Divertimento

Favorito

Qué pacatos los poetas nacionales

que detentan una métrica florida

y traducen portugués –mal pronunciado–

a su lengua materna: lo sublime.

 

Malabares gaélicos y lusos

en la doble acepción de la palabra–

son manitas de gato intelectuales

con que cubren su lámina de asbesto.

 

No contentos con esto, los feroces

y pacatos poetas nacionales

se dirigen viriles adjetivos

entre sí: algo se saben.

 

Desde el norte erizado de cantinas

hasta el sur –todo mangos– que describen,

su terruño es la palma de una mano:

bajo el signo de Onán cortejan nubes.

 

Y sus musas, adiestradas en labores

del hogar –como se debe–,

¿no se asustan cuando un prólogo les sopla

que su amado es experto en lamer ovos?

 

Qué pacatos los poetas nacionales

con su lírica de salmos sinaloenses

o su timbre de poblana asustadiza

o su tono menor, como afectado

por acordes del profundo diecinueve.~

 

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