Alfonso Basco, especialista en comercio justo

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(Foto: Milagros Checarelli)

“Tenemos infinitas maneras de ser solidarios”

Alfonso Basco tiene una pasión: la construcción de un mundo más justo. No pretende que todo el mundo cambie su vida radicalmente, sólo aboga por un mundo con más sentido común. Cree que el mundo está al revés y que tenemos que aprender a enderezarlo. Por eso cambió su trabajo en bolsa y mercados financieros por el mundo del comercio justo. Y por eso lleva adelante un proyecto de información en Internet llamado Escuela del mundo al derecho. Es madrileño pero ha vivido en Filipinas, Islandia, Argentina, Nepal, Londres, Escocia, Nueva York y El Salvador. Ahora se va a Perú por lo menos, dice, un par de años, a trabajar en lo mismo.

Háblame de tus comienzos, cuando aún no estabas en el mundo del comercio justo…

Mi licenciatura es en Derecho. Empecé con la intención de ser abogado, pero rápidamente vi que mi perfil era más económico, orientado hacia la bolsa y los mercados financieros. Durante la carrera tenía claro que iba a terminar trabajando en la bolsa, aunque siempre, incluso desde el principio de la carrera, tuve inquietudes solidarias e hice distintas labores como voluntario aquí en Madrid. Hice un máster en bolsa y acabé trabajando en eso, para distintas empresas privadas, y como gestor de patrimonios familiares o personales. Pero también en esa época seguía ligado a labores solidarias, e incluso cada vez más comprometido. De hecho, cuando acabé el máster, hice mi primera salida a un país empobrecido, El Salvador. Fue mi primera pequeña experiencia en el terreno.

¿Qué fuiste a hacer allí?

En El Salvador estuve un mes e hice varias pequeñas cosas como voluntario. Era profesor de ingles de niños en la escuela y daba nociones básicas de contabilidad a un grupo de mujeres de la zona que llevaban una escuela infantil. Lo que intentaba era tener un primer contacto con los países del Sur.

¿Qué tal fue ese primer contacto?

Me ayudó a descubrir de primera mano cuáles son las causas reales de que los países del Sur estén como están y que los países del Norte estén como están. Aprendes a conocer a la gente de allí, ves que realmente es gente muy trabajadora, y que la situación en la que viven y en la que se desenvuelven a diario casi viene dada de nacimiento.

Entonces no estás de acuerdo con quienes sostienen que no hay que echar balones fuera y cada uno debe hacerse responsable por sus problemas, o con esa frase que se dice muchas veces: “Cada sociedad tiene lo que se merece”.

Las causas de que los países del Sur tengan la situación económica, política y social que tienen no son fáciles de descubrir, ni se puede decir “La culpa es de X”… Siempre hay una serie de factores. Los medios de comunicación nos dicen: es culpa de los corruptos, de los países del Norte, de que no trabajen lo suficiente, de la deuda externa… Pero sin duda alguna una, para que nosotros estemos como estamos ellos tienen que estar como están. En los países del Norte existe una posibilidad grande de que aquél o aquella que tiene iniciativa, que tiene una mentalidad emprendedora, antes o después acabe triunfando, pero éste no es el caso de muchos países del Sur. No se puede generalizar, tenemos ejemplos muy diversos, culturas, condiciones climatológicas, políticas y sociales totalmente diferentes. En muchos casos las oportunidades con las que se parte son mínimas, y son muy pocos aquellos y aquellas que pueden salir de una situación de pobreza por el hecho de tener una actitud más emprendedora y una iniciativa mayor. Y en determinadas regiones prácticamente no hay opción.

¿Qué es el comercio justo y por qué decides decantarte hacia él?

El comercio justo es una alternativa al comercio tradicional en la que comercio y producción están al servicio de las personas, e introduce valores éticos que abarcan aspectos tanto sociales como ecológicos, en contraposición al comercio tradicional, en el que priman los criterios puramente económicos. Decidí decantar mi trabajo hacia el mismo porque uno de los factores más importantes que son causa de las grandes desigualdades que hay en el mundo es el comercio internacional. E n muchos casos los tratados comerciales son generadores de pobreza y en muchos casos son impuestos por los países del Norte. Influye también el consumismo excesivo que tenemos en los países del Norte, esa búsqueda del precio más bajo sin mirar qué puede haber detrás de eso; priorizamos el precio sobre otros factores como las condiciones en que está hecho el producto, quién lo hizo, bajo qué salarios, etc. Conocer el comercio justo me ayudó a saber en qué consisten las reglas de comercio internacional y cómo influyen negativamente en los países del Sur, que es donde se producen la mayoría de los productos que consumimos.

A nivel personal, cuando trabajabas en la bolsa, ¿Como te sentías? ¿Te enfrentabas a dilemas éticos?

Realmente no, porque en todos los sectores de la empresa privada en algún momento puede haber una frontera entre lo que debes hacer o no, pero finalmente lo normalizas. Quizás por eso nunca llegué a sentir que estaba haciendo algo malo ni mucho menos. Del sector de la banca o de las finanzas han salido grandes iniciativas, como la banca ética, las finanzas éticas, e incluso organizaciones que simplemente se dedican a denunciar excesos como los paraísos fiscales o determinados productos financieros que no deberían estar al alcance de todos los públicos. La banca y las finanzas quizás tienen ese estereotipo de ser algo muy malo, y no en todos los casos es así.

Sin embargo, los ejemplos que estás dando son iniciativas que se salen de la banca tradicional…

Sí, lo que quiero decir es que la mayoría de la gente que ha concebido este tipo de iniciativas viene del mundo de las finanzas, porque sí es necesario sin duda tener un conocimiento de los entresijos de los mercados financieros. De todas formas, estoy de acuerdo en que desde el principio vi cosas en los mercados financieros que influyen negativamente en las desigualdades. A mí me sirvió conocer de primera mano todo aquello que se mueve en la banca y las finanzas. Sin embargo, sin justificar ese lado negativo, es una prolongación más de nuestra sociedad. Quizás la banca está hecha por demanda de la sociedad, que pide que las finanzas sean así. Y el ejemplo de ello puede ser que hoy por hoy tenemos la posibilidad de acceder a la banca ética y es sólo un sector pequeño de la población el que tiene interés en acceder a ella. La mayoría prefiere acceder a la banca tradicional.

¿Por qué te parece mejor la banca ética que la banca tradicional?

Los bancos hacen negocio con los intereses que cobran sobre los préstamos. Y como ellos deciden a quién conceder los préstamos, son ellos quienes deciden qué se produce, dónde, y quién lo produce, sobre la base de la rentabilidad del banco y no en función de si resulta o no ventajoso para la comunidad. Desde hace treinta años hay gente que, en desacuerdo con esta actitud, ha empezado a utilizar la esencia del sistema bancario (la mediación) en función de sus propios principios éticos y, por tanto, buscan un desarrollo equilibrado y sostenido del conjunto de la población. Un banco ético es una institución financiera que busca la generación de un beneficio que le permita desarrollar su actividad de forma sostenida, y realizar sus inversiones de acuerdo con principios o valores previamente establecidos, así como la rentabilidad social. La característica principal de los bancos éticos es que consideran que estos objetivos son complementarios. Y yo estoy totalmente de acuerdo.

¿Es por eso que has montado tu portal web?

Sí. Con Escuela del mundo al derecho pretendo sensibilizar. Mucha gente no llega a saber qué podemos hacer, por qué es tan importante llevar un determinado ritmo de vida y consumir de una manera determinada. Es gente que, posiblemente, si tuviera ese conocimiento cambiaría al menos en parte su manera de vivir.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

Por amistades que me preguntaban qué pueden hacer por la pobreza, por las injusticias. En general, se tiene la impresión de que sólo se puede contribuir dando dinero a una ONG o viajando al tercer mundo a desempeñar ahí alguna labor que se requiera. Pero también está el consumo responsable, el ciberactivismo, el trueque, la agricultura ecológica, el comercio justo, la banca ética, etc. La gente se sorprende con las cosas que se pueden hacer desde tu puesto de trabajo, desde tu casa con tu ordenador, o usando algo de tu tiempo libre. Ése es uno de los principales objetivos de la página, dar a conocer todas esas herramientas que tenemos a nuestro alcance que además no son difíciles de alcanzar, ni son caras. En la mayoría de los casos son incluso gratuitas, ni nos quitan gran parte de nuestro tiempo.

Lo que tu pides es que la gente se sacrifique, porque utilizar la banca ética es más difícil que utilizar un banco que tiene más cajeros y que permite una operaciones a través de internet, que a lo mejor te cobra menos comisiones…

Me alegra que hagas esta pregunta porque sobre la banca ética surgen una multitud de preguntas: “¿Este banco qué solidez tiene? ¿Qué servicios me ofrece? ¿Qué comisiones me cobra?” Uno de los grandes éxitos de estos productos es que están diseñados no sólo para fines solidarios sino para ser productos de calidad. Hacen un esfuerzo mayor. Se opera fácilmente por internet y tiene un principio del cien por cien de transparencia. Las agencias de calificación más famosas a nivel mundial siempre califican con los mejores ratings a la banca ética.

En tu caso, el germen solidario lo tuviste incluso antes de tomar conciencia de todo esto, porque te fuiste a Islandia a cuidar gente mayor…

Eso fue una buena experiencia. Era un programa de la Unión Europea donde tenías la oportunidad de hacer un voluntariado de tipo social y estuve un año en un centro de enfermos mentales en Islandia, como trabajador social. No todo es cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria. En una ciudad como Madrid también hay muchas posibilidades de contribuir: familias que tienen un integrante con una enfermedad rara, la soledad de la tercera edad, la falta de sangre o de órganos para las personas que han tenido un accidente o que están en una situación de necesidad. Tenemos infinitas maneras de ser solidarios.

–Feliciano Tisera