Biblioteca para la angustia: El gran número, Fin y principio y otros poemas, de Wislawa Szymborska

La angustia ambiente enceguece y nubla. Desde esta redacción proponemos aliarnos a la lectura para hacer frente a la singularidad del triunfo de Donald Trump. Hemos conversado con nuestros colaboradores y les hemos propuesto que nos recomienden libros o artículos, ensayos o reportajes, crónicas o fábulas pertinentes. Bajo el encabezado de Biblioteca para la angustia, agruparemos esos títulos y los párrafos que detallan la recomendación.
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De manera nada premeditada, desde la victoria de Trump he comprado tres libros de poesía, algo muy raro en mí. Compré Malgastar, de Mercedes Cebrián, pero ese mismo día me llevé Confiado, de Juan Antonio González Iglesias. Hace unos días me hice con el volumen que reúne la poesía completa de Elena Medel, Un día negro en una casa de mentira. Como decía, es un hecho insólito en mí. Me da vergüenza reconocerlo pero soy una mala lectora de poesía. Busqué en mi estantería los libros de Wislawa Szymborska, si había una respuesta, seguro que ella la tenía. Y así fue. En El gran número, Fin y principio y otros poemas se recoge también su discurso de aceptación de Premio Nobel de Literatura en 1996. Habla de poesía y de los poetas. Dice que “la inspiración, sea lo que sea, nace de un constante ‘no sé’.” Dice que frente a otros trabajos, a los poetas les gusta su trabajo. Aunque, continúa: “A los más diversos verdugos, dictadores, fanáticos, demagogos, que luchan por el poder con ayuda de pocas consignas, pero repetidas a gritos, también les gusta su trabajo y también lo realizan con celoso ingenio. Claro que sí, pero ellos ‘saben’. Saben, y lo que saben les basta de una vez y para siempre. No se interesan en saber nada más, porque eso podría debilitar la fuerza de sus argumentos. Y cualquier saber que no provoca nuevas preguntas se convierte muy pronto en algo muerto, pierde la temperatura que propicia la vida. Los casos más extremos, los que se conocen bien tanto por la historia antigua como por la moderna, son capaces de ser letales para las sociedades. Por eso tengo en tan alta estima dos pequeñas palabras: ‘no sé’. Pequeñas pero con potentes alas. Que nos ensanchan los horizontes hacia territorios que se sitúan dentro de nosotros mismos y hacia extensiones en las que cuelga nuestra menguada tierra”.

La victoria de Trump ha abierto una gran incertidumbre: ¿cumplirá lo prometido durante la campaña? (Y todos esperamos que la respuesta sea no). Más que nunca tengo una sensación de no saber. Y como dice Szymborska, de los no sé nace la inspiración. Habrá literatura y tal vez nos salvará.