Reajuste en los signos zodiacales

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Juré no escribir sobre esto. Soy astrofísico, ¡no astrólogo! Pero Ofiuco, el nuevo signo zodiacal, me ha seguido como una sombra y he tenido que explicar decenas de veces qué sucedió con el reajuste en los signos zodiacales. Así que heme aquí.

Los signos zodiacales

Para entender cómo se definen los signos zodiacales hay que partir de la “eclíptica”. La eclíptica es la línea imaginaria que, vista desde la Tierra, el Sol recorre en su aparente recorrido alrededor de nuestro planeta [1]. En otras palabras: es la trayectoria, vista desde la Tierra, que recorre el Sol a lo largo de un año respecto a las estrellas de la bóveda celeste, que, por estar más lejos que el Sol, están aparentemente inmóviles.

La eclíptica y el ecuador celeste (la proyección del ecuador terrestre en el espacio) no están alineados entre si. Entre ellos existe un ángulo de aproximadamente 23 grados (véase la Figura 1). Debido a esto es que se producen las estaciones (no por estar más cerca o más lejos del Sol). Cuando ambas curvas imaginarias se tocan, los días y las noches duran lo mismo (equinoccios de primavera y otoño) y cuando están más separadas ocurren los solsticios (de verano e invierno).

(Imagen tomada de aquí)

Figura 1. En esta imagen se muestra la eclíptica. Nótese cómo no está alineada con el ecuador celeste.

Los signos zodiacales se definen por las constelaciones que están sobre la eclíptica (véase la Figura 2). Visto desde la Tierra, en un momento específico del año, las constelaciones de los signos zodiacales están en la misma línea de visión que el Sol. Así, a principios de enero, cuando el Sol está alineado con la constelación de capricornio, se tiene el signo zodiacal de capricornio. A principios de febrero el Sol está sobre la constelación de acuario, a principios de marzo sobre piscis y así sucesivamente hasta tener los doce signos zodiacales a lo largo del año.

Debido a que las constelaciones zodiacales tienen diferentes tamaños, en teoría la duración de días de cada signo debería variar y no ser de un mes cada uno.

(Imagen tomada de aquí)

Figura 2. En esta imagen se muestran las doce constelaciones zodiacales previas.

El ligero balanceo [2] que tiene la Tierra durante el movimiento alrededor del Sol, hace que la eclíptica se modifique poco a poco y que nuevas constelaciones pueden cruzarla, incorporando con ello nuevos signos zodiacales. De ahí que el profesor de astronomía de Minneapolis Parke Kunkle, proponga que se incluya una nueva constelación zodiacal llamada Ofiuco u Ofiucus.

Ofiuco no es una “nueva” constelación, se sabe de su existencia desde hace más de mil años. Además incluye unas de las estrellas más cercanas y brillantes de la bóveda celeste: la estrella de Barnard, por lo que es muy fácil de observar.

Calendarios

Los egipcios se dieron cuenta que la estrella Sirio aparecía en la bóveda celeste cada 365 días. Por ello, dividieron su calendario solar en 12 meses de 30 días cada uno. También se dieron cuenta que dicha estrella se retrasaba un día cada cuatro años y no modificaron su calendario. Otras civilizaciones, han decidido utilizar un calendario lunar. Los musulmanes, por ejemplo, utilizan un calendario lunar de 12 meses, 6 de 30 días y 6 de 29 días, desfasándose 11 días por año del calendario solar. Los mayas utilizaban un calendario lunar de 18 meses, con 20 días en cada uno y al final un mes extra de 5 días.

Los calendarios solares y lunares no son exactos. Ambos tienen un ligero desfase cuando intentan predecir fenómenos astrofísicos. Para evitar ese error de cálculo habría que utilizar un calendario sideral que es el que toma en cuenta el movimiento de las estrellas y no el del Sol o la Luna. En el calendario sideral, un año es el tiempo que transcurre para que las estrellas tengan la misma posición de un año a otro en la bóveda celeste, y dura 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9.7632 segundos.

El desfase [3] entre los calendarios utilizados por la humanidad y el calendario sideral es un tema de larga data. En 1582 había un claro desfase de al menos 11 días y para no estar festejando Navidad el 13 de diciembre o Pascua a mediados de marzo, el papa Gregorio XIII, con la ayuda del matemático Christopher Clavius [4], decidió que, por única vez, el 4 de octubre de 1582 iba a ser seguido por el 15 de octubre. Sobra decir que este cambio no solo causó confusión sino moras en los pagos de los obreros que pedían a sus señores feudales el pago de esos 11 días de trabajo.

Para corregir el desfase que el calendario ha tenido en los últimos 5 mil años, Kunkle propone [5] un reajuste a las fechas de los signos zodiacales y la inclusión de Ofiuco. El calendario propuesto es el siguiente:

1. Capricornio: 20 de enero – 16 de febrero

2. Acuario: 16 de febrero – 11 de marzo

3. Piscis: 11 de marzo – 18 de abril

4. Aries: 18 de abril – 13 de mayo

5. Tauro: 13 de mayo – 21 de junio

6. Géminis: 21 de junio – 20 de julio

7. Cáncer: 20 de julio – 10 de agosto

8. Leo: 10 de agosto – 16 de septiembre

9. Virgo: 16 de septiembre – 30 de octubre

10. Libra: 30 de octubre – 23 de noviembre

11. Escorpión: 23 de noviembre – 29 de noviembre

12. Ofiuco: 29 de noviembre -17 de diciembre

13. Sagitario: 17 de diciembre – 20 de enero

A mi parecer, el asunto acapara más atención de lo debido. Además, mientras los astrólogos no tomen en cuenta el balanceo de la Tierra y el desfase que hay con los años siderales, van a seguir habiendo cambios en los signos zodiacales.

No sé ustedes pero mejor yo me quedo con el signo que tengo.

– Diego López Cámara Ramírez, Doctor en Astrofísica

(Imagen tomada de aquí)

[1] Recordemos que el Sol no rodea a la Tierra, si no que es la Tierra la que rodea a esta estrella.

[2] Movimiento muy parecido al que un trompo presenta justo cuando está a punto de dejar de rotar y caer.

]3] El desfase entre el calendario solar de 365 días y el sideral ha generado grandes problemas relacionados con las fechas para las siembras y festividades que van ligadas a alguna estrella, constelación o planeta.

[4] Clavius propuso las siguientes modificaciones en el calendario: los años bisiestos se darán cada cuatro años suprimiendo aquellos que se den en años divisibles entre 100, a menos que sean divisibles por 400. Así, en 1700, 1800, y 1900 no hubo año bisiesto, pero en 1600 y 2000 sí. Con esto, el año solar medio que utilizamos se parece mucho en promedio al año sideral, sin embargo sigue existiendo un pequeño desfase.

[5] El argumento de Kunkle no es que hayamos cambiado de un día para otro de signo zodiacal sino que desde que nacimos nos fue mal asignado.

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