Imagen de Lezama Lima

Debido a su búsqueda estética encauzada por la valía de la dificultad, el lenguaje desmesurado y un ritmo asmático, el cubano José Lezama Lima consiguió un sitio irreprochable dentro de las letras hispanoamericanas. A cincuenta años de su fallecimiento, recuperamos este fragmento del texto “Imagen posible de José Lezama Lima” escrito meses después de su muerte por Juan García Ponce y publicado en el primer número de la revista Vuelta en diciembre de 1976.
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La prodigiosa belleza del primer verso de Muerte de Narciso, el primer poema de José Lezama Lima, tiene un significado impenetrable o más bien se cierra a cualquier significado único y se abre a un incontable número de sugerencias y posibilidades. Ante las palabras nada más tenemos la impresión de una belleza, una paz, una serenidad. Como el Nilo fluye el tiempo, y su dorado tejido es el de la vida. Pero por eso mismo, el poema no se detiene. Conducidos por ese primer verso proseguimos su imposible lectura. Solo la totalidad del poema cuyo sentido anuncia su título puede llevarnos hacia un significado. La muerte de Narciso revuelve las aguas y el espejo se abre para que Narciso penetre en lo que Lezama llamaría su oscuro. Desde esa penetración las palabras van a crear el viaje de regreso mediante el que se restablece la serena verdad de las apariencias. Ese es su poder y su derecho: reconstruyen el mundo porque la muerte ha hecho evidente la realidad de una catástrofe hacia la que ha conducido la propia contemplación de la belleza y solo desde esa catástrofe las palabras se hacen indispensables y adquieren el poder de crear la imagen con todo el impenetrable poder de la inocencia. Entonces el carácter intermediario del poeta se hace evidente. Desde el conocimiento, desde la cultura, solo él es capaz de volver a construir con la secreta coherencia de su belleza la realidad del mundo. Pero el poeta no está colocado en el mundo, sino en el otro lado, en el conocimiento y la muerte. Su verdadera y única y posible naturaleza es la cultura que lo hace dueño del poder del lenguaje y siempre desde lo oscuro le otorga la capacidad de mostrar lo luminoso. Es un viaje desde lo desconocido: la muerte de Narciso, las aguas que se revuelven, la resurrección de Narciso, las aguas que cristalizan, el tiempo que fluye sobre la impasible serenidad de una naturaleza feroz y todavía inhumana, siempre inhumana, que la resurrección nos ofrece convertida en imagen. Lezama lo ha dicho: el poeta va desde el súbito (la imagen) hasta la extensión (lo real). La imagen es solo eso, una posibilidad; pero por eso es también la posibilidad. Mediante ella el lenguaje, la cultura, se hacen naturaleza: la naturaleza del hombre que ha roto a la otra descendiendo a las profundidades y necesita recuperarla desde el destierro al que lo lanza ese descendimiento.

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No son muchos los libros de poemas de José Lezama Lima, aunque su obra no sea breve, sino que, al contrario, está marcada por el signo de una indispensable desmesura. El poeta se sabe abocado a la tarea irrenunciable de nombrar y por lo tanto dar un sentido humano a todas las realidades del mundo. Tarea imposible, sin duda: tarea ineludible también. Por eso es significativo que el título de otro de sus libros de poemas sea La fijeza y el último de ellos se llame Dador. Sus largos, serpenteantes, a veces aparentemente informes poemas nos rechazan en muchas ocasiones con su evidente dificultad para penetrarlos. Las sorprendentes relaciones que establece el poeta para poner cada objeto, cada concepto, dentro de un contexto en el que brillen con una realidad nueva y particular, su hábito de unir lo banal con lo reconocidamente trascendente, su convicción de la exigencia de definir cada cosa no con su nombre conocido sino con la inesperada descripción de su apariencia vista desde un ángulo imprevisible, en una palabra, el particular y por tanto difícilmente comunicable orden del mundo que se propone crear, hacen de su obra el ejemplo vivo de la máxima con que abre su libro de ensayos La expresión americana: “Solo lo difícil es estimulante.” ~


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