Quinientos títulos de la colección Argumentos

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“Para mi generación Anagrama fue a los libros lo que El País a los periódicos”, dice Arcadi Espada. Aunque “hay decenas de ellos”, el libro que escoge Espada del sello es El adversario de Emmanuel Carrère. Hace unos meses la colección de ensayo de Anagrama, Argumentos, cumplía quinientos títulos. Hemos preguntado a periodistas, escritores y editores su valoración de la colección.

El escritor Ismael Grasa responde: “En cierto modo, diría que la colección Argumentos obedece más a una actitud que a una línea particular de pensamiento. Esa actitud es la de la curiosidad. Fijado cierto parámetro de calidad, uno puede encontrar en esta colección puntos de vista muy dispersos e incluso opuestos. No parece que el editor Jorge Herralde haya querido adoctrinar con estos quinientos títulos, o dirigir al lector hacia un lugar, sino dar lugar a una ciudadanía mejor formada. Personalmente, no todos los títulos me interesan por igual, como es natural, pero, dado el carácter de la colección, es difícil no sentir curiosidad por saber qué es lo nuevo que ha salido en ella.”

Según Grasa, “para mí la colección ha sido particularmente una puerta a autores franceses, ensayistas con voces personales, como Glucksmann, Finkielkraut, Bruckner o, con su particular genio, Houellebecq. Considero que Diccionario de las artes, de Félix de Azúa, es también una obra fundamental. Pero, puestos a elegir hoy un título de la colección, me quedo con La vida oculta, de Soledad Puértolas. La aparente levedad y buenas formas con que están escritas las páginas de este ensayo literario ocultan una firmeza ejemplar sobre cosas que sigo considerando esenciales”.

Rosa Montero dice: “Es una colección que me encanta. Solo por haber publicado la obra de Oliver Sacks en España ya se habría ganado para mí un lugar extraordinario dentro del mundo de la edición, pero es que además, y junto a pesos pesados del ensayo, cultiva una línea heterodoxa o incluso extravagante que me parece genial, con libros sobre la historia de la peluca, por ejemplo, o la manía del coleccionismo, o las bibliotecas personales que acaban por devorar tu casa, estoy citando de memoria; temas, en fin, que parecen pertenecer a los confines y las rarezas de la vida y que sin embargo luego pueden arrojar una luz extraordinaria sobre lo que somos. Me gustan especialmente sus libros de divulgación científica (ahora estoy leyendo Incógnito de Eagleman) y creo que la obra que más me ha gustado de todas las de la colección es Un antropólogo en Marte de Oliver Sacks. Porque es el mejor libro del gran Sacks y porque me hizo comprender como nadie la enorme complejidad y diversidad del ser humano.”

Miguel Aguilar, editor de Debate y Taurus, dice: “Me fui a Inglaterra al empezar la universidad y volví a España a trabajar en Tusquets cinco años más tarde, así que creo que me salté la etapa en que hubiera leído esa colección con más provecho.

En cualquier caso, es una excelente colección de ensayo y es obvio que hay autores maravillosos que me habría encantado publicar, desde Oliver Sacks a Enzensberger, pasando por los libros de economía de John Lanchester, los estudios sobre la disidencia en el franquismo de Jordi Gracia o el libro de Jason Epstein sobre la industria editorial. Sin embargo, si me tuviera que quedar con un libro sería sin duda Dios lo ve, de Oscar Tusquets, un ensayo deslumbrante sobre la voluntad de trascendencia del artista.”

Soledad Gallego-Díaz escoge dos títulos de la colección: “Usos amorosos de la postguerra española, de Carmen Martin Gaite. Shakespeare. La invención de lo humano, de Harold Bloom, me entusiasmó. Y lo releí, por trozos, varias veces.”

El editor y traductor Andreu Jaume dice: “La colección Argumentos fue, junto a Taurus, fundamental en mi formación y responsable de que el ensayo sea para mí un género imprescindible, sobre todo en el ámbito hispánico, donde últimamente, por cierto, se está desvirtuando. Anagrama nació como una editorial de ensayo y afortunadamente ha sabido mantener viva a esa vocación gracias a esa colección que hoy seguimos leyendo, celebrando y criticando.”

“Son muchos los libros que podría citar –dice Jaume–, pero elijo dos que fueron decisivos en la misma época, en los primeros años universitarios: El canon occidental de Harold Bloom y Lecturas compulsivas de Félix de Azúa. Son dos autores que siempre me acompañan y que me han enseñado muchísimo. Bloom me descubrió el ámbito proteico de las agonías canónicas, del que nunca se sale si uno se toma en serio la crítica. Y Azúa me enseñó a no dar nunca nada por sentado y a hacer cantar la inteligencia.”

Patrícia Soley-Beltran, ganadora del premio Anagrama de ensayo por Divinas, escribe: “La colección Argumentos fue una ventana abierta al aire fresco intelectual durante el tardofranquismo. La posibilidad de leer pensamiento crítico en español ofrecía una excitante fuente de transgresión bien ponderada que contribuyó al profundo cambio de mentalidad que experimentamos en nuestro país.”

“En tiempos recientes –añade–, resultó clave Autoanálisis de un sociólogo de Pierre Bourdieu. Reconocí la valentía de Bourdieu al intentar autoanalizarse sociológicamente mientras conducía una etnografía en su región natal. Bourdieu brilló de nuevo al intuir la necesidad de la autorreflexión del analista en el campo. Fue una suerte de precursor del concepto de conocimiento situado surgido desde la sociología del conocimiento científico con perspectiva de género. Leyendo el ensayo de Bourdieu comprendí las limitaciones de su autoanálisis, particularmente, a la luz de los recientes trabajos en autoetnografía y las múltiples reflexiones sobre el conocimiento situado. Me dio de una base sólida para saltar adelante y ensayar una renovación epistemológica: abordar los contenidos de mi investigación académica con un hilo autobiográfico.”

El periodista Pablo Rodríguez Suanzes dice: “Para mí la colección no ha sido importante, no la que más de Anagrama, por lo menos. Pero sí hay un título y un autor que lo han sido: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero y luego todo lo de Oliver Sacks en general. Leí con ellos a Braudillard, Finkielkraut y compañía, pero sin importancia de calado. Sacks y ese título en concreto sí.”

Mercedes Cebrián dice: “‘La colección negra de Anagrama’, que es así como la llamo mentalmente, es el flotador del pensamiento en versión castellana. Siempre están todos esos temas y pensadores (ay, como siempre, pocas mujeres) ahí para salvarte la vida: Richard Sennett, del que solo leí El artesano, pero cuya biblioteca ensayística está en la colección; Pierre Bourdieu, cuya amplia obra me recuerda todo lo que me queda aún por leer, y claro, Bloom, y también Blom (Philipp), un reciente descubrimiento. Pero sobre todo, la colección y su premio de ensayo me siguen motivando para desarrollar la escritura ensayística a diario.”

Jordi Gracia, ganador del premio por La resistencia silenciosa: “Como lector ha sido la mitad de todo, no solo por los autores leídos en Argumentos sino por los autores identificados gracias a ella, leídos antes o después o no leídos nunca. La memoria hace trampas o no es memoria, pero sé que la lectura de Octavio Paz de Gimferrer o el don narrativo de Oliver Sacks van juntos en la mía, como saber que un día u otro tendría que leer a Richard Sennet a la vez que sospechaba que Pierre Bourdieu se convertiría en una plaga académica, como sucedió, mientras llegaban a Argumentos, a la colección negra, autores leídos en otros géneros como Martin Amis, Martín Gaite o Juan Villoro”.

“Pero la pura verdad –continúa Gracia– es que en mi cabeza una lectura decisiva y muy temprana fue Invitación a la ética. El premio Anagrama de Ensayo a ese libro menor de Fernando Savater, casi improvisado, ofrecía la prueba definitiva de que Savater era lo que era: insustituible como escritor de la democracia y pedagogo antipedagógico, insolente, provocador, desafiante e imaginativo como nadie. Y cuando lo obtuve yo en 2004, empezó a cambiar todo, quiero decir que dejaron de leerme solo un puñado de amigos y un par de parientes, y hasta El País me propuso escribir en sus páginas: sueño sobre sueño para celebrar mis cuarenta años.” ~

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