Cunde el rechazo

Cunde el rechazo

Entre la sociedad civil, los partidos políticos, las instituciones y los poderes de la Unión se extiende el rechazo a la hegemonía de Morena.
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La aplanadora del PRI arrasaba toda oposición. Hasta que tropezó en las elecciones de 1997 y topó con pared en las de 2000. Cuatro sexenios después, la historia parece repetirse. Morena tropezó en las elecciones de 2021 y puede perder las de 2024.

El tropiezo fue provocado por una coalición hasta entonces inconcebible. El rechazo a la hegemonía de Morena llevó a los principales partidos de oposición (PRI, PAN y PRD) a registrarse unidos para las elecciones como Va por México. No ganaron la Cámara, pero demostraron que Andrés Manuel López Obrador había perdido popularidad. Su 80% de 2018 se desplomó hasta poco más del 50%.

Lo decisivo fue que Morena no alcanzó el quórum necesario para cambiar la Constitución (sin otros partidos). Además, perdió cuatro de las quince gubernaturas que se votaron. En Campeche tuvo que aceptar el recuento de votos ordenado por el Trife. En Michoacán su triunfo fue impugnado. Y en su bastión (la Ciudad de México) perdió seis alcaldías.

Movimiento Ciudadano, antiguo aliado de López Obrador, no quiso sumarse a la coalición; pero declaró que el triunfo de Morena en Campeche fue un fraude.

Previamente, el poder legislativo no aprobó que en las elecciones se empalmara la consulta sobre la revocación del mandato presidencial. También rechazó (a pesar de dos intentos) la celebración de un período extraordinario que la reglamente. La consulta, pospuesta a 2022, puede resultar un desaire de escasa participación.

Después de los asesinatos de Madero (1913) y Obregón (1928), hubo rumores de atentados contra los presidentes, fallidos y sofocados. Más tarde hubo rumores de insurrecciones, que se volvieron noticia desde 1965, cuando dejaron de ser campesinas y se volvieron universitarias. La guerrilla encabezada por profesores buscaba el micrófono para provocar una insurrección general, que nunca se produjo.

A medida que la sociedad civil fue creciendo y madurando, el rechazo se ha vuelto civil. Su forma extrema ha sido que grupos de manifestantes cierren el paso a la camioneta presidencial para hacerse escuchar. Sucedió en diciembre de 2020 (Villahermosa, Tabasco), junio de 2021 (Chilpancingo, Guerrero) y agosto de 2021 (Tuxtla, Chiapas).

Todavía más civil ha sido que, en siete estados, los ciudadanos promovieran y los jueces concedieran amparos contra la decisión presidencial de negar la vacuna contra la covid-19 a los menores de 18 años.

La Suprema Corte también rechazó la prolongación (dos años) del mandato de su presidente: regalo que lo sometería al Palacio Nacional y abriría la puerta a la prolongación del mandato del Señor Presidente.

En el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife), los magistrados rechazaron como presidente al colega designado desde el Palacio Nacional.

El Banco de México rechazó que los derechos especiales de giro asignados por el Fondo Monetario Internacional (para suplementar las reservas del Banco) puedan usarse para otra cosa. Las reservas son para garantizar la solvencia de México, tranquilizar a los acreedores internacionales y a los tenedores de pesos y bonos en pesos que están viendo el desbarajuste de la administración pública.

El Instituto Nacional Electoral se negó a entregar a la Secretaría de Gobernación las fotos de las credenciales de elector. Gobernación siempre ha tenido celos de esas credenciales, por su buena aceptación para identificarse. Soñando en desplazarla, creó la CURP (Clave Única de Registro de Población) hasta para los niños. Ahora quiere despojar a los ciudadanos de la foto que dieron para votar. La CURP no sirve para nada. Es una redundancia costosa que es mejor suprimir.

La comunidad científica ha rechazado los atropellos del Conacyt y la FGR.

La equívoca propuesta del expresidente de Morena de usar al Inegi para investigar la riqueza de los ciudadanos provocó un rechazo general, documentado en los medios.

También la acogida a los dictadores de Cuba y Venezuela, invitados a la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), especialmente el honor al cubano de celebrar la Independencia junto al presidente de México. El proyecto de destronar a la OEA (Organización de Estados Americanos) y sustituirla por la CELAC quedó en nada. La mitad de los presidentes ni asistió.

Ha cundido el rechazo, y se extenderá.

Publicado en Reforma el 26/IX/21.

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