Chema García y Borja Crespo, autores de historietas

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Foto de Milagros Checarelli

“La nuestra es una generación del kiosco que se adapta a la tecnología”

Chema García, granadino, y Borja Crespo, bilbaíno, nacidos en los primeros años de la década de 1970, son individuos sumamente polifuncionales en el mundo del arte gráfico y audiovisual. Chema ha dibujado historietas, creado personajes tan curiosos como Neozombie, ilustrado para cine y para revistas como Rolling Stone. Borja es director de cine, productor, crítico, (también) dibujante y organizador de festivales y saraos varios. Tienen sus respectivos blogs. Ahora se han unido para pergeñar Corto Cuentos, un libro de relatos con estética infantil pero con moraleja adulta. Chema dibujó y Borja escribió las historias. Editado por Astiberri, su editor nos adelantó que será distribuido en México por Sexto Piso.

¿Desde cuándo trabajan juntos?

Borja: A finales de los 90 hicimos cómics en otra línea. Yo estaba de editor aquí en Madrid, en una editorial que se llama Subterfuge, y edité a Chema. Nos conocimos y nos apeteció hacer algo juntos, porque teníamos los mismos gustos, y nos inventamos un personaje, Diox el Exterminador, una especie de cruza entre Súper López y Hellboy… Nos gustaba mucho Moebius, la escuela Bruguera, las pelis de terror, las de Serie B… Luego yo me quedé en Madrid, Chema volvió a Granada, y seguíamos en contacto, pero dejamos de publicar juntos. Hasta que decidimos unirnos con otro proyecto, recuperamos el personaje para la revista El Manglar y al margen de eso levantamos este proyecto, Corto Cuentos.

¿Cuánto hace que están con este proyecto y qué respuesta obtienen?

Chema: Tras hacer un montón de aniquilaciones de zombis con nuestros personajes anteriores, decidimos hacer algo nuevo, que nos tomó un año y unos meses, con intermitencias, porque Borja siempre está liado, y yo tengo mi negocio también, hago colaboraciones… Siempre estamos haciendo cosas y de vez en cuando parábamos para hacer esto. Finalmente, Corto Cuentos salió.

¿Esto de hacer cosas infantiles es de alguna manera seguir siendo niño, pero ganándose la vida con ello?

Borja: No son cuentos infantiles realmente, solemos decir que son cuentos para niños grandes y niños listos, son un contraste entre el dibujo de Chema, que raya la estética infantil, y lo que se cuenta, que a veces es tétrico o tiene una moraleja. Hay detalles de Chema que enriquecen mucho la historia. Hay gente que nos dijo que le ha parecido bonito el acto de leerlo con su hijo pequeño. Ése es también uno de los valores del libro.

Chema: Después de la presentación en Granada, un amigo se llevó el libro a casa y con sus niños lo estuvieron leyendo, y resulta que uno de los niños empezó a hacer su propio Corto Cuento. Los Corto Cuentos son cuatro frases acompañadas de cuatro ilustraciones, y el niño hizo las cuatro frases, pero como los niños tienen más imaginación que nosotros, él ya siguió, le creció la creatividad y no hizo cuatro, sino un montón de viñetas donde iba contando su propio Corto Cuento, que al final era un Largo Cuento. Al final todos los públicos leen el libro y eso es lo bonito. Puede haber un toque tétrico en alguna historia, pero hoy los telediarios y los programas del corazón son mucho más duros que esto. Los niños lo están leyendo perfectamente.

Poder trabajar jugando con nuestra imaginación como lo haría un niño es el sueño de cualquier persona, ¿se sienten privilegiados?

Borja: Siempre nos ha gustado contar historias, sea dibujando, sea escribiendo, sea con una cámara, y poder vivir de lo que te gusta evidentemente es un privilegio. Trabajamos en un sector que implica seguir aprovechando el niño que llevas dentro. Esa sería una lectura de Corto Cuentos, el acto de recuperar un poco la infancia, pero desde un punto de vista también adulto, porque todas las historias son metáforas y llegan un poco más allá. Se llega a niveles de lectura diferentes: un niño puede disfrutar mucho más de los dibujos y un adulto puede llegar un poco más profundo.

¿Es difícil vivir de esto en España?

Chema: Es bastante difícil, el mercado europeo no está muy centrado en España, está más centrado en Francia. Lo que pasa es que nosotros vamos picoteando. Tanto Borja como escritor, como yo como ilustrador, tenemos otras tareas. Siempre hemos tenido que trabajar en publicidad o dibujando libros más generalistas. Pero al final es un conjunto: a la vez que estás haciendo un cartel, estás haciendo los Corto Cuentos. Ya nos acostumbramos. Después de tantos años vamos mezclando un poquito las cosas. De todas formas, con este libro tenemos mucha ilusión porque es una edición muy cuidada. Astiberri es una editorial que cuida mucho a los autores, nos acompaña, nos promociona y en ese sentido somos unos afortunados, porque la edición del libro ha sido muy chula.

Como dibujantes que son, ¿qué opinan de las animaciones? ¿No creen que la tecnología le quita un poco de romanticismo al hecho más artesanal de dibujar?

Borja: No creo. De hecho, los dibujos de Chema en Corto Cuentos están hechos y coloreados con paleta gráfica. Yo creo que la animación es una cosa diferente en la que también hay dibujo, sea en 3D o no. Tiene que haber gente que haga esta labor, y unas cosas enriquecen a las otras. Yo creo que en el terreno de la animación hay cosas muy interesantes, principalmente en el ámbito del cortometraje. En cine, no precisamente quizás en el cine mainstream (aunque también hay películas muy interesantes últimamente ahí). Pero es en el ámbito del cortometraje, en festivales de cortometrajes de animación, donde veo las cosas más interesantes, experimentales, arriesgadas y diferentes. Y lo mismo podemos decir del cómic.

¿Cómo ven el futuro de de los cómics en España?

Chema: Yo creo que nos encontramos en una época de transición, sobre todo por el tema tecnológico. La nuestra es una generación del kiosco. Mi padre me daba la paguilla de la semana, como cualquier chaval, y yo me iba al kiosco y me compraba un tebeo. Cuando éramos chavales teníamos dos canales de televisión y nuestro entretenimiento era ver alguna serie clásica y mítica de la televisión, ir a jugar al fútbol y poco más. Con eso hemos crecido. Ahora los chavales crecen con otra historia. Nosotros, como adultos y profesionales, estamos en un momento muy delicado, porque afortunadamente logramos engancharnos a la tecnología, pero no somos como nuestros niños que son unos locos capaces de dar vuelta el ordenador y sacar petróleo de él. Pero bueno, estamos ahí, intentando adaptarnos. Seguimos con el papel, pero también estamos atentos a cualquier cosa. Y con el mundo audiovisual estamos siempre en contacto, o bien trabajando o bien echando el ojo para ver qué se puede hacer. Los Corto cuentos podrían tener un futuro en lo audiovisual, podrían ser animados en un futuro.

A lo mejor terminan como Pocoyó, cotizando en bolsa…

Chema: (risas) No podemos pensar en eso ahora, eso nunca se sabe. Es la gente la que luego le da vuelta a la tortilla y consigue que un producto sea un poquito más popular. Lo importante es hacerlo con ilusión, y a partir de ahí, cruzar los dedos y soñar en que puede salir bien. Y si no, puedes hacer otro proyecto, porque al fin y al cabo la cuestión es seguir y sumar.

– Feliciano Tisera