Muchas de las acertadas observaciones de Zaid en “Inteligencia sin palabras” (Letras Libres, 111) son evidentes en personas que han sufrido derrames cerebrales. Yo he experimentado de primera mano cómo mi esposa y yo hemos desarrollado patrones de comunicación alternativos después de que ella sufrió un derrame cerebral que le afectó severamente el área del temporal izquierdo, donde se aloja el centro del habla. Ella, al no poder expresarse con palabras, desarrolló un sinnúmero de alternativas de comunicación. Lo difícil es cuando tiene que explicarme algo por teléfono y no puedo verla. Confío que con los avances recientes de los videoteléfonos resolvamos esto. ~
¡Paren las prensas!
Lo que hace no mucho era una amenaza –las plataformas digitales volverán obsoletos a los medios impresos–, ahora, crisis económica mediante, es una posibilidad real. Para desgracia de los…
La poesía y el arrabal
Señoras y señores: Uno de los primeros versos del Evangelio según San Juan dice, si no me equivoco, "El Espíritu sopla dondequiera". Y ahora a esta cita…
Contra Starbucks
La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia creó en 1959 la marca Juan Valdez, nombre a un tiempo eufónico, fácil de repetir en el mundo anglosajón y con suficientes reverberaciones…
Homenaje a Emir con Murena (y su mala conciencia) como fondo
Muy distintos en estilos y preocupaciones, el uruguayo Emir Rodríguez Monegal y el argentino Héctor A. Murena pertenecieron a uno de los periodos más prósperos de la crítica literaria en la…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES