La ignorancia capitalina: una alarma

Según un artículo, quienes rechazan a los maestros que se manifiestan en la Ciudad de México lo hacen por una ignorancia fácil de explicar.
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Hace unos días, en un artículo científicamente titulado “Todos somos maestros”, el doctor John Ackerman se declara avergonzado de quienes rechazan a “los maestros que acuden a la capital en busca de apoyo para su lucha en defensa de la cultura, la educación y la patria”.

El primer rechazante es el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, quien “se comporta como un pequeño dictadorzuelo siguiendo órdenes desde Los Pinos y Washington”. Junto al jefe de gobierno –tan ubicuo que sigue órdenes al mismo tiempo “desde” Los Pinos y Washington— hay otros rechazantes, “muchos capitalinos” que “también se desquitan, por ignorancia o mala fe, con los maestros”.

No tarda en juzgar el científico social Ackerman que más que mala fe (impensable en el pueblo mexicano, que tiende a la bondad) se trata de ignorancia. Tales capitalinos ignoran que “son las autoridades, no los luchadores sociales, los responsables tanto por (sic) las dificultades de movilidad como por (sic) las complicaciones sanitarias causadas por la visita de los profesores”.

Ahora, ¿cómo explicar que esos capitalinos son ignorantes? Es sencillo: se debe a que “solamente ven Televisa, leen Letras Libres o hojean (sic) La Alarma (sic)”. Bueno, pues me parece un poco excesivo que juzgue con tal severidad a una revista tan querida y de tan larga tradición, por usos y costumbres, como Alarma!

Y sin embargo debe ser cierto, pues el del Dr. Ackerman es un análisis científico generado por alguien con doctorado en sociología, y encima otorgado por la University of California Santa Cruz, que además de científica es laica y gratuita, amén de popular, y que dudo doctore ignorantes.

Yo, que no veo Televisa “o hojeo” Alarma!, me asombro ante un análisis sociológico que achaca por lo menos el 33.33 por ciento de la ignorancia de esos malos ciudadanos a la lectura de Letras Libres, donde colaboro a que su ignorancia sea de calidad.

Por lo menos, digo, porque supongo que esa cifra aumentará cuando se analice sociológicamente cuántos entre esos 33.33 por ciento de ignorantes lo son porque ven Televisa y además leen Letras Libres; o porque apenas dejan de hojear Alarma! leen Letras Libres; o porque –conjeturable nec plus ultra de la ignorancia– ojean Televisa, leen Alarma! y ven Letras Libres al mismo tiempo (sobre todo la columna de Hugo Hiriart).

¿Cuántos serán los ignorantes? De los análisis del reputado sociólogo se desprende que los ciudadanos inmunes a la ignorancia son quienes entienden que los defensores de “la cultura, la educación y la patria”, son los maestros de la CNTE y su partido político MORENA (en el que, por cierto, milita este premiado y celebrado científico social).

Ahora bien, en las recientes elecciones para la CDMX se emitieron 2 millones de votos, 600 mil de los cuales favorecieron a MORENA. Sólo de ahí se deduce, por lo pronto, que en la CDMX hay un millón 400 mil ignorantes. Pero si se observa que sólo votó el 30% del padrón electoral de la CDMX, la cantidad de ignorantes aumenta a 7 millones.

Así pues, en tanto que se le ha achacado el 33.33% de la ignorancia, Letras Libres deberá disculparse con sus 2.3 millones de lectores en la capital.

(Y con el 99% de los chihuahuenses.)