Lo mejor de México. Lo peor de México

Un ejemplo más de una iniciativa científica mexicana y su lucha contra las ineficiencias del Estado mexicano 
AÑADIR A FAVORITOS

La prensa reporta estos días una historia que sintetiza con dramatismo las contradicciones que tironean a la Patria, impecable ya sólo en sueños. Se trata de las dificultades que enfrenta una institución llamada Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO).

El LANGEBIO, hasta donde entiendo, es una dependencia del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), enseña e insignia de la investigación científica de alto nivel del Instituto Politécnico Nacional. Desde 2005, cuando fue creado, el LANGEBIO radica en Irapuato, donde ocupa un hermoso edificio del arquitecto Enrique Norten. (Aconsejo visitar su buena página web.)  

La investigación científica en México es doblemente heroica: no sólo produce resultados concretos y relevantes que dialogan con la ciencia mundial, y aportan beneficios a la aplicada en México, sino que no sin frecuencia debe hacerlo contra adversidades de muy variada índole, de la sinuosa grilla –política y hasta académica– a la indiferencia empresarial u oficial.

El caso LANGEBIO lo ilustra ahora. A pesar de su juventud, el Laboratorio se ha hecho de una excelente reputación en el ámbito científico internacional. Sus investigaciones han merecido apoyos y reconocimientos de fundaciones, institutos y empresas europeas y norteamericanas; sus publicaciones figuran en las revistas científicas más importantes del mundo; sus investigadores realizan trabajos esenciales para el aprovechamiento de la biodiversidad –en especial la mexicana–  y su traslado a la agricultura.

Es un mundo, el del LANGEBIO, que me resulta ajeno y fascinante a la vez. Un mundo en el que se habla así: “los genes del CDK8 (Cyclin Dependent Kinase 8) modulan o median en la regulación temporal de formación de patrones. En la abaridopsis, los genes modulares CDK8 se llaman CCT/MED12, GCT/MED13 y HEN3/CDK8. Nuestra hipótesis es que estos genes juegan funciones clave en la activación transcripcional del genoma cigótico después de la fertilización, un proceso comunmente llamado transición materna-al-cigoto (MZT)”. Estes fue Stewart Gillmor, premiado jefe de estudios sobre morfogénesis. Es el habla que emplea también una estudiante –porque hay decenas de posgraduados de alto nivel que estudian e investigan ahí–, la doctorante Damar López Arredondo, cuyas investigaciones en biotecnología de plantas la hizo acreedora hace un año a un reconocimiento por parte del Massachussetts Institute of Technology (MIT).

Es un habla hermética para un lego, claro,  pero que registra las líneas recientes del libro en eterna redacción que tiene como objeto “cultivar” a la naturaleza. Entiendo que no es, tampoco, un habla que atraiga la atención de los diarios, ni de los ideólogos ni de los políticos. No es un habla que se preste a los alaridos ni a las consignas (“¡el CCT/MED12 jamás será vencido!”). Es el habla que emplean unos cuantos científicos empeñados en encontrar maneras de alimentar gente en México. No la entiendo, pero la respeto profundamente.  

Y entonces, ¿por qué enfrenta dificultades? Porque la operación del LANGEBIO se halla en riesgo debido a que carece de “estructura orgánica definida” que, de no procesarse, lo dejaría sin presupuesto por parte de la SEP, toda vez que su fideicomiso se agota este año y su personal carece de “plazas” estatutarias, que no se abren a resultas de la austeridad gubernamental.

Triste país el nuestro en el convive lo mejor que tiene, los jóvenes productivos, ávidos de pensar e investigar para su bien, con peor que tiene: las fortunas malhabidas de exgobernadores fugitivos, la corrupción que desangra al Estado, los dispendios idiotas, exentos de toda austeridad. Es intolerable que esos dos mundos se rocen de pronto como sucedió la semana pasada: el mejor México, que se queda sin recursos, y el peor, que los saquea.  

(Publicado previamente en el periódico El Universal)

    ×  

    Selecciona el país o región donde quieres recibir tu revista: