Televisión sin competencia

¿Por qué el establecimiento de una tercera cadena de televisión parece destinado al fracaso?
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¿Por qué el establecimiento de una tercera cadena de televisión parece destinado al fracaso?

En 2007, el intento de Moisés Saba y su socio General Electric fracasó y el 25 de enero de este año con cuatro votos a favor y el voto en  contra del comisionado presidente, la Comisión Federal de Telecomunicaciones  (Cofetel) “resolvió aplazar la votación del programa de concesionamiento de frecuencias de televisión, y que el mismo no sea integrado en la agenda de futuras sesiones del Pleno hasta considerar que han quedado atendidos elementos que están fuera del ámbito de competencia de la Comisión. No se definió una fecha para que el tema sea analizado nuevamente”

Una tercera cadena abriría el espectro de opciones, para televidentes y anunciantes, en televisión abierta y generaría una nueva ronda de competencia. Pero al parecer, la competencia nos da miedo. Actualmente, de las 461 concesiones de televisión en el país, 55.7% son controladas por Televisa y el 39% por TV Azteca(Pineda, 2012). Por otro lado, el 53% de la televisión restringida es propiedad de Televisa y no es de sorprenderse que la producción y distribución de contenidos también se encuentre concentrada en estas dos empresas.

Cuando se exploraba la viabilidad de una tercera cadena la propia Cofetel realizó una consulta pública -con carácter no vinculante-  sobre el tema. “De los 451 participantes, solo 9.8% considera que la oferta de televisión abierta en México es suficiente, mientras que 86.7% estima que existe mercado publicitario suficiente para hacer rentable la operación de nuevas empresas. Ante la pregunta de si es pertinente llevar a cabo un proceso licitatorio aún y ante la creciente oferta y penetración de servicios de televisión de paga y otros medios de distribución de contenidos, 89.3% de los participantes respondieron afirmativamente. Del total de participantes, destaca que 86.4% considera económicamente viable una cadena de televisión digital. Entre aquellos que participaron como “potencial inversionista” o “productor independiente de contenidos”, este porcentaje se ubica en 93.8 y 100%, respectivamente”

La competencia económica es tan importante que nuestra Constitución vela por ella a  través de la Ley Federal de Competencia Económica cuyo objeto es: “proteger el proceso de competencia y libre concurrencia, mediante la prevención y eliminación de monopolios, prácticas monopólicas y demás restricciones al funcionamiento eficiente de los mercados de bienes y servicios”.

Al no permitir la competencia dentro de este sector no solo se está incumpliendo con esta ley sino que se lastima el bolsillo de los consumidores.  En las últimas décadas, en la mayor parte de los países democráticos, se han reducido o eliminado las barreras regulatorias para el ingreso de nuevos canales de televisión, mientras que en México -como lo describe un estudio reciente de la OCDE– las licencias de televisión mantiene fuertes restricciones y solo se otorgan a empresas mexicanas, lo que explica en parte por qué no se han concedido otras desde 1994.

Dejando de lado los enredos regulatorios, en Competition for Viewers and Advertisers in a TV Oligopoly, Hans Jarle Kind parte del hecho que a los televidentes no nos gusta la publicidad y afirma que de abrirse un mayor número de canales de televisión financiados con publicidad (televisión abierta), la competencia obligaría a que los canales buscaran la permanencia y lealtad de sus clientes y para conseguirlo, seguramente, reducirían la cantidad de publicidad con la que los bombardean. Adicionalmente, esto aumentaría la competencia en el mercado de espacios publicitarios, ya que cada canal de televisión podría ofrecer a los anunciantes pocos, pero efectivos espacios de publicidad.  

Unamayor competencia en el sector televisivo permitiría vender audiencias mejor segmentadas para los anunciantes. Los anunciantes podrían formular un mensaje mejor dirigido al público objetivo y al tener audiencias más bajas –pero mejor segmentadas – los costos publicitarios tenderían a bajar. Por otro lado, los televidentes tendrían diversidad en la programación y menos comerciales.

 

 

 

Trabajos citados

Gomez, R., & Sosa, G. (Julio-Diciembre de 2010). La concentración en el mercado de la televisión en México. (U. d. Departamento de Estudios de la Comunicación Social, Ed.) Comunicación y Sociedad , 109-142.

Pineda, J. A. (febrero de 2012). Tercera Cadena de TV, necesidad impostergable. Zócalo , 34-36.

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