Nos hemos acostumbrado a ver a los escritores en fotografías tan tópicas –posando delante de un estante lleno de libros o acariciando a un gato– que hemos desestimado su imagen…
A Puigdemont hay que verlo como uno de esos jefes de cárteles que pasan a la clandestinidad, sobre los que se cantan narcocorridos y que gozan de un inmerecido apoyo por parte de sus comunidades.
La próxima persona que ocupe la presidencia tendrá como tarea central (re)construir la infraestructura administrativa del gobierno federal desmantelada en el sexenio actual.