Estimado Mario Escobar :
Cuando usted tenga la formación, la integridad, la capacidad crítica y el sentido de lo político de Ibsen Martínez, quizá se pueda plantear una sana discusión. Lo que ocurre acá en Venezuela es muy grave incluso para los propios adeptos del gobierno del presidente Chávez. Sólo piense en una cosa muy sencilla: todo depende del parecer, del actuar, de una sola persona. Desde una política macroeconómica a una reforma del poder judicial, desde la entrega de una cédula o un pasaporte hasta el simple aumento de los sueldos de un gremio. Todo pasa por las manos de nuestro presidente y eso es contrario a toda práctica democrática. Si, como dice Gabriel Zaid, la cultura es diálogo, en Venezuela estamos muy mal. No se puede dialogar si todos nos tenemos que poner las particulares franelas o camisas rojas. Lea más a Martínez y verá otras facetas. Sigue siendo una voz lúcida en medio de esta voracidad llamada revolución. –
Cosas que no le dije a Woody Allen cuando me lo encontré a las nueve de la mañana en Central Park
Woody Allen, envuelto en un abrigo color camello, se veía más viejo que sus interminables 85 años cuando me lo encontré, por primera y única vez, una mañana helada en Central Park, a la altura…
  O quizá artimaña
Hace ya nada menos que quince años, durante una estancia como profesor en los Estados Unidos, reparé en dos detalles mínimos que me vienen de vez en cuando al recuerdo, al observar ciertos…
Para una definición de ‘supercut’
Es cierto lo que dicen: todo es un remix. El supercut es el colmo de esa idea: es el centón de estos años de vimeo y YouTube.
Racismo: una deuda pendiente
A sesenta años del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos parecería que han cambiado muchas cosas. Ahora contamos con la Ley de Derechos Civiles, promulgada en 1964, y la Ley de…
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