En 1974, Tobe Hooper cambió la historia del cine de terror con una película que resultó una mezcla improbable. The Texas Chainsaw Massacre fue, a la vez, un filme violento y sutil, una reinterpretación macabra del road-movie y un porrazo inesperado al romanticismo bucólico de Hollywood. De pronto, the great outdoors dejó de pertenecerle a Dorothy y sus zapatos rojos para pasar a manos de un enmascarado tejano deforme y pegado, casi literalmente, a una motosierra. En esta era del cine freudiano (hasta Batman tiene motivos inconscientes para subirse al batimóvil), era cuestión de tiempo para que Leatherface, personaje canónico del cine de horror, fuera objeto de una reinterpretación. En la versión de Jonathan Liebesman, Leatherface nace, contrahecho, entre sangre y tripas. Adoptado por los Hewitt, un clan de dementes desempleados y hambrientos, el muchacho se acostumbra al filo del cuchillo mientras trabaja en un rastro. De ahí, todo es cuestión de tiempo para que los adolescentes desprevenidos tomen el lugar del ganado. La película es inclemente –como deberían ser todas las buenas cintas de horror– y efectiva: desde los tiempos de Hooper, la locura de los Hewitt nunca tuvo límites, ¿por qué habría de tenerlos ahora? ~
Tadeusz Sobolewicz
El Intercity Wawel, que une Cracovia con Hamburgo, tarda diez horas en llegar hasta Berlín. No era el enlace soñado, pero desde la remota Tarnów, donde había…
Maestrías de la falsa sinceridad
Álvaro Uribe es un escritor que juega con las expectativas sobre lo que debe ser una novela. Su obra en conjunto, bajo una aparente sencillez, pone en entredicho conceptos tales como el…
Rasik Vihari Joshi. El Veda y el sánscrito
La cultura védica se erige sobre el sonido y la memoria, sobre cantos y palabras antiguas. En el flujo continuo y confuso de las cosas, esa “personalidad védica” encuentra en la sílaba sagrada…
Concurso de cuento temático: Los días felices
La segunda entrega del cuento temático de este mes. ¿Han estado escribiendo en horas de oficina?
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES