Beber, coger y escribir

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UN PUENTE

1. Hoy hace exactamente 75 años (el 26 de abril de 1932) que Hart Crane salió a la cubierta del Orizaba (un buque de vapor que iba de Veracruz a Nueva York), se quitó cuidadosamente el abrigo y se aventó al mar. Fue una muerte anunciada, después de una vida frenética concentrada en tres grandes actividades: beber, coger y escribir. Sobre la primera, varios testimonios dan cuenta de su afición por escribir mientras estaba borracho, cosa que lo diferencia de los meros escritores borrachos. Sobre la segunda, era de lo más abiertamente gay que se podía ser en aquella época (Crane nació en 1899, el mismo año que Borges), y si a eso se le suma su galopante alcoholismo, desinhibidor por excelencia, ya se podrán imaginar la aureola de escándalo y golpizas que lo rodeaba. Y sobre la tercera, era el poeta con el oído más refinado y complejo de sus días (Robert Lowell, sin duda su alumno más aventajado, dijo que era un Shelley moderno). Escribía, como todo lo demás, a borbotones (la imagen no es muy feliz). Y así escribió The Bridge.

The Bridge quiso ser la materialización en verso de la modernidad conquistada, para todo el mundo, por los Estados Unidos. Lo inspiró el flamante Puente de Brooklyn (inaugurado en 1883), que Crane veía hipnóticamente desde su ventana. El proyecto era por demás ambicioso; según el propio Crane, su poema debía ser la “síntesis mística” de su país, una especie de “épica nacional” que comenzaría donde “el hacha heroica de Whitman” (eso lo dijo Waldo Frank) había terminado de desbrozar el camino. El poema, me parece, es una hazaña lingüística y prosódica, es decir: las palabras fueron elegidas con un olfato de depredador, y enlazadas con un ritmo de rapsoda. Y el poema es, al mismo tiempo, un bello fracaso. Esa épica mística, cósmica y esdrújula no podía sostenerse: su propia demolición era su esencia. ¿Se dio cuenta Hart Crane de esa ecuación? Creo que no, que él sinceramente quería oponer al pesimismo de The Waste Land, el optimismo de The Bridge. Juzguen ustedes. El puente ha sido editado recientemente por Trea, en traducción de Jaime Priede.

2. Me entero de la muerte del poeta peruano José Watanabe, que fue el primer nombre que apareció en este blog.

3. Salgo a la calle, a hacer la fotosíntesis.

– Julio Trujillo

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