Muchas de las acertadas observaciones de Zaid en “Inteligencia sin palabras” (Letras Libres, 111) son evidentes en personas que han sufrido derrames cerebrales. Yo he experimentado de primera mano cómo mi esposa y yo hemos desarrollado patrones de comunicación alternativos después de que ella sufrió un derrame cerebral que le afectó severamente el área del temporal izquierdo, donde se aloja el centro del habla. Ella, al no poder expresarse con palabras, desarrolló un sinnúmero de alternativas de comunicación. Lo difícil es cuando tiene que explicarme algo por teléfono y no puedo verla. Confío que con los avances recientes de los videoteléfonos resolvamos esto. ~
Sí, ya lo creo que protesto
Cínicos ante los desastres que provocan, los políticos se exhiben hasta hartar.
Se non è vero, è ben trovato
1Desde la guerra de 1846-1848 entre México y Estados Unidos, de la que sobreviven unos cuantos daguerrotipos maltrechos, ningún conflicto bélico ha quedado fuera del…
Las voces
Voces, voces, entonces: guijarros hechos de timbre y altura, arena dispersa y luego concentrada en armónicos y escalas, en tono y síncopa, en escalas y arpegios, todo eso extrañamente…
Una oda a la escucha
Curt Sachs (1881-1959), musicólogo alemán, relata en su libro Los manantiales de la música de 1962: “Yury Arbatsky me contó en 1953 una anécdota: En una ocasión, en Belgrado, había…
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