Conozcamos a los Brooke: una familia de la élite de la sociedad inglesa que se reúne en su magnífica mansión de la campiña de Sussex para el funeral del patriarca, Philip, que acaba de morir. Conozcamos los hilos que se enredan como la maleza en torno a los miembros de esta familia: Grace, la viuda, apartada emocionalmente de su mujeriego marido desde hacía décadas; Frannie, la hija mayor, heredera de la casa y de los amplios terrenos, y que tendrá que tomar decisiones drásticas debido a la delicada situación económica de la propiedad; Milo, el hijo díscolo e inestable, con un historial de drogas e intentos de suicidio, e Isa, la hija menor, atormentada por una relación turbulenta con su padre y marcada por un vínculo sentimental no resuelto con Jack, el encargado de la finca. A este elenco hay que añadir a Ned, el hombre hippy del bosque, instalado allí desde los años 60, vestigio de una época hedonista profundamente alejada del presente, un personaje que sirve de colchón amortiguador de los desequilibrios de la familia.
Todos se reunirán durante cinco días en la mansión familiar para saldar cuentas con el pasado. El planteamiento de Albión, de la novelista inglesa Anna Hope, sigue, por tanto, una estructura convencional, bien establecida. El lector se presta a disfrutar de una inmersión en las aguas turbias de la alta sociedad, con acusaciones entre hermanos, secretos que salen a la luz, ajustes de cuentas y tensiones varias que estallan en un escenario de película: una mansión espléndida de estilo neogriego, obras de arte en las paredes de la suntuosa biblioteca y prados mullidos alrededor de la casa. La novela tiene todo esto, por lo que cumple satisfactoriamente con las expectativas de la narrativa de la casa de campo inglesa y es deudora de títulos como Retorno a Brideshead (1945), de Evelyn Waugh; Lo que queda del día (1989), de Kazuo Ishiguro, o Expiación (2001), de Ian McEwan, entre otros títulos.
Pero hay algo más en esta novela que supera los clichés del género y que la impulsa a adentrarse en un terreno, el porvenir o la angustia existencial del nuevo milenio, que carece aún de señales indentificativas, dando como resultado una experiencia lectora mucho más interesante. El libro de Anna Hope plantea en realidad el tema de la redención, si es posible redimirse de los abusos cometidos en el pasado, de la carga de una riqueza que se sustenta en la explotación sobre otros. Los Brooke, como se revelará en la novela, cimientan sus privilegios en el tráfico de esclavos del siglo XVIII, pero también Inglaterra, en un amplio sentido, se enfrenta en las primeras décadas del siglo XXI a un pasado colonial incómodo e insidioso.
Entremos en detalle. Tras una vida disoluta, Philip Brooke regresa a la mansión familiar dispuesto a regenerarse moralmente en sus últimos años de vida. Con su hija mayor concibe la idea de renaturalizar el suelo sobre el que se asienta la casa solariega, hasta ese momento destinado a servir como coto de caza para las élites inglesas. Así, conciben el proyecto Albión, una actuación en el terreno que pretende devolver el bosque y los pastos que rodean a la casa a su estado natural más primigenio. La nueva conciencia ecológica de los propietarios incluye establecer alianzas con otros terratenientes del condado y así crear un amplio corredor de naturaleza semivirgen que atraviese Sussex hasta llegar al mar. Este pasillo verde se concibe como un ejemplo de prácticas agrícolas y ganaderas respetuosas con el medio ambiente que, quizá, contribuyan a promover la sostenibilidad de un país postindustrial y superpoblado cuya relación con su entorno ha estado sometida a una fuerte presión durante siglos. La novela plantea muy inteligentemente si la familia Brooke podrá saldar sus cuentas pendientes con su linaje, pero también si el país podrá encarar el futuro sin el lastre de las atrocidades cometidas en épocas pasadas.
Que el proyecto de renaturalización de la finca se llame Albión, un nombre firmemente asociado a la expansión imperialista de Inglaterra, indica la búsqueda por parte de sus promotores de un delicado equilibrio entre pasado y presente, o cómo vivir con los valores actuales de consideración y respeto hacia el entorno y hacia otros grupos humanos, sin tener que renunciar a una memoria de glorias pasadas, representada por el retrato del fundador de la dinastía Brooke por el pintor Joshua Reynolds que constituye uno de los tesoros del patrimonio familiar.
Pero la ficción que estamos leyendo también se llama Albión, recordándonos que la gran tradición de la novela inglesa se sustentó en el relato del imperio y fomentó su consolidación como discurso ideológico. La novela como género literario predominante coincidió con la expansión colonial de Gran Bretaña; en sus páginas, las aventuras de los personajes naturalizaron las actuaciones de los ingleses en la India y en otras colonias, presentando invariablemente al pueblo inglés como superior frente a los pueblos indígenas. Anna Hope es consciente de esta imbricación de la novela en una forma de ser y de pensar muy inglesas, por lo que hace un inteligente juego literario, también buscando una renaturalización de esta forma narrativa. Así, como escritora no se aparta de la tradición estilística de la novela de casa de campo inglesa: los episodios de la historia están muy bien engarzados, el interés se mantiene gracias a unos personajes creíbles y construidos con gran solidez, y el desenlace, hábilmente, se mantiene en suspenso hasta el final, es decir, se trata de un novelón de factura impecable. Al mismo tiempo, la discusión de ideas inquietantes, tomadas de la corriente del poshumanismo, y la inclusión de personajes que no suelen merodear por los paisajes ondulantes de los Home Counties apuntan a un deseo por parte de la autora de ampliar las perspectivas del género y de indagar en nuevas formas de entender la literatura.
Mención aparte merece la traducción de Regina López Muñoz. La versión en español de la novela de Anna Hope se apoya en una prosa gozosa cuya característica principal es un espléndido dominio del lenguaje coloquial. Es evidente que López Muñoz disfrutó con este trabajo, lo que se traduce en un regalo adicional para el lector de la novela.
Anna Hope, Albión
Traducción de Regina López Muñoz
Barcelona, Libros del Asteroide, 2026, 400 pp.