Escena de Pola Weiss documental, de Alejandra Arrieta.

La rebelada Pola Weiss y otras pioneras

“Rebeladas” y “Pola Weiss documental” rescatan el trabajo de algunas de las precursoras del cine feminista contemporáneo hecho en México.
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En un momento clave de Rebeladas (México – España, 2023), documental dirigido a cuatro manos por Andrea Gautier y Tabatta Salinas, la exfuncionaria pública y cineasta “izquierdista-maoísta-feminista” María Novaro cuenta que, en algún momento, a inicios de los años 80, se entrevistó en los Estudios Churubusco con un líder sindical de los trabajadores cinematográficos para ver la posibilidad de empezar a filmar en el formato industrial de 35 mm, pues hasta entonces el cine activista feminista que se había realizado a través del Colectivo Cine Mujer había sido hecho en 16 mm. Novaro cuenta que no había terminado de saludar al preclaro líder sindical cuando este le espetó, a bote pronto, “¿Qué les ha dado a ustedes las viejas por querer hacer cine?”.

La pregunta retórica de aquel anónimo macho sindicalista queda flotando en el aire para ser respondida a lo largo de los 82 minutos de duración de este valioso documental que se estrena este fin de semana en la Cineteca y en varios circuitos cinematográficos independientes del país. La respuesta se va construyendo a través de los entusiastas testimonios de las propias protagonistas, las fundadoras y creadoras del Colectivo Cine Mujer (1975-1987), palabras, recuerdos y dichos que se van “costureando” –dijera otra vez María Novaro– con los fragmentos de la decena de cintas que esas “viejas” realizaron durante este periodo y que, a la postre, resultarían ser precursoras de algunas líneas fílmicas temáticas feministas contemporáneas que las codirectoras Gautier y Salinas presentan, sagazmente, hacia el final del documental.

De esta manera, las cineastas trazan vasos comunicantes entre, digamos, Cosas de mujeres (1975-1978), de la fundadora Rosa Martha Fernández, y la lucha en el México de hoy por el derecho a decidir. O luego vemos a María del Carmen de Lara y a Eugenia Tamés recordar la realización de No es por gusto (1981), en la que se nos presentaba la dura realidad del trabajo sexual en la Ciudad de México, para luego ver a las propias realizadoras, varias décadas después, convivir, platicar, discutir y hasta chelear con la irreprimible activista trans Kenya Cuevas, lo que nos permite, como espectadores, contrastar las realidades del trabajo sexual de hace cuatro décadas y del día de hoy.

El hecho de que la ingobernable Kenya Cuevas ya haya merecido su propio filme biográfico, el multipremiado documental celebratorio Kenya (Delgadillo, 2022), es la mejor prueba de que las semillas sembradas por las realizadoras ya mencionadas –a las que hay que sumar a Guadalupe Sánchez, Beatriz Mira, Ángeles Necoechea, Lilian Lieberman y Sonia Fritz– echaron raíces en el cine nacional femenino y feminista contemporáneo.

Prácticamente de manera paralela, otra figura femenina hacía su aparición a mediados de los años 70 en el escenario nacional de las imágenes en movimiento, aunque ella misma no se considerara a sí misma feminista. Me refiero a la artista visual y videoasta Pola Weiss (1947-1990), que es homenajeada por la debutante Alejandra Arrieta en su notable ópera prima Pola Weiss documental (México, 2023), que se estrena este fin de semana tanto en salas comerciales como en el circuito cultural del país.

Inevitablemente, hay vasos comunicantes entre estos dos documentales. Aunque Rebeladas se nos presenta como un convencional filme informativo y Pola Weiss documental presume más riesgos formales en su desafiante puesta en imágenes, mucho más deudora de las artes plásticas que del cine tradicional, las dos películas comparten no solo algunas cabezas parlantes –por ejemplo, la fundadora del Colectivo Cine Mujer, Rosa Martha Fernández, y la artista feminista Mónica Mayer– sino también el mismo afán exploratorio de una época definitoria en el cine y las artes visuales hechas desde el feminismo en las últimas dos décadas del siglo pasado en México.

También, por cierto, las dos películas se pueden conectar a través de la presencia y los juicios del docente y decano de la crítica fílmica nacional Jorge Ayala Blanco, quien le dedicó una parte de La condición del cine mexicano (1986) a hacer una devastadora revisión de la obra del Colectivo Cine Mujer y que en Pola Weiss documental aparece, lúcido y memorioso, hablando de su amistad con la videoasta, de cierto viaje fundacional que realizaron los dos al Nueva York de 1977 y de las búsquedas y hallazgos que representan su vasta obra artística, dancística y videográfica en el contexto de la exploración de la imagen en nuestro país.

Las palabras de Ayala Blanco se van enlazando creativamente –a través de animaciones, collages visuales y fragmentos del archivo personal de Weiss y de su propia obra artística– con diversos testimonios familiares –de su hermana menor, su prima, sus sobrinos–, las gozosas confidencias de sus varias parejas románticas, los admirados recuerdos de sus amigos, alumnos y amantes (¿quiénes son unos y quiénes son otros?), los juicios de especialistas y curadores de su obra “única, irrepetible y no falsificable”  –en palabras de Cuauhtémoc Medina–, todo ello guiado a través de la voz en off narrativa/reflexiva de la propia Pola Weiss, aunque en realidad se trate de las palabras y los pensamientos de la artista recogidos por la directora Alejandra Arrieta, retrabajados con inteligencia artificial a partir de una locución de la misma cineasta.

El estreno simultáneo de estos dos notables filmes históricos femeninos-feministas está marcado, sin duda, por la oportunidad de la fecha –los festejos y protestas alrededor del 8 de marzo–, pero no deja de ser tristemente sintomático que las dos películas hayan merecido su estreno comercial tres años después de su realización. Y es que se hace buen cine en México, sin duda alguna. El problema sigue siendo dónde, cómo y cuándo verlo. ~


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