Muy cariñoso tu comentario, Jesús. Yo traté mucho a Julián Meza en la UNAM. Con Jesús Anaya y otros hicimos una revista proguerrillera de nombre Hora 0. Salieron creo que cuatro números. Lo vi en París un par de veces durante un año sabático mío. Luego le perdí la pista. Hace pocos años, en este milenio, cuando ya había vuelto yo a Guadalajara, me llamó y nos fuimos a cenar a un simpático restorán, por supuesto de cocina francesa. Hablamos largamente de un admirado por él y por mí aunque maldito: Céline. En un texto que entregué a Nexos (“Los ojos de Rocco”), Julián es uno de los estudiantes que “toman” un departamento vacío frente al que compartía con dos de mis hermanos. ~
Extraña felicidad
Los intentos por medir e incrementar la felicidad son todavía muy elementales dado la gran cantidad de factores a considerar.
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