. Guthke sobre Traven de 1987, que se tradujo en 1991, se retoman sus observaciones sobre Chiapas. Hay pocos escritores que ampliaron su mirada con la fotografía. Entre otros, Traven y Juan Rulfo”. Uno de los planes del B. Traven State es que el libro vuelva a circular en español.

El sur de México y la selva chiapaneca abrieron una senda en la obra de Traven, el ciclo de la caoba, como se conoce a una serie de títulos como Puente en la selva (1929), Marcha al imperio de la caoba (1933) y La rebelión de los colgados (1936).

En el primer piso del Museo Nacional de Antropología hay otra exposición que complementa los festejos de Traven: Centenario de El barco de la muerte. Consta de una amplia selección de ejemplares de las traducciones de la primera novela de Traven, de sus respectivas reediciones y de los diferentes diseños de las cubiertas que interpretan la historia de Gales, un marinero sin papeles, detenido en el puerto de Amberes, que no consigue ningún trabajo hasta que le ofrecen embarcarse como carbonero en un buque infame. 

En El barco de la muerte, Traven ya había considerado uno de los mayores problemas y contradicciones del capitalismo, la migración. Debido a un descuido, el protagonista de su novela se queda sin los documentos de identidad, condición que impide su movilidad y porvenir. Ninguna autoridad lo ayuda a recuperarlos o solucionar su situación. El único camino posible es la clandestinidad, que lo obliga a aceptar el trato inhumano del capitán y otros marineros del viejo y descuidado buque Yorikke. Ya embarcado, y al detenerse en un puerto, Gales conoce a un hombre que le ofrece papeles falsos, bajo otra identidad, a cambio de matar a una persona.

Siempre elusivo con su identidad, Traven, que destanteó a la industria editorial y a los colectores con múltiples seudónimos, vio la adaptación de su novela al cine en 1959. Dirigida por Georg Tressler, El barco de la muerte la protagonizó Horst Buchholz, conocido como “el James Dean del cine alemán”. Algunos afiches y clips de la película acompañan la muestra, que también presenta una cronología magnífica de la vida del autor, a cargo de Heyman, que incluye todos los pormenores de su formación y aclara los enigmas y vericuetos de su identidad, que no deja de fascinar a los lectores.

El objetivo del B. Traven State es difundir la obra del autor en sus diferentes vertientes y explorar aspectos originales como su trabajo fotográfico. No es propiamente parte de la exposición, pero la revista Obsidiana, que se puede adquirir en la tienda del Museo de Antropología, despliega en gran formato las imágenes captadas por Traven, a partir de los negativos originales.

Con respecto al cine, Heyman comenta que la nueva versión de Macario ya tiene un productor asignado y también se trabaja en posibles nuevas adaptaciones de El barco de la muerte, La rosa blanca y Días de otoño. También está la idea de hacer una biopic sobre Traven. Su prioridad, sin embargo, es la literatura, para acercar sus libros a nuevos lectores. En los próximos meses Penguin Classics va a integrar a su colección tres obras de Traven con portadas con diseños de Posada: El barco de la muerte, El tesoro de la Sierra Madre y Puente en la selva. Solo otro mexicano, Mariano Azuela, forma parte de su catálogo. La recuperación en español del autor en Penguin Random House México también se va ampliar el próximo año con tres nuevos títulos: El tesoro de la Sierra Madre, La rebelión de los colgados y La rosa blanca. ~

Tierra de primavera: B. Traven en la selva lacandona se podrá
ver hasta el 30 de agosto en el Museo Nacional de Antropología.


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