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Mundial sin cultura: ¡vamos, muchachos!

Para acompañar el “Mundial Social”, la Secretaría de Cultura ha presentado un programa insustancial que repite recetas y reúne actividades que no tienen que ver con el torneo.
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I

Al igual que durante la gestión de Alejandra Frausto en el sexenio de AMLO, Claudia Curiel en el sexenio de Claudia Sheinbaum acumula piezas de aquí y allá para dar la falsa impresión de que hay un proyecto. Las dos lo hicieron con el Programa Nacional de Cultura y las dos con sucesos de relieve nacional. Frausto Guerrero, con las tres conmemoraciones de 2021 que fueron dos en realidad; Curiel de Icaza, con el “Mundial Social”, amasijo de eventos que anunció apenas el 25 de mayo de este 2026 y en su mayoría de poca o nula calidad.

Sheinbaum Pardo hizo el primer anuncio del Mundial Social –“una estrategia del gobierno de México para dejar un legado deportivo y compartir con el mundo la riqueza cultural del país”, según su sitio web– en la matiné del 18 de noviembre de 2025. Esa también es inveterada costumbre, pues sea lo que sea, lo anuncian y lo inauguran, una, dos, o tres veces. Eso sucedió con la maqueta del proyecto Chapultepec, el Centro Cultural los Pinos, la conclusión que aún no acaba del rescate de los inmuebles dañados por los sismos de 2017, el Tren Maya, la Cineteca Nacional de Chapultepec, los remozamientos de las escuelas de educación artística, y más.

Para su acto, Sheinbaum invitó a varios de los miembros más importantes de su gabinete.

La fiscal Ernestina Godoy, la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, el secretario de Educación, Mario Delgado, la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, el secretario de Trabajo, Marath Bolaños López, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, el secretario de Salud, David Kershenobich, la coordinadora para las actividades del Mundial, Gabriela Cuevas, el Procurador Federal del Consumidor, Iván Escalante Ruiz, el director del IMSS, Zoé Robledo, el director de la CONADE, Romel Pacheco, el director del INJUVE, Abraham Carro Toledo y la titular del DIF, María del Rocío García.

Sólo faltó el gabinete de seguridad.

Todo ello para anunciar quincalla: 177 fiestas México 2026, la aplicación “Conoce México” (finalmente llamada “México Invita”), la intención de romper tres récords Guinness, la recuperación de cuatro mil 208 canchas de fútbol (básicamente la readecuación de canchas de básquetbol), 10 mil 631 murales de arte urbano (como si se tratase de la aventura cultural de José Vasconcelos), 74 “mundialitos” y seis copas, mil 483 actividades de “Vive saludable, juega feliz”, un mundialito de robótica y “Quién es quién en el mundial” –estrategia para evitar abusos contra los turistas. Si hace falta algo así por algo será.

Una programación de feria de pueblo.

Al concluir la matiné, cómo olvidarlo, Sheinbaum y algunos de sus funcionarios arrojaron balones a los reporteros afines a su régimen.

II

En su conferencia del 25 mayo, Claudia Curiel se acompañó de la subsecretaria de Desarrollo Cultural Marina Núñez Bespalova, de la directora del INBAL Alejandra de la Paz y del coordinador nacional de Desarrollo Institucional del INAH Antonio Buitrón. La misma fórmula de su antecesora Frausto en el puesto: tomó de aquí y allá lo que tenía al alcance, inventó actividades irrelevantes, repitió las mismas recetas, metió a fuerzas lo que no tenía relación con el evento deportivo sino que estaba formulado con anterioridad.

El Mundial Social es, para la secretaría de Cultura, la edición anual del festival de moda indígena Original, el mejoramiento de 46 sitios arqueológicos y 15 museos (obligación anual del INAH, con la que habitualmente no cumple), la “rehabilitación” de 12 juegos de pelota (que no se asemeja al futbol ni en el balón), la apertura del Palacio del Marqués del Apartado como Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (que tampoco tiene que ver con el balompié, que se desvió de su concepción inicial y se folclorizó).

El INBAL organizará exposiciones basadas en la “reinterpretación” de sus colecciones, (criterio que se impone desde el sexenio de López Obrador, pues dinero no hay), un torneo de futbol con “enfoque de género” en el Museo Mural Diego Rivera, más la copa del barrio en el Parque de Cultura Urbana. Los museos ampliarán sus horarios, a lo que se acude con frecuencia ante cualquier acontecimiento. Los visitantes tendrán la oportunidad de elegir entre 56 “experiencias de turismo cultural” y el público en general de 74 “productos de difusión en radio, redes y plataformas digitales (¿promocionales sobre competencia mundialista?). Habrá además conciertos, conversatorios, seminarios, ciclos de cine, talleres.

La cartelera “completa”, informó la SC, estaría disponible en mexicoescultura.com, sólo que en el sitio aparecen otros eventos como noticias de primer orden. Lo que sí figura es un botón, “Cancha expandida”, que lleva a las actividades del Centro Cultural Universitario de la UNAM. No hay un botón que integre aquello que para el evento mundialista organizó la instancia cultural. La búsqueda “Mundial Social” dentro de la página dedicada a la cartelera de la SC remite a 77 actividades, expuestas en desorden, y tampoco hay un botón que lleve al sitio del Mundial Social del gobierno federal.

Es tan insustancial la programación, que ha llamado más la atención en redes sociales la versión de Julieta Venegas, acompañada por muchachas del Coro del Conservatorio Nacional de Música, a la canción “La niña futbolista”, del grupo infantil Patita de Perro. Uno de los cambios en la letra convierte a la canción de Ignacio Silva en vulgar propaganda de género: reemplaza “a sus papás no les gustaba que jugara fútbol”, de la versión original, por “a su papá”. La selección de esta pieza, dedicada al futbol femenil y no al varonil, fue de Citlali Hernández. La versión de Venegas ha sido calificada como una “joya acústica” interpretada “con la misma emoción con la que uno lee el instructivo de un microondas”. Lleva más de 52 mil dislikes, ante sólo cinco mil a favor. La opción de comentarios se bloqueó.

Ni Curiel de Icaza, ni Núñez Bespalova, ni De la Paz ni Buitrón obsequiaron balones a los reporteros. Lo que se decidió fue que aparecieran sentados en sillas colocadas a un costado de una portería con seis balones colgantes. En la foto tomada desde un costado y cortesía de la SC, los esféricos aparentan estrellarse contra la red. La cruel asociación de ideas lleva al Alemania 6-México 0 del Mundial de Argentina de 1978, durante la llamada “era de [José Antonio] Roca”, y al mote con el que esa selección pasó a la posteridad: “los ratoncitos verdes”. Que no sea un mal augurio.

Sabemos que la cultura le da igual al segundo sótano de la 4T.

¡Vamos, muchachos! ~


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