Estudios sobre Celan, de Peter Szondi

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Interesan desde hace tiempo en España, por fortuna, no ya sólo la poesía de Paul Celan sino también algunos de los numerosos estudios que esa poesía ha suscitado en toda Europa en los últimos años. (Cosa bien distinta, sin embargo, es la atención más bien escasa que a una y otros ha prestado la mayoría de la “crítica” española que podríamos llamar titular, con frecuencia muy alejada de los lectores.) En lo que toca a los estudios, pionero en España fue sin duda el volumen editado en 1984 por F. Arnold, Paul Celan, con textos de M. Blanchot, Y. Bonnefoy, E. Levinas y J. Starobinski. Entre ese volumen y, digamos, el de Massimo Cacciari (Soledad acogedora. De Leopardi a Celan, 2004), no pocas aproximaciones críticas al poeta rumano han sido ya vertidas al español en libros y revistas a un lado y otro del Atlántico. El lector interesado puede acudir al catálogo de la exposición Desde el puente de los años. Gisèle Celan-Lestrange/Paul Celan, celebrada en Madrid el pasado año, catálogo en el que encontrará, entre otras cosas, detallada información sobre el particular.
     El profesor y crítico Peter Szondi (Budapest, 1929-Berlín, 1971) conoció al poeta en 1959, y poco antes de su muerte (por suicidio, como el poeta mismo) escribió estos Estudios sobre Celan editados en volumen en 1972 por Jean Bollack y que figuran entre los textos “clásicos” de la bibliografía crítica celaniana. La reputación de estos estudios está plenamente justificada. El primero de ellos aborda la traducción que Celan realizó del soneto 105 de Shakespeare. Apoyándose en Benjamin y Jakobson (y, en menor medida, en Derrida), Szondi sostiene que, en su traducción, Celan —sobre todo a través de la “figura de la repetición”— hace que el tema del poema, la constancia, se convierta en el elemento fundador del verso, en lugar de hacer que éste la cante o simplemente la describa. Es sabido que la repetición constituye una de las técnicas más características del mundo expresivo del poeta rumano, una técnica que en ocasiones adopta formas casi obsesivas. Cabría preguntarse si la constancia no sería, por lo tanto, también un tema de la misma poesía de Celan, un poeta que, al traducir, imprimía fuertemente su propia personalidad en el poema traducido. El autor de Amapola y memoria hizo de la traducción poética un instrumento crítico de primer orden; prefirió esta actividad a la de la crítica en sentido convencional (Celan, como es sabido, apenas escribió prosa crítica o ensayística y llevó a cabo, en cambio, un número casi incontable de traducciones). Realizaba así lo que Haroldo de Campos, en un célebre ensayo de 1962, consideró una de las vertientes más significativas de la traducción, esto es, su potencialidad crítica, pues “la selección del texto que se va a traducir no es indiferente, sino casi siempre reveladora, esto es, valorativa”, e implica siempre “un ejercicio de intelección y una operación de crítica en vivo” (“Da tradução como criação e como crítica”, en su libro Metalinguagem).
     El segundo estudio, “Lectura de ‘Strette’. Ensayo sobre la inteligibilidad del poema moderno”, es un texto modélico en más de un sentido. Sin renunciar al método del comentario de texto (sin paráfrasis), pero yendo siempre más allá de él, asistimos a una lectura verso a verso de una de las composiciones más significativas de Celan, el poema con el que se cierra su tercer libro, Sprachgitter (Rejas del lenguaje, 1959). La huella del formalismo jakobsoniano se deja aquí sentir de nuevo (lo cual habla sobradamente de su fecundidad crítica, que no es fácil encontrar en teorías posteriores), pero utilizado por Szondi con inteligencia para sus propios fines, sobre todo el de señalar cómo en Celan se opera una sustitución del texto-representación por el texto-realidad. En efecto, en el poeta rumano se produce un completo rechazo del principio aristotélico de la representación, de la mimesis. En su lugar aparece “un texto que ya no sigue a una realidad, sino que se proyecta a sí mismo, que se constituye como realidad”. De ahí las dificultades de comprensión, esto es, el problema de la inteligibilidad del texto. Tal problema, y tal planteamiento poético, no son nuevos en la lírica moderna, y Szondi acude al ejemplo de Mallarmé, en quien —con casuística propia— la palabra está ya cargada de “realidad poética”, y en quien, como en Celan, no cabe tampoco mantener el modelo saussureano del “signo”. Szondi perfila su estudio del poema “Strette” sobre la declaración de Celan según la cual su poesía buscaba siempre la mayor precisión, a pesar de la multiposicionalidad o ambigüedad (Vielstelligkeit) de la expresión. Si la poesía se vuelve en Celan “realidad”, el “campo negruzco” del que habla el poema no es ya algo que el poema describe, sino más bien algo “que la poesía hace existir” o, si se prefiere, que la poesía mantiene vivo en la palabra y hace infinitamente existente. En efecto, la memoria de los muertos es el impulso o arranque de toda la poesía de Celan, y en ese arranque u origen se halla el recuerdo de la muerte de la madre del poeta en un campo de concentración. “La evocación de los campos de exterminio —escribe Szondi— no es solamente el fin de la poesía de Celan, sino también su condición.” Este “recordar” que en poesía es siempre “realizar” en la palabra hace que en “Strette” la memoria de los campos de exterminio “se convierta en el fundamento del ‘hablar’ del poeta”. El estudio de Szondi, escrito originariamente en francés, encierra además un sutil entrelazamiento del comentario del poema mismo con el comentario de su traducción francesa por el poeta Jean Daive, lo cual, si se tiene en cuenta el estudio anterior, coloca este libro bajo el signo de la traducción poética.
     El estudio siguiente, “Eden”, aporta algunos datos biográficos que contribuyen a la comprensión de un poema de Schneepart (Parte de la nieve, 1971), datos originados en circunstancias relacionadas con un viaje de Celan a Berlín en diciembre de 1967, y que Szondi vivió muy de cerca por su amistad con el poeta. La pregunta que el crítico se formula es del todo pertinente: “¿Hasta qué punto la comprensión del poema depende del conocimiento de los datos biográficos e históricos?” Más aún: “¿Hasta qué punto el poema está condicionado por elementos que le son externos, y hasta qué punto semejante determinación de lo que es ajeno puede quedar abolida por la propia lógica del poema?” La respuesta del crítico es oblicua: “El poema como tejido lingüístico situado en el campo de tensión que se da entre significado y significante, entre sonido y sentido, entre el mantenimiento y la modificación de las relaciones respectivas, no concreta la asociación de pensamientos de una manera tan discursiva. […] en la terminología de Roman Jakobson, [opera] no de un modo metonímico, sino metafórico”. En “Apéndice” se recogen otros materiales críticos dispersos, entre ellos un breve testimonio acerca de la completa falsedad de las acusaciones de plagio formuladas por la viuda del poeta Ivan Goll, y que atormentaron a Celan: los textos de éste son anteriores a los de Goll, por una parte; por otra, Claire Goll manipuló las citas de los textos. El libro se completa con la ordenación de unas notas sobre diversos poemas de Celan procedentes de seminarios impartidos por Szondi en la Universidad Libre de Berlín en el último periodo de su vida.
     Estudios sobre Celan nos sumerge en una concepción de la crítica como iluminación de su objeto, una concepción que hoy no es fácil encontrar. Y lo hace desde una admirable conjunción de la filología, la filosofía del lenguaje y la interpretación crítica de la modernidad literaria. La traducción de Arnau Pons es excelente, tanto por su limpidez como por la aportación de inteligentes notas aclaratorias que nos hacen seguir mejor el complejo pensamiento de Szondi. –