En este número presentamos como tema de portada dos ensayos mayores sobre el peso del pasado en nuestras atribuladas sociedades y sobre la forma en que la historia y sus múltiples usos determina nuestro presente.
En el primer ensayo, Enrique Krauze estudia la vida y la obra de José Fernando Ramírez, historiador, editor y político mexicano del siglo XIX. En una época turbulenta y feroz, de guerras intestinas y grandes transformaciones, este hombre sabio estudió y editó adecuadamente la obra de los cronistas de Indias y los primeros misioneros, rescató documentos coloniales y códices prehispánicos y participó activamente en la política y en la vida cultural de su país. Sin esa callada y eficaz labor, el acervo documental mexicano sería aún más limitado y las fuentes para entender el pasado, más escasas. Liberal de credo católico, Ramírez supo ver la necesidad de las leyes de Reforma y de la separación entre la Iglesia y el Estado drama que dominaría todo el siglo XIX en México, anteponiendo el interés colectivo a sus creencias personales. Odiado por los radicales de ambos bandos y muerto en el exilio, de su talante conciliador y mesurado Krauze extrae necesarias lecciones para superar la endémica fragilidad democrática mexicana. El texto fue leído el pasado 27 de abril como discurso de ingreso al Colegio Nacional, la más alta distinción a la que puede aspirar un hombre de letras en México.
En el segundo ensayo, J.H. Elliott vuelve a la apasionante saga histórica a través de la cual España y América unieron sus destinos para siempre. El descubrimiento, la conquista y la colonización española de América constituyen un momento axial de la historia de la humanidad, y nadie mejor preparado que el hispanista Elliott para comprender toda su densa significación. En este ensayo, además, hace un recorrido por las últimas aportaciones al tema, con especial atención a la de Hugh Thomas y su libro El imperio español.
Completa el dossier una breve pero aguda reflexión de Gustavo Guerrero sobre la permanencia, en ciertos círculos estrechos, de la leyenda negra de España en América y la voluntaria, cuanto peligrosa, ceguera que entraña este enfoque victimista. –
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