La noche de los libros

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“Se explota un día para que las librerías vendan muchos libros y nosotros nos apretujemos en las librerías”

La noche de los libros madrileña es una iniciativa destinada a promover, cada 23 de abril –Día Internacional del Libro–, la lectura mediante una serie de actividades relacionadas con esta industria y mediante la extensión del horario de apertura de librerías. Hemos hablado con algunos protagonistas y asistentes para que nos den sus opiniones sobre esta iniciativa.

Checho, dueño de la librería Paradox, que en la calle Santa Teresa se especializa en libros de humanidades, nos responde en su comercio, que esta noche alberga un ambiente festivo en sus dos pisos, con una banda de música,y con sus mesas repletas de vino, fiambres, y chocolates –además de libros.

¿Qué es para usted La noche de los libros?

Es un día muy simpático, porque nos juntamos, como puedes ver, con amigos. Tenemos música, vino, y aquí estaremos hasta que se acabe la música, el vino o los libros.

¿Económicamente también es un empuje para los libreros?

Sí. Los primeros años, no; pero el año pasado fue muy bueno en cuanto a ventas, y este año también. Está siendo económicamente bueno.

¿Recomienda estas iniciativas en otras ciudades?

Sí, los libreros nos lo pasamos bien y nos agrada ver a nuestros clientes en un ambiente que, como ves, es muy distendido y agradable.

Sandra, dependienta de la única librería de segunda mano que hay en la calle Santa Bárbara, a la salida del metro de Alonso Martínez. Tiene una gran mesa en la calle.

¿No les roban en una noche tan concurrida como hoy?

No, con tanta cristalera se controla bastante bien todo desde dentro.

¿Tiene algún significado especial para ti el día del libro?

Me gusta que se promueva, más allá del libro, cualquier actividad cultural en Madrid.

Ricardo Moreno, músico de la banda Al Jeromic –que fusiona gipsy jazz francés, soul, blues, y algo más– habla a la puerta de la librería Letras, sobre la calle Hortaleza.

¿Qué tal la experiencia de tocar en La noche de los libros?

Maravillosa. Ya es la segunda vez que tocamos y estamos muy contentos, porque el feeling es muy directo con la gente y es muy disfrutable.

¿Cómo surge una actuación así?

Parece ser que es una iniciativa de la Comunidad de Madrid, que lo subvenciona de alguna manera. Sinceramente, no estoy muy enterado. Uno de nuestros compañeros del grupo antes trabajaba en esta librería, y a todos nos gusta también el mundo de la cultura. Y venimos encantados.

Macarena, una madrileña de 39 años, llegó a la librería para escuchar a Al Jeromic y se llevó un par de libros…

¿Qué te parece esta iniciativa?

Muy bien, me gusta, porque es una forma de acercarnos a los libros de otra forma … Nosotros hemos venido por la banda, y ha sido una excusa para comprar libros.

¿Qué has comprado?

La novela Llegó el tiempo de las cerezas, de Nativel Preciado, y un libro para practicar gimnasia con la pelota, que la tengo en casa y no la uso: pues mira, ahora a lo mejor la usaré. Y me han regalado el Quijote en 20 tomos, que no sé dónde lo voy a poner.

Fermín, de nacionalidad paraguaya, atiende un largo stand de minilibros y señaladores sobre la Gran Vía.

¿Ustedes montan estos stands por diferentes ciudades de España?

Sí, hacemos ferias del libro y esas cosas. Hoy vinimos aquí por el día del libro.

¿Qué te parece La noche de los libros?

Muy bien, hay mucha gente, mucha venta… Normalmente, tardaríamos un mes en vender lo que vendimos hoy.

Lorena, que trabaja en una ONG, y sus dos amigos, vieron frustrados sus intentos de disfrutar de la noche literariamente…

¿Qué te parece La noche de los libros?

Es como La noche en blanco [una iniciativa similar pero dedicada al teatro]. Es la noche en que, al final, no terminas haciendo nada. Tenemos un catálogo, pero al final hemos empezado tarde, las cosas se terminaban más pronto o menos pronto, [eran aproximadamente las 23:30 horas] hay mucha gente… creo que nos vamos a ir a un bar normal a tomarnos una copa.

¿Crees que hubo mala organización?

Como siempre. Además, en La noche de los museos, los museos están abiertos prácticamente toda la noche. Las librerías, si están en crisis y van a ofrecer un mísero 10 por ciento de descuento, qué menos que por lo menos estén abiertas hasta unas horas un poco más tardías.

En la Gran Vía encontramos a un vendedor callejero, que exhibe libros usados amontonados en tres cajas de cartón, sobre la acera, en las que se lee “50 céntimos” y “1 euro”. Se trata de Gaga, un moldavo muy simpático que aprovechó esta noche para compatibilizar su trabajo de relaciones públicas en un local nocturno de la zona con la venta callejera.

¿Has vendido mucho hoy?

Sí, mucho, muchísimo. Pero muy barato.

¿Cuánto has recaudado?

Cincuenta, más o menos. Porque es muy barato. Y a esta hora ya a quien se los quiera llevar, se los regalo, porque me han traído en coche con las cajas de libros, pero ya no me puedo volver en coche.

¿La policía no te molesta esta noche?

No. Normalmente me molestan, pero esta noche, no, porque… ¿qué noche es hoy? ¡La noche de los libros! (risas)

Los últimos sobrevivientes de la noche literaria se encuentran en Casa del Libro, que cerró a la una de la mañana, siendo uno de las librerías que hasta más tarde permanecieron atendiendo al público. Cristian, periodista, buceaba en las estanterías.

¿Qué es para ti La noche de los libros?

Un negocio. Se explota un día para que las librerías vendan muchos libros y nosotros nos apretujemos en las librerías.

¿Y entonces por qué vienes?

Aprovecho que están las librerías abiertas hasta más tarde, porque como trabajo hasta tarde muchas veces no tengo tiempo de venir.

¿Alguna queja?

Parece más La tarde de los libros, porque las actividades eran todas muy temprano y a las diez de la noche ya no había nada más para hacer. Ya estaban levantando los chiringuitos de la vereda, y quedaba este lugar.

¿Hiciste tiempo para participar en alguna de las actividades?

Sí, estuve en Casa de América. Había una charla de cuatro escritores que hablaban de cuatro escritores.

No deja de ser algo que hace habitualmente la Casa de América…

Sí, claro. De hecho yo sabía que existía este evento mucho antes de darme cuenta de que coincidía con el Día del Libro. Yo lo tenía agendado y después dije: “Ah, es por el Día del Libro”.

Elena (I), la chica que envuelve para regalo los libros de la librería:

¿Qué tal esta noche, mucho trabajo?

Pues ya tengo ganas de irme.

¿Cuántos libros calculas que has envuelto?

No tantos como en Navidades, pero bastantes.

¿Hay algo que te guste de esta noche?

Sí, es curioso ver la librería abierta así a medianoche. A mí me gusta… Y luego el ambientillo que hay, hemos tenido la actuación de flamenco… Ha estado muy bien.

Elena (II), alumna de un taller literario:

¿Qué es para ti La noche de los libros?

Es un timo, porque está lleno de gente, no puedes ver libros a gusto ni nada. Y además, los actos que estaban previstos no tienen tampoco nada de extraordinario. Esto es un tongo, vamos. Masificación, está súper mal organizado, no ponen qué librerías están abiertas hasta qué hora… Hemos ido a la Juan Rulfo y estaba cerrada.

Pero los libreros estarán muy contentos…

Estarán haciendo caja, vamos…

¿Harías una recomendación para el año que viene?

A la gente, que compren los libros otro día, no hoy. Y a los organizadores, ampliar el tiempo en el que dejan los descuentos, para la gente será mucho más cómodo.

– Feliciano Tisera

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