¿Puede sobrevivir el periodismo independiente en Rusia?

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Como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania, iniciada el 24 de febrero, los medios de comunicación independientes en Rusia han sufrido la represión más severa hasta el momento bajo el gobierno autoritario de Vladímir Putin. Del inicio de la guerra a la primera semana de marzo más de ciento cincuenta periodistas huyeron de Rusia y varios medios de comunicación, incluidas la cadena de radio Ekho Moskvy y la televisora Dozhd, se vieron obligados a cerrar, mientras que los principales medios extranjeros se han retirado del país por temor a una nueva ley que criminalice la información “falsa” sobre actividades de las fuerzas armadas rusas fuera del país.

El pasado 10 de marzo, International Press Institute, Presseclub Concordia y Forum for Journalism and Media Vienna invitaron a los periodistas rusos Galina Timchenko, fundadora de Meduza, un medio independiente en ruso e inglés enfocado en el público ruso, y Kirill Martynov, editor adjunto de Novaya Gazeta, uno de los periódicos independientes rusos más conocidos, seis de cuyos periodistas han sido asesinados en tiempos recientes, a hablar acerca de la presión del régimen de Putin sobre las voces disidentes. En esta conversación destacaron que el periodismo independiente es esencial, exista o no un conflicto. Sin embargo, con la escalada en la guerra y todas las restricciones a la libertad de prensa en Rusia y los bloqueos de parte de Europa Occidental, parece que toda comunicación se ha detenido. Pese a los esfuerzos de los comunicadores independientes, el 28 de marzo Novaya Gazeta publicó su última edición. Dado que sabían que ese era el final, decidieron poner en portada un encabezado que desafiaba al gobierno ruso: “Rusia está bombardeando Ucrania”.

¿Cuáles son las posibilidades de supervivencia del periodismo independiente ruso?

Galina Timchenko (GT): Hace unos meses pronuncié un discurso en una ceremonia del International Press Institute sobre la guerra. Sin embargo, empleaba el término de manera metafórica. Decía: “es una guerra contra el periodismo independiente; es una guerra contra la libertad de expresión; Putin emprendió una guerra contra los periodistas”. Esa fue la idea principal de mi discurso de hace unos meses en Viena. Pero ahora estamos en medio de una guerra real, no una guerra fría, ni una guerra híbrida, sino una guerra real. ¿Y dónde estamos ahora? Pensando sobre esta guerra, quizás hace medio año cuando comenzó la campaña contra los medios extranjeros, contra los agentes extranjeros y los medios, pensaba que, si yo fuera Vladímir Putin, ¿cuál sería mi objetivo de echar a andar una campaña así de despiadada contra los medios independientes? Y concluí que, si quería prepararme para la guerra, primero comenzaría silenciando a todas las voces independientes. Y desafortunadamente tuve razón, tuvimos razón. Nosotros, los periodistas independientes rusos fuimos las primeras víctimas de la guerra actual.

Así que, ¿en dónde estamos ahora? Meduza está bloqueada en Rusia, y el parlamento ruso, la Duma, acaba de aprobar una serie de leyes que ponen en gran peligro a nuestros periodistas. Los ponen en riesgo porque cubrir la guerra de forma independiente puede provocar penas de hasta quince años en prisión y ser acusados de traición a la patria. Se trata del ataque más despiadado, crucial y robusto en contra de las voces independientes en Rusia.

La industria entera está destruida, porque algunos medios han aceptado no cubrir la guerra en absoluto. Otros han aceptado solo cubrir las consecuencias de la guerra. Pero sabemos que incluso la palabra “guerra” está prohibida en Rusia. Los medios rusos no pueden usar la palabra “guerra”, ni la palabra “intrusión”, ni “invasión”; solo pueden usar el término “operaciones especiales” para describir esta guerra. Así que, ¿dónde estamos ahora? La industria completa está destruida. Tenemos muy pocas islas de resistencia. Novaya Gazeta es una de ellas, y Meduza está aquí, y algunos otros medios pequeños. Nuestros periodistas salieron del país: estamos bloqueados, pero seguimos transmitiendo en todas las plataformas. Ocho años atrás, cuando salimos de Rusia después de la anexión de Crimea y la guerra en el Donbás, nos planteamos el objetivo de transmitir desde todas las plataformas posibles. Ahora, Meduza transmite desde todas las plataformas posibles: boletines por correo electrónico –tres de ellos–, Messenger, Telegram, redes sociales, podcasts, YouTube, nuestra aplicación y más. ¿Y qué hay de nuestra audiencia ahora? Antes de que nos bloquearan, teníamos un récord de audiencia. Por ejemplo, al principio de la guerra teníamos más de dos millones de usuarios únicos por día. Más de dos millones. Menciono estas cifras porque hay miles, millones de personas en Rusia que requieren urgentemente información independiente.

Una de las cosas más dolorosas es que hace unos días las autorida- des rusas declararon que están organizando listas negras de periodistas que en algún momento del pasado o a la fecha trabajaran con agentes extranjeros. Así que todos nuestros colaboradores, todos nuestros freelancers, están ahora en grave peligro.

Se trata de una ley retroactiva. Si trabajaste en el pasado para Meduza, por ejemplo, en 2015, estás en peligro. Puede ser que te encierren en una cárcel del Estado por promover noticias falsas, o por cualquier delito del que ellos te quieran acusar.

Seguimos transmitiendo y tenemos grandes números de audiencia, y ahora tenemos otros problemas. Algunos de nuestros periodistas están en terceros países. Justo después de salir de Rusia, les pagamos una compensación para su viaje. Pero al día siguiente, Visa y MasterCard dejaron de operar y nuestros periodistas se quedaron definitiva y literalmente sin dinero en esos países. Algunos de ellos están en la Unión Europea, pero sus tarjetas no funcionan. Ese es uno de los problemas. El otro son las visas. Tanto en los terceros países como en la Unión Europea, nuestros periodistas no tienen visas y desafortunadamente nadie en la Unión Europea siente la urgencia de dárselas. Quizá me repito, pero ellos enfrentan un peligro enorme. Y hablando de Meduza, ahora estamos bien, y hemos planeado cómo seguir transmitiendo. No nos rendiremos; tenemos nuestros planes y estamos bien preparados, porque tanto yo como Iván Kolpakov, cofundador de Meduza, tenemos un pensamiento pesimista a diario: desde el año pasado, cada día nos decimos que nos pueden matar en cinco minutos, en cinco días, en cinco meses. Así que Meduza está bien preparada, pero nuestros periodistas, nuestros periodistas independientes están en peligro y con esa misma desesperación les pedimos su ayuda.

Kirill Martynov (KM): Tenemos mucho interés del público, tenemos cifras récord de visitas en nuestro sitio de internet. Aun cuando no podemos escribir sobre la guerra por estas nuevas leyes que te pueden condenar hasta a quince años de prisión si escribes acerca de lo que sucede en Ucrania. Tenemos los mismos problemas que ella describió: las cuentas de banco de algunos de nuestros periodistas fuera de Rusia han sido bloqueadas, no tienen ni dinero ni estatus legal. La mayoría no tienen visas. En mi opinión, la Unión Europea está haciendo un gran trabajo por ahora, quizás en esta tarea sean bastante lentos, pero creo que algunos países europeos han ayudado mucho para darles un espacio seguro a nuestros periodistas. La principal diferencia en nuestra situación es que tenemos una gran cantidad de periodistas en Moscú. Ellas y ellos tienen nombres reales, tienen direcciones, las autoridades rusas saben quiénes somos, saben dónde estamos y claro que me parece que enfrentamos grandes peligros. Así que tenemos los mismos problemas descritos por Galina y también estamos luchando por mantener seguros a nuestros periodistas dentro de Rusia. Me parece que ya no hay ley en Rusia. Si puedes atacar a tus vecinos con misiles Cruise, entonces puedes hacer cualquier cosa en la llamada política interna, mi área de interés desde hace años.

Para responder a tu primera pregunta sobre si sobreviviremos, mi convicción es que sí, queremos pelear, queremos darle vida al periodismo independiente ruso en cualquier circunstancia que enfrentemos. Y yo en lo personal estoy muy motivado para continuar con mi trabajo y ayudar a mis colegas a que realicen el suyo de la mejor manera posible.

YouTube es la plataforma mediática más grande en Rusia. Tiene alrededor de 45 millones de usuarios diarios en Rusia y sigue operando pese a la censura de otros medios. Probablemente se trata del problema más grande para las autoridades rusas: ¿cómo bloquear YouTube? ¿Cómo resolver este tema? Es probable que tengan miedo de hacerlo porque hay una gran cantidad de personas ahí, muchas de ellas no están interesadas en política. Solo quieren entretenerse. Pero si bloqueas YouTube, creas una serie de problemas sociales.

Sobre el sentimiento antirruso en el mundo

KM: Creo que no se trata de un problema mayor. Si tengo que elegir entre que un misil Cruise destruya mi país, mi propia casa, o no tener opción de salir a cenar en un restaurante en Alemania, prefiero esto último, obviamente. Y no me parece que sea un gran problema. Las personas rusas deben discutir los temas y describir por qué no apoyan la guerra. Obviamente no todas las personas en Rusia, y claro que necesitamos discutirlo. Discutamos las cuestiones importantes, cómo ayudar a las personas.

GT: Me temo que no estoy de acuerdo porque a mí sí me parece un problema. Hace una semana hablamos con nuestro equipo periodístico y les dijimos: “saben, ahora nos sentimos como una nación cancelada”. Todo tiene que ver con la cultura de la cancelación. Y aquellas personas que están huyendo hacia terceros países, son periodistas, están diciendo verdades, están arriesgando sus vidas, pero tienen que mostrar sus pasaportes, y tienen que padecer la manifestación de esos desagradables sentimientos en contra de ellos por parte de policías, agentes fronterizos, revistas. ¿Qué pueden hacer los medios occidentales con esta situación de los periodistas independientes? Por favor, díganles a sus lectores que Rusia no tiene encuestas independientes, para nada. No tenemos un panorama real de cuántas personas apoyan la guerra y cuántas no lo hacen. Rusia es mucho más grande que el Kremlin, que Putin, que los misiles o que el ejército. Hay millones de personas devastadas por la noticia de la guerra, que odian la guerra, que quieren paz para Ucrania y que sienten empatía por los ucranianos. Pero me parece a mí que ahora todos los rusos están siendo cancelados, incluso artistas, compositores, músicos, actores o escritores. No somos los mismos que las bestias del Kremlin. Los rusos sienten el dolor ucraniano. Yo soy mitad ucraniana, mi padre era ucraniano y mi madre rusa. Soy mitad ucraniana, pero ahora estoy cancelada.

Los orígenes de Roskomnadzor, la agencia gubernamental rusa

GT: Roskomnadzor es el principal censor o el organismo vigilante en Rusia. Antes se trataba de un departamento técnico del gobierno ruso que cumplía órdenes o que las aplicaba. Ahora tienen el mayor poder para bloquear cualquier cosa que quieran sin seguir ninguna regla. Por ejemplo, nos enviaron casi cincuenta documentos exigiendo que borráramos nuestro contenido contra la guerra. Y nos bloquearon unos minutos después de habernos enviado esos documentos, no obstante que la ley dice que tenemos veinticuatro horas; ellos nos bloquearon minutos después de recibir sus exigencias. Ahora ya no hay reglas para Roskomnadzor, son el principal censor ruso y tienen el poder para bloquear lo que quieran o lo que el Kremlin les ordene bloquear.

KM: La historia de Roskomnadzor se remonta a 2011, cuando tuvimos las protestas políticas en las plazas, en la plaza Bolotnaya. Y después de eso viene una larga historia de interés en la censura digital por parte de las autoridades rusas. Digamos que hace quince años Roskomnadzor era una agencia de la industria que regulaba unas cuantas cosas sobre la operación de los medios desde un punto de vista técnico. Pero la transformaron en una herramienta de censura muy poderosa. Y el punto crucial es que, en los últimos dos años, Roskomnadzor desplegó nuevos instrumentos para filtrar internet y para bloquear casi todo lo que quieren bloquear en la red y en el internet global.

Sobre el uso de la corte para combatir la censura

GT: No quiero ser grosera, pero no nos engañemos, no hay una corte independiente en Rusia. El argumento central de los aliados de Putin siempre es “vamos a juicio”. Está bien, vamos. Y cuando lo hacemos, y cuando planteamos nuestros argumentos contra nuestro estatus como agentes extranjeros en la corte, y no solo este caso, nos damos cuenta de que no hay una corte independiente en Rusia.

Sobre los siguientes pasos en la guerra informativa de Putin

GT: Hemos pensado tres escenarios. El malo, el peor y el mucho peor. Nos pueden bloquear, y ese es el escenario malo; nos pueden declarar extremistas, y ese es el peor escenario, y nos pueden acusar de algún crimen, y ese es el peor escenario de todos. Además, me parece que están ya llenando las listas negras de periodistas, y estas se convertirán en listas negras de enemigos del Estado. Así que estamos esperando que nos acusen de algún tipo de crimen.

KM: Su principal escenario es que tienen que imponer algún tipo de cortina de acero digital sobre el país. Porque si no lo hacen más y más rusos van a querer saber qué pasa en Ucrania, más y más desconfiarán de la propaganda del gobierno. Así que creo que lo único real que pueden hacer es cortarle el acceso a su gente a cualquier fuente de información independiente. Porque, digamos que bloqueas algunos sitios, las personas pueden utilizar VPN. Me parece que hemos regresado a una situación como la que teníamos en la década de los ochenta. Tendrán que construir un nuevo muro, solo que no será en Berlín en esta ocasión. Podríamos llamarlo el muro de Moscú, no sé. ~

Reproducido y editado con autorización de International Press Institute, Presseclub Concordia y Forum for Journalism and Media Vienna.

La conversación puede verse completa en inglés en el canal de YouTube de Presseclub Concordia. Transcripción y traducción del inglés de Pablo Duarte.

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