La distracción concentrada de los editores de Letras Libres se cebó, en nuestro número de abril (ll 88), contra el artista británico Damien Hirst y la reseña que María Minera publicó sobre él. La fecha de presentación de la pieza “The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living” fue 1991 y no “1992”. El tiburón contenido en el tanque de formaldehído medía seis y no “cuatro metros”, y el artista tiene 40 y no 41 años. El texto, además, llevaba una errata. Donde dice: “… y que sólo se podía seguir abusada de ella” debería haber dicho “… y que sólo se podía abusar de ella”. Para colmo, el llamado en portada a la nota de tan malos hados pregonaba “Demian Hirst” en lugar de Damien Hirst. Pedimos perdón al artista, a la Galería Hilario Galguera, a nuestra autora y al resto de la humanidad. ~
Ventana al sur
La ventana mira hacia el sur, a una noche de invierno. El viento corre sin parar…
La otra plata quemada
Otra razón para la nostalgia: en siglos pasados, los escritores protagonizaban episodios judiciales por la escandalosa libertad de su conducta (Wilde) o de su escritura (Flaubert),…
El antisemitismo y otros extremos
El pasado marzo, el gobierno de Trump detuvo a Mahmoud Khalil por su activismo antiisraelí sin las debidas garantías procesuales. Las ideas de Khalil pueden ser discutibles, pero su arresto…
Entre tu y yo jamás ha habido…
Entre tú y yo jamás ha habido un círculo, aunque sea tenue, de plata o de oro, una mínima presión en uno de tus dedos que le recuerde a tu circulación…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES