Te he hablado ya, Natanael, de los cuerpos sin sombra.
Mira, ahora, mi sombra sin cuerpo.
Gilberto Owen
Mi sombra iba a mi lado sin pies para seguirme,
Mi sombra se caía rota, inútil y magra;
Como un pez sin espinas mi sombra iba a mi lado
Como un perro de sombras.
Emilio Ballagas
Oblicua, escurriendo sobre las paredes calcareas,
allí está mi sombra:
impertérrita,
observa inquisitiva:
un mimo que imita mis movimientos,
mis gestos,
incluso los que la aborrecen.
Pertenece más a la luz artificial
que la propicia,
a los rayos de sol
que me traspasan:
que la crean en las losetas,
sobre el cemento en el asfalto hirviendo
que la materializan:
contra mi voluntad la hacen visible.
Mi sombra es mi parte oscura:
es ella la que maldice,
la que injuria,
la que responde de mal humor,
la que desdeña,
la que escupe vomita
la que no se atreve a perdonar…
Pero no es a ella a quien increpan los perros,
escupen los pájaros mal miran los gatos.
Es entonces cuando quiero deshacerme de ella:
entro en las tinieblas
y se confunde:
se desvanece entre otras sombras también indeseadas. ~