La distracción concentrada de los editores de Letras Libres se cebó, en nuestro número de abril (ll 88), contra el artista británico Damien Hirst y la reseña que María Minera publicó sobre él. La fecha de presentación de la pieza “The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living” fue 1991 y no “1992”. El tiburón contenido en el tanque de formaldehído medía seis y no “cuatro metros”, y el artista tiene 40 y no 41 años. El texto, además, llevaba una errata. Donde dice: “… y que sólo se podía seguir abusada de ella” debería haber dicho “… y que sólo se podía abusar de ella”. Para colmo, el llamado en portada a la nota de tan malos hados pregonaba “Demian Hirst” en lugar de Damien Hirst. Pedimos perdón al artista, a la Galería Hilario Galguera, a nuestra autora y al resto de la humanidad. ~
El brindis secreto
Un joven soldado, convaleciente de una herida, ha estado por horas en la taberna de Londres, digamos la taberna de Smith, sentado solo ante un intacto vaso de cerveza con la espuma intacta, y…
Lucha limpia contra la guerra sucia: entrevista con Baltasar Garzón
El juez Baltasar Garzón, que se ha distinguido en su lucha contra la organización terrorista ETA, y en su intento por llevar a juicio al dictador chileno Augusto Pinochet, nos…
Crónicas de la vida líquida: Un arquitecto budista
El primer episodio de una serie de perfiles sobre la clase media mexicana.
La memoria como escritura: Entrevista con Jorge Semprún
En el centro de todo está Buchenwald. Antes, claro, hay toda una biografía que conduce irremediablemente al campo: nieto de Antonio Maura por parte de su madre, hijo de una…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES