Querida correspondiente:
Me da tanta pena que se acabe agosto y con él nuestro intercambio de postales… Ay.
Esa playa de tu última postal parece cántabra, de forma, sin embargo, se parece un poco a una a la que vamos a veces en Almería. Tiene una virtud para los adultos (chiringuito) y otra para los niños (rocas por las que trepar). De esa playa se puede ir nadando a la que está al lado, que era la playa que teníamos debajo de casa. En esa playa le picó una medusa a mi hija pequeña este verano, poco antes de empezar nuestra correspondencia. El sapo que aparece en la mía lo atrapó con una pericia admirable una prima mía en el pueblo de mis abuelos, después de haber comido una paella en las escuelas. Les dijimos a los niños que no se les ocurriera besarlo por si se convertía en príncipe.
Anoche empecé el biopic de Battiato, vi solo unos minutos, y me parecieron un poco feos, de textura, quiero decir. Tiene esa cosa un poco relamida que yo achacaba a la tele y ahora ya no sé. Con las pelis basta con ver un fotograma para saber que no te va a gustar. La veré entera, claro. A pesar de que los biopics no me gustan en general.

Hola, Aloma:
No sé si no sabía o no me acordaba de que existe ese biopic de Franco Battiato. Me parece que no lo voy a ver, también por lo que me anticipas. A mí tampoco me suelen gustar, aunque por ejemplo me acuerdo ahora de Mishima, de Paul Schrader, que me gusta mucho, y también del Van Gogh de Pialat, que me sobrecoge, y no sé qué decirte.
Qué bonito el sapito. Hace un par de semanas, cuando estábamos en la casa con la piscina con mis amigos, vi uno que se había colado en la cocina. Parecía difícil volver al jardín y quisimos ayudarle, pero antes de que pudiésemos hacer nada se metió debajo de la nevera, y al día siguiente ya no lo vimos.
Si no me equivoco, esa playa que te mandé hace unos días está en Cadaqués, aunque es de otro verano y no sé si este habrá habido tan poca gente. Ahora me asombra encontrar playas o sitios donde apenas hay nadie más. La que sí es una playa trasmerana es la de la foto de hoy, aunque tampoco es de este año.
A propósito de baños de otros tiempos, como sabes se estrena estos días la película Anoche conquisté Tebas, de Gabriel Azorín, en la que unos soldados romanos de permiso pasan horas sumergidos en unas termas que aún funcionan (las de Bande, en Orense). “No pasa nada. Todo es de todos”, es una cosa que dicen unos personajes en cierto momento, desnudos dentro del agua, y aunque se refieren al tabaco y el mechero (aquí hay un anacronismo, pero es mío) se entiende que el sentido se vuelve de pronto universal. Y a propósito del anacronismo, es divertido pensar en las costumbres cotidianas de cada época, con los objetos asociados. Ignoro cómo se cortaban las uñas los romanos, aunque las tijeras y los cortauñas siguen mecanismos muy antiguos. Y no sé por qué recuerdo que a un primo mío le pidieron en el colegio que investigase sobre los métodos anticonceptivos en el antiguo Egipto. Parece ser que usaban preservativos muy rasposos, aunque a saber si me enteré bien.
Y ahora salgo a la calle. Estos días hace fresco y ayer sentí mucho gusto al ponerme unos pantalones vaqueros.
Abrazos,

Hola, hola
Pareces sacada de una peli de Rohmer. Vi Anoche conquisté Tebas hace varios meses y me gustó mucho. En las termas de Bande no he estado, me gustaría ir para descansar, como los de la peli, y para disfrutar de las propiedades mágicas del agua que se le atribuyen.
Aún no he terminado la peli de Battiato, pero sí he visto una de Guillaume Brac, que creo que es de mis directores favoritos vivos, es el de ¡Al abordaje!, que me encanta. La que he visto es una anterior, Un mundo sin mujeres, dura menos de una hora y sale Vincent Macaigne, mi actor favorito. La he visto ahora mismo, para pasar la resaquilla de anoche, que no conquisté Tebas, pero sí demostramos empíricamente que había un bar abierto hasta las 3 de la mañana. Fue después de cenar en otro bar, después de un concierto precioso de Kiev cuando nieva. No sé si pudiste verlos en Madrid cuando tocaron allí, en ese caso, verías el artefacto que simula un árbol agitado por el viento que hacen mover pisando un pedal cuando tocan “Despierto”.
Se acaba el verano y como me pasa siempre, me da la sensación de que se me ha escurrido el tiempo entre los dedos sin haber hecho lo que debía ni lo que quería. De todos los libros que elegí para agosto apenas he leído un par, y me llevo unos cuantos pensando en las clases que daré en otoño en Madrid. Abro al azar ahora Una serpiente cruza un sendero de Carlos Bueno Vera, que quise comprar en la feria del libro de Madrid pero no me dejaron pagar, y caigo en esta página: “no es que dé la espalda a la noche, que se la da, es que deberá ser la misma espalda de la noche y que con sólo encaminarse a la ley pueda abandonarla // por eso salir de la noche es adentrarse en la ciudad y es al salir de ella que tenemos la sensación de que hemos visto a la noche ponerse guantes y con claridad la vemos ponérselos”. El poema se llama “Sobre el dibujo alzado de la ciudad: advertencias”. No te puedo decir más porque no lo he leído.
Un beso!

Me encanta la imagen del poema de Carlos Bueno Vera, la noche con sus guantes y nosotros sorprendiéndola. Yo he estado leyendo este verano Un poema pegado en la heladera, del poeta argentino Martín Prieto, que escribe sobre poesía mezclando escenas de su vida, o sobre su vida echando mano de poemas o de escenas de poemas, y así les va dejando una guía para que se entrelacen solas. En el libro de Murnane del que ya te escribí algún otro día, el narrador dice que para ver bien algo lo mejor es mirarlo de reojo. Lo traigo a colación porque estaba pensando, con lo de Prieto, en si es posible mirar cada cosa con un ojo.
Mira la foto de hoy: una mitad del armario para cada ojo. Pero no, hay que mirar a la vez las dos maneras de colocar la ropa. Es de un viaje que hice hace unos veranos con mi amiga Gara, y me hace reír siempre.
¡Sí! Fui a ese concierto de Kiev cuando nieva, y allí vi el árbol-instrumento.
Bueno, Aloma, queda un mes de verano, pero el mes de verano que queda es la coda. A mí me gusta quedarme recogiendo los restos de la cena cuando ya todo el mundo se ha despedido: es más que un remate, es una parte de la fiesta, como el Aria da Capo de las Variaciones Goldberg, que me he puesto ahora, que no es exactamente un resumen pero sí recoge todos los fragmentos anteriores antes de que nos vayamos a la cama.
Que tengas muy buena vuelta y que sea un curso feliz.
Bárbara

¡Lo mismo para ti!
A.