La lámpara de queroseno. El sol mandelstamiano.
Las lámparas de queroseno no alumbran hace tiempo.
Hay poco pan y agua, poco juego y sal.
Todo es muy aburrido, solitario, opaco y oscuro.
El sol mandelstamiano inspiró y recompensó
con su luz brillante señalando el camino hacia el cielo.
En la miseria acrecienta la fortaleza y el fuego.
A su lado no temo al hambre, al frío, al bochorno ni al tifo.
Las lámparas de queroseno comenzaron a crujir bajo las piernas.
Nuestro tiempo pasó, destelló, se marchitó.
El viejo pianista se entristece por las canciones idas.
Todo fue alegre y deslumbrante, ruidoso y calido… –
Arseni Zamostiánov (1977): Publica desde los trece años en revistas y periódicos. Con la cabeza en la arena es su primer libro.
— Traducción y notas de Jorge Bustamante García
Ya nadie respeta al imperio
Odio tener que decir algo bueno sobre ese nalgón engreído, pero sabe tomar el atajo para empezar una guerra. John Wayne en El ÁlamoLa maniobra ideológica…
Pedacería
Romance oculto En su artículo “Federico Gamboa y el desfile salvaje”, en el número 2 de Letras Libres, José Emilio Pacheco propone, con toda razón, que “El…
La derrota de Kasparov
El sonoro fracaso del Ogro de Bakú, Garry Kasparov (1963), en su intento de refrendar el título de campeón mundial de la Asociación Profesional de Ajedrez (PCA)…
Pie
Las representaciones comunes, colectivas o arquetípicas constituyen un orden a la vez consabido y extraño. Son consabidas porque con ellas entendemos el mundo, son…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES