Breve florilegio de la vidita literaria/ y 2

La segunda parte de los aforismos sobre el mundo literario. 
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En la alta noche el cuento o la metáfora o el aforismo nos sorprenden visitándonos cuando les da su gana, no cuando nos da la nuestra; y a veces están bien, pero más frecuentemente tienden a la impostura, por ejemplo: se presentan como virginales e inéditos y de pronto saltan hacia nosotros desde ese programa de radio oído por casualidad, desde esa revista que íbamos a tirar al cesto, desde ese libro que íbamos a echar por la ventana. Y a quién no le habrá pasado lo que a aquel argumentista hollywoodense que, urgido de entregar el argumento para una película, escribió sin parar durante innumerables noches e incontables tazas de café, esbozando, desechando y volviendo a esbozar cientos de historias, hasta que, ¿en la noche mil y una?, tuvo una idea genial, la anotó brevemente en el papel y, cuando al día siguiente despertó esperanzado, leyó en el cuaderno de apuntes:

         BOY MEETS GIRL.

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La mejor autobiografía es sacar la lengua ante un espejo.

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Acaso fue Álvaro Mutis quien me contó que Pablo Neruda había leído tantas veces en público su ensayo “Viaje al corazón de Quevedo” que una noche el público tuvo que salir de puntillas del salón para no despertar al poeta dormido a la mitad de su texto.

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Borges no fue premiado con el Nobel; o sea que los académicos del Nobel nunca se autopremiaron con el Borges.

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Qué ganas de tener en casa todas las obras de Camilo José Cela para no leerlas.

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Comenzó de poeta, siguió de pintor, se probó de actor, después de locutor de la tele, volvió a  las letras, ejerció la crítica literaria en una revista, luego los horóscopos en un periódico, entretanto hizo niño a criadita, tuvo que casarse con criadita y familia parásita, produjo cinco hijos, se perdió de vista y la más reciente noticia sobre él es que ejerce de cantante de boleros en los convoys del Metro.

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Platón bravuconeaba a toro pasado cuando desterraba de su República a los poetas, pues desde siempre los poetas han sido unos desterrados (y bien que algunos lo presumen).

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¡Cómo sería el recital de aquel poeta que cuando estaba en el verso trescientos treinta de un poema se levantó uno del público a preguntarle cortésmente la hora!

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El escritor suicida es el que una noche cree descubrir que el revólver o la navaja se adaptan mejor a  la mano que la pluma y la máquina de escribir y la laptop.

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Respecto a la calidad de aquel libro de Fulano diré que un amigo se apresuró a prestármelo con la única condición de que no se lo devolviera si quería yo que siguiéramos amigos.

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La época romántica comenzó cuando se le puso histeria a la Historia.

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La hermosa y sensual señora se acostaba con los jóvenes escritores para mejorar la calidad de la nueva literatura erótica del país.

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Todavía hay escritores que escriben los rollos del Marx muerto, pero van de Marx a menos.

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Yo ya tengo definida mi estrategia –decía el sublime escritor incomprendido–. Todos los años voy a atacar en feroces artículos a todos los académicos del Premio Nobel, y así todo el mundo sabrá que si no me dan el maldito premio es por mero resentimiento de los susodichos.

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El célebre poeta Orlando Pastrana vivía angustiado porque el no menos célebre crítico que firmaba con el seudónimo Oscar Perujo siempre analizaba minuciosamente cada nuevo libro suyo como si hubiera seguido muy de cerca su elaboración y hubiera tenido a la vista los originales y aun los borradores sucesivos.

Luego del sesudo examen Perujo sentenciaba, en la revista en que era la firma principal, que la nueva obra de Pastrana era la peor del año.

         Por mucho que Pastrana investigó, tratando de desenmascarar al duro crítico escondido tras el seudónimo, no logró más que amargarse la vida y murió sin haber llegado a aclarar el asunto.

         Y el asunto estaba en que Orlando Pastrana era sonámbulo y algunas noches se levantaba dormido e iba a su escritorio y se ponía a escribir aquellas minuciosas y crueles críticas que firmaba con el seudónimo Óscar Perujo

(Publicado previamente en Milenio Diario)

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