Los mitos hispánicos recorren medio mundo: desde la otra Iberia del Cáucaso hasta el Camino de Santiago, desde Tarteso hasta California y la Patagonia. El catedrático de filología clásica David Hernández de la Fuente habla en esta conversación sobre su Pequeña historia mítica de España: las tres raíces de nuestra mitología, la edad de oro de la Hispania romana, la leyenda negra, los nacionalismos y sus mitos fundacionales, y los objetos de poder que pueblan nuestro imaginario.
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David Hernández de la Fuente es Catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, donde investiga mitología y religión griegas, literatura tardoantigua e historia del platonismo. Es autor de más de una veintena de libros de ensayo y narrativa.
Aquí una transcripción editada:
DANIEL GASCÓN: Muy buenas. Bienvenidos al salón de Gascón en Letras Libres España. Estoy muy contento de estar hoy con David Hernández de la Fuente, catedrático de filología clásica en la Universidad Complutense de Madrid y autor de muchos libros, también de novelas, de estudios y, recientemente, de esta Pequeña historia mítica de España, que además en septiembre sale en una edición ampliada acompañada de otro volumen que es una Geografía mítica de España. Muchas gracias por estar con nosotros.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Muchas gracias, Daniel. Un placer.
DANIEL GASCÓN: Lo primero que quería preguntarte es cómo se te ocurre hacer esta Pequeña historia mítica.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: El origen de esta aventura es mi pasión por los mitos. Me encanta la mitología. Empecé obviamente con la griega, que es mi campo de trabajo, pero también la mitología comparada, que es una especie de gran sinfonía con temas, motivos y personajes que a veces son equivalentes en muchos lugares. Pensando en nuestro país, se me ocurrió que podíamos intentar una mitología hispánica. Eso se ha intentado alguna vez desde el punto de vista de la antropología, por ejemplo, Caro Baroja tiene mitos hispánicos, vascos; hay una cierta mitología que se puede sondear. Pero me faltaba un libro que compilara los mitos desde una perspectiva que explicara la historia también, porque mito e historia tienen una relación muy clara. Hay historia mítica en el sentido de que algunos personajes, como Arturo, Pelayo u otros, tienen una base en la historia, pero son luego mitificados. Esto en cierto modo faltaba en la historia de España. Había una historia mágica, una historia militar, pero ¿por qué no hacer una historia mítica? Era un campo relativamente novedoso, entre varias disciplinas. Me lancé con la idea de hacer una mitología comparada, sondear en los orígenes de los mitos hispánicos y elaborar una especie de recorrido cronológico para explicar por qué somos así míticamente, por qué España se ha configurado míticamente de esta manera.
DANIEL GASCÓN: Cuando hablas de eso, dices que hay como tres fuentes principales: una sería la clásica, otra es la bíblica, y la otra es una especie de importación centroeuropea que es el mito del Grial, que se mezcla con cosas célticas también.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Yo identifico varias raíces. Es verdad que hay una clásica grecorromana, que está en la historia antigua porque es la Hispania romana, con esa raigambre indoeuropea también, que es un conglomerado que se superpone sobre los pueblos prerromanos, algunos dioses indoeuropeos como los celtas. El segundo bloque es el mundo bíblico. Yo lo ampliaría y diría semítico, porque también tenemos los fenicios, los cartagineses, el mundo árabe. Melcart, el Hércules fenicio. Pero la parte del león se la lleva la Biblia: Noé, Tubal, el Nuevo Testamento, María, Santiago. Y en tercer lugar hablaría de una gran influencia centroeuropea, digamos germánica. Tenemos una etapa gótica importante, y mitos como el de la caballería sagrada, o el Grial, que viene del mundo céltico del norte, que se superpone con el mundo céltico antiguo en la Edad Media.
DANIEL GASCÓN: Además es curioso que el área más céltica, por lo que dices, es como el sistema central. Pero luego el mundo céltico está mucho en el noroeste, en parte por el Camino de Santiago.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Viene como una segunda ola de mitos célticos. Es muy interesante. Lo de los celtas es muy importante porque todos los gallegos y asturianos dicen que eso es el mundo celta, pero realmente lo originariamente celta en la antigüedad de la península es el sistema ibérico, Soria, Numancia. Los celtas en otros lugares, en cierto momento con la victoria de los romanos sobre ellos, son asimilados a una cultura hispanorromana. Y el reducto se exilia a las islas, y luego otra vez vuelve desde allí, de Gran Bretaña a la Pequeña Bretaña. Navegaciones, mitos comunes, Camino de Santiago, pero también todas estas leyendas del siglo XI de Breogán, del Libro de las invasiones de Irlanda. Hay una especie de mitología céltica que luego es ampliada en el romanticismo, en parte para hacer una diferencia en el nacionalismo gallego con el centro de la península, donde se explota mucho el mito celtista. Pero vamos, yo identificaría esos tres núcleos originarios que conforman, en estratos y en etapas, una especie de colecciones de mitos, de figuras y de arquetipos que me interesan mucho para entender cómo se ha formado la mitología hispánica, si es que existe tal cosa.
DANIEL GASCÓN: Por ejemplo, una de las figuras muy importantes es Hércules, o Heracles, porque algunas de sus pruebas suceden aquí, y su relación con la idea del fin del mundo.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Hércules es un héroe que transita todos los espacios geográficos, pero también todas las mitologías, porque, como decías, tiene paralelos semíticos. Luego tiene una cristianización muy importante, una celtización. Fíjate en la Torre de Hércules en La Coruña con la estatua de Breogán al lado. Hércules es el héroe de las columnas del Non Plus Ultra, que luego será Plus Ultra, y está muy ligado a la península ibérica. Es un poco la idea del ciclo de un héroe que va cruzando los límites del mundo conocido, casi cruzando hacia el más allá, baja al mundo de los muertos, al Hades. En Iberia encuentra misiones espectaculares, como el jardín de las Hespérides. La Hesperia es el país del poniente, el reino del Ocaso. Hesperia, que es otro nombre antiguo de España, es el país del poniente. Ahí está ese jardín mágico con manzanas de oro, una serpiente que las guarda, las islas felices, el lejano eco de Hesíodo. Ahí también están los rebaños de Gerión, quizá un eco de Tarteso. Hércules es muy interesante porque es un héroe de ida y vuelta. A veces olvidamos que hay otra Iberia, que es la Iberia del Oriente, y Hércules va de una Iberia a la otra, como el Sol. Es una especie de héroe solar. La otra Iberia es el Cáucaso, que también tiene montañas enormes, ríos misteriosos, amazonas.
DANIEL GASCÓN: Coincide más o menos con Georgia ahora, ¿no?
DANIEL GASCÓN: Sí, Iberia, para los griegos, es un nombre que seguramente tiene que ver con algún río, algún río Íber. Pero fíjate que se ha marcado siempre por el oro, por mujeres guerreras y misteriosas que guardan tesoros, por dragones. Está el vellocino de oro, guardado por un dragón; montañas espectaculares, el Cáucaso, los Pirineos, el Atlas; ríos como el Fasis, el Hebro, y todo tipo de aventuras en un mundo donde además se acaba el mundo. Allí más allá de la Iberia de acá no hay nada, hay dragones, hic sunt dracones, como dicen los mapas antiguos. Y más allá de la Iberia del Cáucaso tampoco hay nada. El sol nace por allí. Nuestra Iberia occidental es el país del poniente, la Hesperia; la Iberia oriental es el país del Levante, la Anatolé, donde viene Anatolia, que es el sol que se levanta. En cierto modo nuestra Iberia y la otra Iberia son como dos realidades en el espejo, mundos de misterios y de mitificaciones. Por eso hay tanto mito sobre el paso al otro lado, que es el fin del mundo, el finisterre.
DANIEL GASCÓN: Ahí cuentas la historia que comentábamos justo antes, de cuando llegan unos romanos a un río en Galicia y los soldados no quieren pasar.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Eso es una anécdota muy simpática que nos hace pensar en qué fama tenía esta Iberia de ser el fin del mundo. Ya sabes que la geografía del más allá tiene algunos ríos misteriosos: el Cocito, el Flegetonte, y hay una laguna que es el Leteo, el río del olvido. Cuando uno muere, el alma cruza ese río y bebe de esas aguas y ya no se acuerda de su conciencia. Hay un río en Galicia que es el Limia, que pasa por la provincia de Ourense, por Xinzo y por otros lugares, donde hoy hay una fiesta muy simpática en recuerdo de este mito, la fiesta del olvido. La historia es que los soldados tenían miedo de pasar porque creían que iban a perder la memoria, que iban a pasar al mundo de los muertos. Entonces pasa el centurión, el jefe, y dice: “Cruzo yo y voy nombrándoos a cada uno para que veáis que no me he olvidado de vosotros.” Pero fíjate que otro de esos ríos del más allá es el Guadalete. El Limia le llamaban el Letes, o en latín el flumen Oblivionis, que es el olvido. Y el Guadalete, donde “guad” en árabe es el río, pero “lete” también es olvido. El Guadalete está ahí. O el río Tinto, donde también había misterio del color en el mundo metalífero. Todo lugar en el mundo antiguo donde hay puertas al más allá tiene actividad geológica o termal: las aguas termales de Ourense, las puertas al más allá del lago Averno cerca de Nápoles, en Pozzuoli, en Cumas, la Solfatara, donde huele a azufre. O en la otra Iberia, la puerta que atraviesa Hércules para capturar al Cerbero vivo, que está en Heraclea Póntica, en el Ponto, en el Mar Negro, también un lugar de actividad térmica. En la península, fíjate dónde están: el Limia llegando al finisterre, y el Guadalete o el río Tinto en Huelva, donde se acaba también el mundo. Los antiguos tenían la impresión de que realmente era el final, y había dragones, había misterios. Ahí hay una mitología enorme que tiene que ver con los viajes, no solo romanos, sino también griegos, que son los primeros clásicos en cruzar por allí y recrear los viajes no solo de Hércules, sino también de Ulises, que parece que pasa por las columnas de Hércules. Allí estaría la isla de Calipso, quizá en Gibraltar, según algunos en Perejil. Y se supone que Ulises es el fundador de Lisboa, Ulisipona.
DANIEL GASCÓN: Siempre está la historia, pero siempre es la geografía también. Y de eso tienes aquí un capítulo inicial que es geográfico, donde hablas de Tartessos, de la Atlántida y las teorías sobre eso, y tu siguiente libro habla precisamente de geografía mítica. Las dos cosas van muy unidas.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: No hay historia sin geografía y viceversa; por eso se estudian juntas. Antes de empezar el recorrido lineal o cronológico de la antigüedad a la modernidad, me interesaba hacer un marco geográfico, aunque sobre todo simbólico en este libro. En el otro que estoy a punto de sacar es más bien detallado, va con el mapa, por provincias, por ciudades. Pero en este me interesaba trazar esa idea de la geografía simbólica: la montaña sagrada, el río que hay que vadear, el cruce del umbral, el bosque encantado. En los cuentos siempre hay que cruzar el bosque para cumplir la misión. Ya sabes que mito y cuento son la misma cosa, aunque el cuento está un poco desdibujado, pero esa vieja narrativa patrimonial tiene temas potentes y muy comunes. La isla afortunada, la isla feliz, la utopía del lugar donde no hay que trabajar, donde todos seremos justos y dichosos. Me interesaba ver cómo se ha configurado el imaginario hispánico como un lugar de promisión donde acaba el mundo, pero desde donde se puede ir al más allá. El Plus Ultra, claro. Una historia mítica de España, y el siguiente paso obviamente es ir al otro lado, a México, a Argentina, la Tierra de la Plata. En el último capítulo de mi próximo libro ya apunto hacia dónde hay que ir, porque los mitos hispánicos, esos arquetipos, figuras, lugares, pasan al otro lado y además se funden con el mismo idioma que es el de los mitos y los cuentos populares de las culturas americanas que están allí. Vamos a tener unas fusiones fantásticas.
DANIEL GASCÓN: Llega también con el mundo de la caballería, con lo de Patagonia, o los mitos como el Dorado, las ciudades de Cíbola, que se trasladan allí y luego se mezclan con la mitología que encuentran.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Lo que me interesa es la mitología comparada. Las Aztecas tienen una ciudad legendaria del norte de la que provienen y que es un lugar sobrenatural, y claramente se va a mezclar con los mitos que traen los españoles, no solo los bíblicos, sino sobre todo el mundo del más allá edénico, la edad de oro, Barataria, la utopía, la cucaña, Jauja. Y el mundo que han leído en los libros de caballerías o en los libros clásicos. Ahí están las Amazonas, ahí está California, nombres que designan un lugar de utopía y de fantasía. Hay una interacción muy curiosa en esos lenguajes míticos que también se entienden.
DANIEL GASCÓN: Una cosa que me llama la atención también es cuando hablas de la España romana, que es uno de los sitios donde se establece una especie de mito de la edad de oro, tanto en la zona tarraconense como en Andalucía. Y ahí tomas varios personajes que normalmente encontrarías en un libro de historia, como Séneca o Marcial.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Al pasar a Roma hay un tránsito interesante hacia la idea de que la Hispania romana es una especie de oasis, de edad de oro. La Bética y la Tarraconense son lugares muy prósperos durante varios siglos. La edad de oro del siglo II especialmente, la época de los grandes emperadores, los Optimi Principes: Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio, y los flavios también tienen una Hispania en florecimiento. Eso crea la idea de un lugar fecundísimo y cultísimo donde es posible alcanzar una cierta vida feliz. También la filosofía de Séneca. He elegido como figuras emblemáticas para ver por qué la Hispania romana se ha erigido en un símbolo de una edad feliz. Es interesante porque a partir de entonces uno de los resortes narrativos del mundo hispánico va a ser la decadencia: el fin de Roma, luego el fin del mundo godo, luego el fin del mundo árabe y lo que hemos perdido. Desde entonces hay una cierta añoranza de que hemos perdido algo, hemos perdido una edad de oro y todo lo que viene es peor. Eso se ve muy bien en las fuentes tardías, en Orosio, los obispos de la antigüedad tardía, cuando vienen los godos, los suevos, las invasiones. Y luego, con la invasión musulmana, también hay una añoranza del mundo godo que se va a mantener en el mito goticista que enlaza los reinos peninsulares con sus sucesores. Y sucesivamente. Nunca hemos estado en el mundo áureo salvo en Roma. Por eso me interesaba ese capítulo. Es verdad que es una provincia rica, relativamente pacífica después de las guerras civiles, con varios siglos fantásticos que se ven en la producción literaria. Los personajes que hemos mencionado son grandes intelectuales, de los mejores del Imperio, y varios emperadores surgen de allí en línea. Hay esa sensación de que se ha logrado un culmen que luego va a ser añorado en el siglo XIX, en el siglo XX, etc.
DANIEL GASCÓN: Luego otro de los temas que aparecen es la llegada del cristianismo, y ahí es muy importante la figura de Santiago y también la primera aparición mariana, que es en Zaragoza, si no me equivoco, en el año 40, cuando se supone que María se aparece en vida, en carne mortal.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: El cristianismo sabemos que entra históricamente desde África, desde la África romana, que se cristianiza antes, aunque hay otros mitos. Parece que Santiago llega prontísimo, la Virgen María. Hay siete varones apostólicos que llegan a evangelizar. Hay mitos de una evangelización muy temprana de la península que es un elemento importantísimo para la posteridad. Si lees las historias de España del siglo XIX, por ejemplo, la de Modesto de la Fuente, o Menéndez Pelayo, el mito de la España eterna, católica, defensora de la fe, la primera en evangelizarse, la primera en recibir a María, es fundamental para la historia de España como motor ideológico. El mito mariano es muy fuerte aquí. La época de la Antigüedad tardía, curiosamente: en esa época del fin de Roma algunos escritores ven cierta decadencia, pero los escritores cristianos posteriores, al contrario, ven que allí todavía está la edad de oro, porque están los santos, está Santa Eulalia, San Vicente, muchos mártires que celebran los escritores cristianos como Prudencio. Y es una edad muy importante para configurar el ideario mítico nacional: los muchos martirios, milagros, apariciones, episodios que tienen que ver con la historia política. Covadonga es el más claro: el mito de la resistencia y la Reconquista. Y también el mito posterior de Santiago, cómo se lee el pasado a partir del siglo XI o XII, cómo se hace una construcción muy interesante de ese pasado mítico ligado a Santiago, que se aparece a las tropas cristianas en Clavijo para vencer a los musulmanes, como Teseo a los atenienses en Maratón contra los persas. La aparición de una especie de genio tutelar en una batalla es un elemento mítico muy importante.
DANIEL GASCÓN: Una cosa que me preguntaba también al leer el libro es: con tantos siglos de presencia musulmana en España, ¿no hay también unos rastros de mitología musulmana en nuestro imaginario?
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Yo los encuentro sobre todo en la literatura medieval, en la épica del romancero. Hay una literatura de frontera, y España es el oriente en occidente; es muy importante la huella musulmana, la huella árabe. Si lo comparamos con lo del Oriente, vemos como vidas paralelas. Ya sabes que Plutarco me gusta mucho. Aquí sí que hay una vida paralela entre oriente y occidente. En dos momentos de frontera musulmana en el alto medievo, el mundo bizantino y el mundo hispánico de los reinos peninsulares se desarrolla una interesante épica de frontera. Tenemos el Cid, romances de las luchas entre los reinos peninsulares cristianos y los árabes, y por otro lado el mundo bizantino con el Digenis Akritas, que es la épica nacional bizantina, también un mundo de frontera donde el rival es adversario por razones de religión, pero la frontera es muy duradera y genera una sociedad mixta, mestiza, híbrida, que comparte resortes narrativos y mitopoéticos. Ves allí en la épica de Bizancio y en la épica de Castilla ciertas concomitancias: los traidores, los héroes, los héroes mixtos que son muchas veces conversos o hijos de cristiano y musulmana o de musulmán y cristiana, los que están entre dos mundos. Y ahí veo yo la gran influencia del mundo árabe también. Obviamente las hay en muchos otros sitios, por ejemplo, en los cuentos. Fíjate que en toda la literatura popular que entra en el medievo por la península, no solo es la ciencia griega traducida al árabe, sino también todos los cuentos que vienen del gran río de la literatura que viene de oriente: Persia, Grecia, Roma, las fábulas, que entra por una doble vía, por la vía latina y también por el mundo que hablaba árabe y que hablaba hebreo. Esas influencias se ven en la narrativa, y a mí me interesan mucho esas figuras entre dos mundos.
DANIEL GASCÓN: El Cid sería un ejemplo de eso. Pero tú hablas también muchas veces de esas dualidades. Una que me gusta es el traidor y el héroe, y hablas, por ejemplo, del caso de Viriato, que sería también un personaje histórico que se transforma en mito y que es el ejemplo de la lealtad, pero también el ejemplo de la traición de sus subordinados que lo entregan.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Eso me ha interesado muchísimo. Hay un cuento de Borges que me encanta, que es “El tema del traidor y el héroe”, que plantea que son realmente dos caras de la misma moneda. Uno de los motores mitológicos de España, yo identifico ahí el mito del traidor y el héroe, que está en el germen también de las dos Españas. Pero a veces son intercambiables porque muchas veces los grandes villanos son los grandes héroes, dependiendo del lado del que se mire. Pasa con los romanos, con los godos, pasa con los conquistadores, hasta llegar a la guerrilla, el Empecinado; personajes que son héroes o villanos. Hay otro motor muy interesante de nuestra historia mítica que veo en el énfasis duradero en la figura del traidor. Don Julián, por ejemplo, o el arzobispo Opas; en la época de Franco se llamaría la anti-España. Pero es necesario como resorte del mito: Judas es necesario. La figura del traidor es fundamental para la narrativa mítica, para el cuento: tiene que haber una carencia, una agresión, una falta, en términos de Propp en la morfología del cuento. Un traidor que a veces es un antihéroe y que luego puede ser reivindicado. Últimamente se reivindican muchos villanos. Creo que en la historia mítica de España siempre está el tema de la traición de una parte: pasa en la conquista de América, pasa en la guerra de independencia, pasa en el siglo XX, siempre estamos a vueltas con la figura del traidor.
DANIEL GASCÓN: Estaba pensando que Fernando VII podría ser una de esas figuras, con todo lo de Bayona.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: El rey felón, como le llamaban. Y luego podemos seguir hasta nuestros días buscando los contubernios, las traiciones, las conspiraciones de los propios hispanos. En el libro recuerdo la figura emblemática de Menéndez Pelayo, que tiene su Historia de los heterodoxos, donde también mira mucho esta figura. Hay una especie de camino que lleva España: la España católica, tradicional, conservadora, y luego hay otra España con los judaizantes, los erasmistas, los protestantes, los otros, que también son partes de ese discurso de dualidad mítica. Se concreta muy bien en toda esa historia de las guerras fratricidas, el duelo a garrotazos de Goya, que es el gran símbolo también del mito de las dos Españas. Es un motor muy fuerte junto al de la decadencia. Siempre hay un traidor, siempre hay un héroe frente al traidor. Y por otra parte está en todas las mitologías también: siempre hay una puerta que abre un traidor en la muralla. Zamora, el Bellido Dolfos del romancero, otro traidor célebre. El romancero dice mucho de esos modelos narrativos en el medievo, que luego son perpetuados porque forman parte de la educación mitológica de muchas generaciones que han ido aprendiendo de memoria estos romances y que crean estereotipos muy duraderos.
DANIEL GASCÓN: También hablas de personajes que son los mitos que crea sobre todo la tradición literaria española, aunque algunos tienen derivadas extranjeras también. Uno sería Don Juan y otro sería Carmen, que quizás son los dos que primero se le vienen en la cabeza a todo el mundo.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Podemos hablar de mitos literarios. Al principio en el libro dedico unas páginas como de introducción, de método, de elucidación de qué podemos entender por mito, porque hay muchas definiciones. Cojo el diccionario de la Real Academia y veo las acepciones, pero también hablo de algunas definiciones de otros autores: una muy amplia, la de García Gual, y otra más restrictiva, que reduce el mito a lo que tiene contenido sobrenatural. Pero ya sabes que en alguna sección del mito en el diccionario de la Academia se habla también de una persona que está rodeada de extraordinaria estima o que es un símbolo o un modelo de algún patrón de comportamiento. No siempre tiene que incluir el punto sobrenatural. Don Juan sí lo tiene, con el elemento misterioso de redención o de condena. Y Carmen representa un modo de estar en el mundo, una idiosincrasia…
DANIEL GASCÓN: Del oriente en occidente, ¿no? Esa España apasionada, un poco salvaje y fatalista.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Yo trato en los mitos contemporáneos esa España exótica de los cuadros de la Alhambra, la España oriental, la de Potocki, de los viajeros del norte y del centro de Europa que vienen a España y ven allí la Alhambra, los misterios, los fantasmas, las muchachas seductoras. Junto a esto también está la mirada negativa de esos propios centroeuropeos, que es la leyenda negra, que cunde muy temprano entre nosotros. Esos dos polos, tanto la mirada positiva del oriente en occidente como la mirada negativa sobre la crueldad, el atraso, la Inquisición, la brujería, son como en el caso del mito del traidor y el héroe dos caras de una moneda. Es una mitificación que nos viene de fuera en cierto modo, pero que es asumida dentro con muchísimo entusiasmo, tanto la positiva como la negativa. Carmen es un mito que viene de Mérimée, obviamente la novela; la ópera de Bizet se inspira en un hecho real que Mérimée conoció en su visita a España y luego noveló. Pero ya los propios españoles ven que ese es el modelo de mujer pasional española, y se inserta aquí igual que la leyenda negra. El inquisidor es otro modelo clave para la vida social y cultural y no podemos negarlo.
DANIEL GASCÓN: El mundo dice que es un invento español, cuando tú explicas que no lo es.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Sí, exactamente. La mitología no se tiene que crear solo desde los propios hispanos, sino que son también estereotipos que calan fuera. En la época contemporánea he tratado la revolución, el pronunciamiento, la guerrilla, la conflictividad…
DANIEL GASCÓN: O el bandolerismo, que tiene un avatar que son los maquis, y además en muchos sitios es incluso la misma zona geográfica.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Son puntos de vista que se fomentan desde la mirada del que visita España, del que mitifica su historia. Es muy interesante cómo en el XVII, XVIII y XIX va evolucionando la imagen de España desde una potencia de éxito envidiada a un país vilipendiado o puesto como ejemplo de historias extremas: Don Juan, Don Carlos, toda la ficción de las óperas sobre la España pasional, no solo Carmen, sino todas las óperas. Hay teatro y ópera sobre Pelayo, el último godo, esa visión romántica tipo Walter Scott: dónde encontrar materia para una gran historia mitológica sino en el sur de Italia o en España, que son objetivos, junto con Grecia, del Grand Tour de aristócratas y escritores que van buscando arquetipos de la antigüedad y los mitifican con gran deleite de los propios lugareños que asumen esta historia. Pasa en Grecia y pasa en Italia: es una especie de serpiente uróboros que se muerde la cola.
DANIEL GASCÓN: Lord Byron sería como el ejemplo de alguien que hace eso. Luego también está la mitología en la construcción nacional, ¿no?
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Sí, también me ha interesado mucho en el libro, porque sin mitología no hay nacionalismo. Los mitos nacionales: una selección de una parte de los mitos, los héroes, los traidores, los ortodoxos, no los heterodoxos, la parte positiva. También la negativa en cierto modo para construir una mitología nacional, y desde muchos puntos de vista, no solo centralista sino también periférico. Es muy interesante cómo, por ejemplo, el nacionalismo gallego ha utilizado a los suevos, que básicamente son una anécdota histórica, un reino muy efímero, pero bueno, tiene su importancia arqueológica e histórica, o a los celtas, el mito celtista, para construir un mito nacional.
DANIEL GASCÓN: Una diferencia, ¿no? Nuestra tribu germánica no es la misma que el resto de los españoles.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Efectivamente, con los celtas también se ve, incluso con matices raciales que hoy serían poco aceptables: autores del XIX que dicen que nosotros no somos semitas, o que no tenemos la mezcla que algunos nacionalistas consideran denigrante. Lo mismo pasa en Cataluña con el caso de los carolingios, los pueblos mitificados del norte, la marca hispánica, lo mismo pasa en el País Vasco…
DANIEL GASCÓN: Durante el procés se ha oído mucho eso de “nosotros somos carolingios”.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Sí, hay diversos patrones, o caudillos. Carlomagno es un gigante en la mitología catalana. O también el mito de la hidalguía universal de los vascos o los cántabros, que entronca con el tubalismo, la idea de que un nieto de Noé llega a la península por el norte y hace que la lengua vasca sea la lengua de Adán. Mitos que aparecen en el XVIII y que fundamentan en cierto modo los nacionalismos del XIX. Se puede indagar en todos estos modelos narrativos en todos los nacionalismos. No hay nacionalismo sin una mitología, y se ve en todo el mundo: la mitificación de héroes históricos, Viriato, Bolívar, Agustina de Aragón, el Cid. Personajes históricos mitificados de los que se cuentan epopeyas y grandes hazañas, leyendas de santos, profecías, esquemas narrativos de la mitología, animales fantásticos, símbolos que se generan a partir de un episodio mítico, como la cuatribarrada, o el estandarte sagrado, el árbol de Guernica. A mí me interesa mucho indagar en esa etnogénesis, en la génesis de las naciones y de los nacionalismos y sus mitos fundacionales. Caro Baroja, Juaristi y muchos otros autores se han metido en cada lugar a hacer esto, pero yo lo que pretendía es una visión de conjunto, muy somera, muy sencilla, sin más aspiración que constatar estos motivos en diversos nacionalismos.
DANIEL GASCÓN: A mí una de las cosas que me gustan mucho del libro es que te lleva a muchos sitios, en el sentido de que dices, “esto lo ha contado Juaristi”, o apuntas un autor que no he leído, como Anthony Grafton cuando habla de los falsarios, con esa idea de que críticos y falsificadores son las dos caras de la misma moneda. O todo lo que cuentas de las estructuras míticas que repasas sobre todo al principio: Frazer, Propp, Campbell.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Ahí están las historias que nos llevan a otras historias. El libro pretendía ser una introducción, por eso el título de “pequeña historia”; no es una gran historia, tampoco es una verdadera historia en el sentido tradicional, sino más bien es una especie de tentativa para que el lector se divierta, como me he divertido yo, y vaya a otros sitios, a otras historias, otros mitos, otros relatos. Me interesan mucho esas dos caras de muchos fenómenos. En cierto modo creemos en los mitos. Uno dice, “Bueno, el mito, una sección del diccionario es falsedad, historia falsa”, como se habla de los mitos de la pandemia, los mitos de tal. Tiene el matiz de que es una fabulación, una mentira, a veces con mala intención o por ignorancia. Pero nosotros no somos conscientes de hasta qué punto nuestro pensamiento sigue siendo mítico. Está esa idea del paso del mito al logos que se popularizó en la enseñanza a raíz de un libro alemán. Pero yo creo que tenemos básicamente dos mentes: hay una mente totalmente mítica y no sabemos hasta qué punto es mucho más efectivo un mito que un logos. Por eso me lo paso bien narrándolos. A mí lo que me gusta es contarlos; interpretarlos ya es otra historia. Hay que meterse más en ello, y luego también tener en cuenta que es una pulsión humana fundamental. Goethe decía que tenía dos lados de la personalidad: el que le había inoculado su madre, la pasión por narrar, por la fantasía, y otro, el que le había inoculado su padre, que era más científico y lógico. Nos encanta ver quiénes somos a partir de la fabulación. Creemos en los mitos, son una parte esencial de nosotros, y por tanto tenemos que estudiarlos para comprendernos mejor. Por eso me parecía muy importante una historia mítica de España: era una laguna real a este nivel sencillo que yo pretendo. Yo si soy experto en algo es en mitos, pero eso es como ser experto en contarle cuentos a los niños, que también es lo que me gusta.
DANIEL GASCÓN: Ya para terminar: en septiembre sale la Geografía mítica de España y esta edición ampliada. Me comentabas que porque no hemos hablado de los animales, que son muy importantes: hablas del toro, del ciervo. Y creo que en el nuevo también has añadido objetos.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: El libro sacó una reimpresión, pero se agotó. Aprovechando que iba a hacer la geografía mítica, los editores me propusieron una segunda edición. Hablando con ellos se nos ocurrió que faltaba un tema interesante. El libro tiene una estructura muy sencilla: una introducción, luego un marco geográfico, luego una historia de España en etapas, antigüedad, medievo, modernidad, y finalmente hay una zoología mítica que elabora un poco la idea de que hay animales muy relacionados con la mitología hispánica, desde la piel de toro hasta la serpiente. Y luego una conclusión donde resumo los arquetipos esenciales, la decadencia, la nostalgia del pasado. Pero faltaba un capítulo de objetos míticos, que tenemos muchos y además a mí me gusta mucho porque entroncan con el cuento. Siempre está el objeto de poder maravilloso: el anillo, la espada, el vellocino de oro. Tenemos varias telas, estandartes, banderas sagradas, espadas, coronas, la mesa del rey Salomón, el altar sagrado de la tradición, casi como un arca perdida, a modo de Indiana Jones o de novela de misterios esotéricos. Tenemos el Grial, por supuesto, que está en la bandera de Galicia, más claro imposible. Hay varios griales en España, en el lugar del fin del mundo también, del Camino. Muchos objetos que merecían un lugar. Simplemente añadiré un capítulo nuevo para hablar de estos objetos de poder. La geografía es un libro un poco más ambicioso porque lleva mucha carga de imágenes, mapas, más comentario, y es una especie de mitología más ligada al terreno, a las ciudades, a los accidentes geográficos, montañas, puertos, y también a criaturas que están ligadas a un lugar: el demonio del Teide, el dragón durmiente del Guadarrama. En el paisaje hay cuentos y fabulaciones muy diversas que son muy interesantes incluso para viajar y saber que en un lugar determinado hay este cuento o esta leyenda.
DANIEL GASCÓN: Muy bien, estupendo. Y ya en el próximo viaje podremos decir: “Aquí es donde está el lagarto, o la serpiente, o quién sabe.”
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Eso es.
DANIEL GASCÓN: Pues muchísimas gracias, es un placer.
DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE: Un placer, Daniel. Gracias.