El juego sensible de Lina Bo Bardi

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La arquitectura de Lina Bo Bardi es de una sensibilidad profunda: apela a los sentidos y nos permite reconocernos como seres humanos errantes y curiosos. En ese sentido, Bo Bardi era una pensadora crítica que convertía lo común en diverso. “¡Hay que ver lo que hace Lina!”, confesaron dos profesores durante el tiempo en que la arquitecta estudió en su natal Roma y antes de que la Segunda Guerra Mundial estallara y la obligara a mudarse a Brasil.

Hoy –todavía– es tiempo de ver lo que hizo Lina. Al modo de Luis Barragán con su expresión “no hagan lo que yo hice, vean lo que yo vi”, la exposición Lina Bo Bardi: Habitat en el Museo Jumex recibe al espectador con la icónica fotografía que fue tomada en 1952 por Francisco Albuquerque y que muestra a la arquitecta viendo al horizonte desde las escaleras de Casa de Vidrio.

Después de que en 1998 se presentara en el Museo de Arte Carrillo Gil de la Ciudad de México El Brasil de Lina Bo Bardi –la primera muestra de Bo Bardi fuera de Brasil, bajo la curaduría de Marcelo Carvalho Ferraz e Isa Grinspum–, su obra vuelve a exponerse en México, pero ahora bajo la perspectiva de los curadores Julieta González, José Esparza Chong Cuy y Tomás Toledo. Juntos presentan una historia pocas veces contada: una mujer, arquitecta y latinoamericana, es homenajeada, a veintiocho años de su muerte, con una exposición en uno de los museos de arte más reconocidos en México.

Vista como un proyecto integrador de las instituciones organizadoras, la muestra se presentó primero en el Museo de Arte de São Paulo, después se trasladó al Museo Jumex y partirá hacia el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, cuya inauguración está prevista para junio de 2020. La exposición es un reflejo del deseo por visibilizar la obra de mujeres que han forjado la arquitectura latinoamericana.

El nombre de la exposición hace eco a la revista que entre 1950 y 1953 Bo Bardi editó con su esposo Pietro Maria Bardi. Los quince números de Habitat: Revista das artes no Brasil se convirtieron en un registro de su acercamiento a un pensamiento nuevo: un diseño propio. En esta exposición, su vasta obra –sintetizada y ejemplificada a través de dibujos, planos y piezas de mobiliario– nos orilla a practicar nuestro juicio crítico del modo en que ella lo haría a través de la revista.

Además de la arquitectura, Bo Bardi se destacó en el diseño de exposiciones y experiencias sociales. Muchas de sus exposiciones iban de la mano con los elementos simbólicos y figurativos de la historia y tradiciones de un Brasil en transformación. Lo que le interesaba era mostrar, preservar, reciclar y reinventar las historias que contaba a través del medio espacial, mediante un claro sentido de memoria colectiva en donde el pasado vive. ¿Cómo exhibir sin imponer lo uno sobre lo otro? Bo Bardi supo crear recorridos en el habitar.

En la actualidad, sigue siendo un reto exponer arquitectura y montar una obra sobre una arquitecta que se dedicaba al diseño de espacios expositivos. En la muestra en el Museo Jumex existe un balance entre los dibujos y las piezas y la museografía percibida como objeto. En un intento por recrear la experiencia de algunas de las exposiciones curadas por Bo Bardi –como Nordeste, que organizó en 1963 en el Museo de Arte Popular de Bahía, Cem obras primas de Portinari, presentada en 1970 en el Museo de Arte de São Paulo, o aquellas expuestas en el sesc Pompéia entre 1982 y 1984–, la arquitecta Frida Escobedo, responsable del diseño museográfico, coloca una serie de estructuras expositivas semejantes a las que aparecen en los planos de la arquitecta italo-brasileña. Dichas estructuras, que recuerdan a la técnica de madera del massivtre utilizada en la arquitectura noruega, funcionan como soporte a los dibujos y fotografías, cuyos colores sincronizan con el de la mampara, siendo el rojo uno de los emblemáticos de Bo Bardi.

Existe una sutil diferencia entre las estructuras diseñadas por Bo Bardi y la interpretación de Escobedo. A través de su mobiliario expositivo, Bo Bardi planteaba recorridos, aunque fueran de libre asociación. La exposición diseñada por Escobedo está dividida en dos secciones que enmarcan una zona central con algunos de los caballetes de vidrio que Bo Bardi diseñó para el masp. Sin embargo, el recorrido no es tan claro y surge un cuestionamiento sobre si el diseño museográfico pesa más en el espacio que la obra o si esto es resultado de un delicado diálogo.

La revisión actual de la obra de Bo Bardi destaca al habitante como centro de su proyecto y la inclusión del ámbito local en el conjunto, tomando la calle como escala. Esto se puede apreciar en su proyecto personal, ópera prima y hogar por más de cuatro décadas –Casa de Vidrio–; mientras que la síntesis de su ideología y pensamiento crítico es tangible en el sesc Pompéia, cuyo lema era “Todos juntos”. Los planos y dibujos expuestos revelan la universalidad de su pensamiento y la presentan como una impulsora y protectora de lo local, de lo colectivo, de la belleza de la naturaleza y de la vida como un danzar juntos.

Para Gabriela Carrillo Valadez, Bo Bardi es una heroína y la más contemporánea de los arquitectos de la era moderna porque incorporó valores sociales y locales a su práctica. “Sus acciones reconocen la atmósfera como un gestor de cambio y los programas como parte nodal del proyecto arquitectónico. Era un espíritu libre, sin miedo a cometer errores y a correr ciertos riesgos, era audaz, intuitiva, obsesiva, observadora y profundamente enamorada y comprometida con su práctica”, reconoce la arquitecta mexicana. Su quehacer va más allá de lo obvio y se concentra en cómo se experimentan las cosas al sentirlas, al vivirlas. El silencio y el vacío como símbolos e intervenciones poéticas.

Para experimentar la obra de Bo Bardi es cuestión de que, como dijo la arquitecta al término de su conferencia en el xii Congresso Brasileiro de Arquitetos en 1985, “abramos un diálogo”. Lina Bo Bardi: Habitat abre la puerta a una nueva oportunidad para seguir hablando y pensando en torno a su obra pero, por encima de todo, sobre lo que significa habitar: un juego sensible. ~