Rescatando clásicos: The limits of control

Repleta de aforismos, de pistas entrecruzadas y enigmas por descifrar, The Limits of Control es algo distinto para cada espectador. 
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La película más reciente de Jim Jarmusch, quizá el cineasta de culto más importante del cine contemporáneo estadounidense, se topó con una crítica adversa y una baja aceptación del público. Pese a contar con un elenco de primer orden, The Limits of Control (2009) queda como su cinta más vapuleada, sin ninguna otra capaz de hacerle competencia. Si escuchamos a la crítica especializada y al público que lo sigue se podría decir que es su gran fracaso, la piedra en el zapato en una filmografía que de otra forma mantiene un nivel de calidad alto y constante. No obstante, creo que esta obra es afortunada en más de un sentido, y que sus grietas son lo que la hace tan bella.

Sin lugar a dudas The Limits of Control pone a prueba la suspensión de la incredulidad que requieren las obras de ficción por parte del espectador. La trama es realmente enclenque: un hombre solitario interpretado por Isaach De Bankolé va por España intercambiando cajitas de cerillos con extraños que le dan pistas sobre lo que tiene que hacer enseguida. Él se traga los mensajes cifrados escritos en un pedazo de papel y sigue su marcha, como si las enigmáticas frases de estos insólitos personajes no fueran acertijos irresolubles. Uno le platica sobre música, otra sobre cine, otro sobre la vida bohemia, otra sobre ciencia, otro más sobre peyote y alucinaciones. Entre tanto él acude al Museo Reina Sofía en Madrid para ver un cuadro distinto en cada ocasión.

La estructura es típica de Jarmusch: encuentros variados dentro de una ruta cualquiera. Si bien está emparentada con el resto de su filmografía, con sus películas más recientes tiene mayor similitud. Podría ser una combinación entre Broken Flowers y Ghost Dog: un asesino que llegará a su presa después de seguir las pistas que le dan en cada cita. Tilda Swinton, John Hurt, Gael García y Bill Murray son los nombres más conocidos, en papeles caricaturizados que no esconden la veta humorística detrás de las caras largas que Jarmusch suele filmar —Johnny Depp en Dead Man, los personajes de Night on Earth o Mystery Train, su banda de amigos en Coffee and Cigarettes.

La cantidad de referencias externas que maneja la película es abrumadora, algunas de las cuales se pueden leer aquí. Sin embargo hay dos de vital importancia pues remiten directamente al cine: Suspicion de Hitchcock, de la que hereda el suspenso que de alguna forma guarda The Limits of Control, y una de Welles. La llave para entender la deliberada y quizá hasta exagerada ambigüedad del film está en un monólogo expuesto por Swinton: "Las mejores películas son como sueños… nunca estás realmente seguro de nada". The Limits of Control comparte con Mullholand Drive de David Lynch esta sensación onírica, no en el estilo sino en la trama, que se mueve con una facilidad que jamás se explica. No hay razones detrás de cada acción; el espectador solo puede especular, abandonado a su suerte y a su imaginación. Swinton sigue: "A veces me gusta en las películas cuando las personas solo están ahí sentadas sin decir nada. (Largo silencio.) ¿Ha visto The Lady from Shanghai? Orson Welles. Esa película no hace sentido. Rita Hayworth como güera. Creo que es la única cinta en la que se acopla como güera. Es como un juego: engaño, glamour, un gatillero entre espejos rotos. Ella muere al final". El nombre de su personaje aparece en los créditos como "Blonde", y ella, quizá por vez primera en su carrera, usa una peluca teñida de güero. Más adelante unos hombres la meten a un auto y no se vuelve a saber de ella. Tendrá el mismo fin que el personaje de Hayworth.

Si The Lady from Shanghai no hace sentido —lo cual hasta cierto punto es cierto— The Limits of Control es una burla a la idea de que una película deba hacer sentido. Es una afrenta a la obsesión por comprenderlo todo, por salir de la sala con certezas, juicios y un final cerrado. Si es imposible decir que una sinfonía o un poema se entiende, ¿por qué se le exige al cine esta idea de comprensión? El mandato de que todo se entienda ha sido desastroso para la evolución del séptimo arte, atrapado entre los muros del mínimo común de bajo riesgo. Esta es la razón detrás del repudio a la película, más emparentada con la pintura, la música y la poesía que con el teatro o la literatura narrativa. Repleta de aforismos, de pistas entrecruzadas y enigmas por descifrar, The Limits of Control es algo distinto para cada espectador. Abierta a todo tipo de interpretaciones, es la idea más arriesgada de su autor.