Entrevista a Milagros Mumenthaler: “Somos seres miedosos y vivimos buscando respuestas que no siempre se dan”

La cineasta presentó en Filmadrid su nueva película, “Las corrientes”, que llega a las salas el 8 de julio.
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Las corrientes, tercer largo de Milagros Mumenthaler, se estrenará en salas comerciales el 8 de julio. La cineasta estuvo en España para participar en Filmadrid, donde la película inauguró el festival. Las corrientes acompaña a su protagonista, mujer exitosa en lo profesional y con un matrimonio feliz, en su viaje interior en el que busca comprender qué le pasa. 

¿De dónde viene la idea de la película? He leído que lo primero fue la imagen de una mujer cayendo al río. 

Sí, paseando por el borde del lago en Ginebra, me imaginé a una mujer que se tiraba al agua helada. Era un gesto sin previo aviso. Esa imagen inquietante me generó muchas preguntas sobre esa mujer, sobre ese gesto, si era consciente o inconsciente. Y también me despertaba mucha intriga sobre lo que le habría pasado debajo del agua luego de que su cuerpo cayese. Era una imagen muy intrigante y misteriosa.

Primero vemos a esa mujer recibir un premio, luego pasea unas calles que reconocemos como francófonas y luego la vemos caer; pasado un buen rato de la película, se vuelve a ese momento para mostrarlo en detalle y quizá que ella se explique. Es una manera de decirle al espectador que la narrativa no va a ser convencional; y creo que es una de las señas de la película. 

Desde el inicio, la película se cuenta a través de la subjetividad del personaje. Ella no entiende exactamente lo que le sucedió. Al tomar la decisión de que ese acto, que la pone en peligro, es inconsciente, forzosamente hay un lapsus, Lina, la protagonista, no tiene la secuencia completa. Y al estar con ella, el espectador se amolda a lo poco que ella entiende. La película se basa en su intento de buscar respuestas. 

Lo que tal vez se percibe como no convencional tiene que ver con el punto de vista subjetivo que propone la película, se cuenta a través del estado emocional que navega Lina a lo largo de la película. 

La protagonista tiene un nombre, Catalina, partible en dos: Cata/Lina; igual que su vida está dividida en dos: antes y después del marido, parece. Muestras esa división, pero no la explicas… 

Al momento de mostrar, se explica, y como bien decís, cuando se hace llamar de una forma en su presente y de otra en su pasado queda claro que hay dos vidas. No me parece necesario tener que explicitar más. Me gustaba pensar un personaje que vive una vida que no le pertenece del todo, Lina es una desclasada y está constantemente esforzándose por ser parte de ese mundo en el que se mueve. ¡Debe ser muy cansador!

Otra de las características de la película es que el misterio no se va a resolver, no va a haber un esto es así porque tal; se puede sugerir, pero siempre quedan huecos; y me parece que hay algo de militancia ahí por el tipo de cine que quieres hacer. Y también muy en consonancia con el título de la película y las corrientes, que no se ven, pero mueven…

Frente a un acto de estas características, no creo que haya una respuesta clara. En todo el proceso de escritura estuve trabajando con una psicoanalista, y en ningún momento la encasillamos en un diagnóstico, había teorías, posibilidades, pero hay que tener mucho cuidado con los términos. Claramente vemos las consecuencias de ese “pasaje al acto” de Lina, tiene ataques de pánico, sufre ansiedad, se evidencia una dermatitis, y se vislumbra un pasado complejo, y pareciera tener todo lo que uno podría desear, sin embargo los planetas no se alinean para ella. 

Se puede pensar en términos de militancia pero a la hora de trabajar en el guion no hay una premisa concreta, creo que es simplemente conectar con cómo somos: seres miedosos y vivimos buscando respuestas, y no siempre se dan. La película es un acercamiento a un personaje que atraviesa una situación muy compleja y no responde a una ilusión que necesita el espectador.

La película admite muchas lecturas posibles, una más psicologista, otra más íntima, otra más pedestre, cotidiana y actual, todas están ahí, pero elevadas a otra cosa que no sea el tema, el asunto. La pensaba un poco emparentada por Vértigo, en parte por el juego de colores en la iluminación, pero no sé si lo buscabas… 

Vértigo no fue una referencia a la hora de escribir el guión. Pero sí creo que el personaje de Lina arrastra cierta nostalgia y ahí hay un diálogo con el cine. ¿Cómo se traslada esa nostalgia del personaje, incluso ese estado suspendido que transita, a imágenes? Pensé en decorados atemporales, pensé en los colores del 35mm, pensé en un cine de otra época donde el valor de los planos decía mucho. A la hora transmitir esas ideas con el director de fotografía, con la directora de arte, aparecen las referencias, una de ellas era el cine de Hitchcock.

Me gustaría también que desarrollaras un poco la relación con el arte en tu cine, aquí son los cuadros que se muestran; en La idea de un lago, era la fotografía la que tenía más peso. 

La fotografía en La idea de un lago vino de forma muy natural, porque la película está basada libremente en un libro autobiográfico de fotos y de poemas. Lo que me interesaba más tenía que ver con la foto de archivo, la foto familiar. La imagen captura un instante, un recuerdo, pero algunas también construyen identidad, historia y memoria. Esa única foto que tiene la protagonista de bebé con su padre, arriba de un bote, a orillas de un lago patagónico, incide en su vida de una forma brutal. Y digo brutal porque todo lo que desprende es visceral. 

En Las corrientes, la relación con el arte vino de la mano del romanticismo. En el trabajo de Lina las referencias pictóricas son moneda corriente. Pero en el estado emocional en el que se encuentra, se permite ir mucho más allá y se pregunta si el arrojarse al agua no fue un acto romántico. El romanticismo fue el movimiento que vino a responder, a cuestionar los valores de la Ilustración que son los pilares de nuestra sociedad. Y también el romanticismo es el padre del arte moderno, dónde el gesto del artista empieza a tomar cada vez más lugar.

La película tiene algunos desvíos, por ejemplo, el momento de todos los niños con las pantallas, que es un cuadro, casi una foto, y sigue; pero dicho o visto queda. 

A esos desvíos me gusta llamarlos fugas de pensamiento. Creo que es la primera vez que ocurre en la  película, y no se sabe si es imagen es real o si estamos en una proyección de Lina. Creo que trae indirectamente el mundo de la hija, de la educación privada, de la relación de los chicos con las pantallas. Se buscó que pareciese casi a una fotografía, una composición que sea exageradamente pensada, era una forma de generar un espacio que descoloca, de que dudemos de si esos niños son reales o están en su cabeza. 

Volviendo al tema de la luz, el momento del faro es mágico, la película se convierte un poco en un cuento de hadas, y a la vez es un hechizo: porque Cata/Lina entra como madre y sale como hija de ahí. 

Es linda esta idea de hechizo y que entra como madre y sale como hija, no lo había pensado de ese modo. Sí que todos los caminos llevan a la madre. Me parecía interesante que Lina pueda proyectarse vidas posibles a través de otras mujeres, es una forma de mostrar el desamparo en el que se encuentra. 

El lugar de trabajo de Lina está cerca de mi casa, de hecho alquilé durante dos años una pequeña oficina allí. Y el edificio tiene la particularidad de tener un faro, y decidí que el haz de luz sea lo que conecta a Lina con esas mujeres, sumando la música de Holst que aparece como un leitmotiv de los “desvíos” del personaje. 

Me gustaría preguntarte por el tratamiento del sonido y por la música, que es también fundamental, por ejemplo, en el momento del faro… 

El sonido lo pensé desde un lugar de subjetividad, desde la percepción de Lina. Qué es lo que está escuchando en cada momento para luego posar su mirada. La música  funciona  como un leitmotiv, anuncia que nos adentramos en la cabeza de Lina. La música tenía que evocar ciertos elementos: el primero tenía que ser una música que tenga un recorrido, como un viaje, luego tenía que tener misterio y ser nostálgica,  y por último la música tenía que evocar  algo del cuento de hadas. Todos esos elementos tienen que ver con ese estado que atraviesa Lina. Y buscando y buscando se encontró el tema Venus, de Holst que era exactamente lo que estaba buscando para acompañar al personaje en esa deriva activa. 


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