En términos prácticos, la presión del gobierno y de la justicia estadounidense han beneficiado a Morena. Utilizó la solicitud de extradición de diez políticos aparentemente coludidos con el narcotráfico para cerrar más el sistema. Ahora tiene el poder de anular elecciones.
Para Morena no fue suficiente haberse hecho del control mayoritario del Poder Legislativo mediante chantajes y trampas, ni tampoco haber logrado el dominio del Poder Judicial por medio de acordeones. Colonizaron el INE y el Tribunal Electoral hasta lograr el mando en estas instituciones. Para cancelar totalmente la posibilidad de que pierdan el poder, acaban de publicar en el Diario Oficial las reformas constitucionales que permiten anular elecciones (las de 2027 y, por supuesto, las presidenciales de 2030) por “actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados”. ¿Quién determinará el grado de injerencia que permita la anulación de los comicios? Un Tribunal controlado por Morena.
Entre más presionen del norte, Morena aprovechará para aprobar medidas que le impidan disminuir su poder. Ariadna Montiel anunció que se celebrarán miles de asambleas en plazas y visitas casa por casa en todo el país para informar a los mexicanos de los peligros de la injerencia extranjera. Hasta hace pocas semanas Secretaria del Bienestar, Montiel no precisó si esas visitas (más de 30 millones sólo este año) las llevarán a cabo los servidores de la nación para apretar más la coacción a favor del partido del gobierno o los militantes del partido. El nacionalismo como recurso electoral.
A primera vista parece necia la actitud de Sheinbaum de defender a políticos acusados de coludirse con el narcotráfico. El discurso soberanista no convence a muchos, a decir de las encuestas. Se trata, sin embargo, de un recurso de sobrevivencia. Si entrega a Rocha, pronto le pedirán que entregue a otros, como a Alfonso Durazo y Américo Villarreal, a quienes se está investigando, según el LA Times. Lo mejor para el gobierno es presentar la mayor resistencia posible. Solo cuando la presión sea ya insoportable, entregará con muchas trabas a alguno de los ocho señalados, hasta llegar a Rocha Moya. De no hacerlo así, pronto le exigirían la entrega de alguno de sus secretarios de Estado (como Mario Delgado), de los hijos del Caudillo o del Caudillo mismo.
No se trata de una actitud patriotera sin más. El riesgo para Morena es real. Por lo pronto, ya no podrían utilizar la carta “García Luna” para desacreditar a sus rivales. Su combate al narcotráfico quedaría en entredicho. La repercusión en la popularidad de la presidenta y el costo electoral podría ser muy alto. Morena ya convirtió un asunto de justicia (que incluye un tratado de extradición vigente) en un asunto electoral. Hay grupos de derecha en México, acusó la presidenta, que están coludidos con la derecha internacional y ciertas áreas del gobierno de Estados Unidos para disputarle el poder a Morena. La ecuación es sencilla. Si no quieres ser un vendepatrias, un traidor a México, un aliado de Hernán Cortés y Maximiliano, tienes que votar por el partido oficial. Morena no puede correr el riesgo en 2027 de perder la mayoría en la Cámara de Diputados. Por esto Luisa María Alcalde anunció que el proceso de anulación de elecciones va a comenzar en 2027. No se trata de mero patrioterismo huero (aunque hay sectores de Morena que manejan ese recurso básico) sino de cálculo político.
La tendencia a la cerrazón política se acentuará conforme crezca el riesgo de que la exhibición de los vínculos de Morena con el crimen organizado pueda conducir a un descalabro electoral. Ya la presidenta comenzó a hablar de regular internet y volvió a poner sobre la mesa la censura a los medios, disfrazada bajo el manto del “derecho de las audiencias”.
La nueva bandera electoral de Morena se llama “contra el injerencismo extranjero”. Es una forma de darle la vuelta al relato del “narcogobierno” que se ha vuelto dominante. Ya no se podrá hablar de la extensa red de complicidades entre las autoridades y el crimen organizado sin que lo tachen a uno de traidor a la patria por hacerle el juego a las exigencias norteamericanas. Se trata de una apuesta riesgosa porque implica que la mayoría de la población acepte de forma pasiva la inyección nacionalista. Se buscará etiquetar a la oposición de entreguista y vendepatrias. Ser opositor será visto como parte de una conjura de la derecha internacional. El nacionalismo, no lo olvidemos, es uno de los venenos más letales para las sociedades, que fácilmente puede desbocarse. Implica movilizaciones constantes, un rígido control de las masas, un discurso exaltado, una vigilancia estricta de los medios; implicaría también la reaparición de López Obrador. “Somos lo mismo”, dijo Sheinbaum, claro, hasta que no comience a disputarle el coto de poder que con trabajos ha construido la presidenta. ¿Hasta dónde puede llegar la cerrazón? Si tomamos en cuenta que su modelo político sigue siendo el cubano, el ejemplo de la resistencia límite de Numancia no augura nada bueno: salida del T-MEC, xenofobia, censura, rigidez ideológica, propaganda a tope, violencia contra disidentes.
El narco intervino en las elecciones para gobernador en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán y Tamaulipas. Penetró las estructuras de poder en Zacatecas, Guerrero y Chiapas. El gobierno de López Obrador toleró que los cárteles tuvieran presencia prácticamente en la totalidad de los municipios del país. Hay vastas zonas donde son la fuerza dominante. Existen testimonios de que financiaron las campañas de López Obrador en 2006, 2012 y 2018. Y fuertes sospechas de que aportaron recursos a la campaña de Claudia Sheinbaum y de un amplio número de diputados. La defensa del gobierno federal de los narco políticos es sobre todo una defensa de sus propios intereses.
¿Por qué el gobierno mexicano va a movilizar a miles de servidores de la nación para fomentar la “defensa de la soberanía” si debiera ser una reacción espontánea de la gente ante una intervención extranjera? Con el pretexto de la soberanía se quiere montar una defensa de los intereses del crimen organizado. ¿Por qué la defensa de un conjunto de políticos vinculados con el narco puede llevar a la ruptura del TMEC y lo que ello acarrearía: recesión, fuga de capitales, aumento de la pobreza? ¿Por qué? Quizá porque ellos pagaron las elecciones. Y el que paga, manda. ~