Foto: Mario Toro Quintero/LongVisual via ZUMA Press Wire

Escenarios inesperados en la segunda vuelta en Colombia

El pase del empresario Rodolfo Hernández a la segunda vuelta electoral en Colombia resulta una sorpresa en un proceso en que la victoria de Gustavo Petro parecía segura.
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La elección del próximo presidente de Colombia se definirá en segunda vuelta, bajo un clima de suspenso. En efecto, en la elección del domingo pasado Gustavo Petro, el candidato del Pacto Histórico que agrupa a partidos de centro e izquierda, no logró el “cambio en primera” que se proponía en su campaña, a pesar de los más de 8,522,399 votos (40.3%) logrados. La sorpresa es que su contrincante será Rodolfo Hernández, de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, quien quedó en segundo lugar, con casi seis millones de preferencias (28.16%), superando al candidato de la derechista coalición Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez, a quien las principales encuestas daban como favorito para pasar al balotaje, y en cambio quedó excluido con el 23.89% de los votos.

El gran número de jurados de mesa atentos a la posibilidad de un fraude durante la jornada electoral señaló 584 casos de irregularidades, pero el Consejo Nacional Electoral aseguró que el buen desarrollo de las elecciones no se vio comprometido, y tampoco han surgido declaraciones relevantes desde las distintas coaliciones políticas para denunciar un fraude o la falta de garantías. A pesar de algunos episodios violentos (tres artefactos explosivos en Caquetá y Guaviare y el asesinato de un fiscal por las disidencias de las FARC en el departamento del Meta), el balance del ministro de Defensa Molano fue de tranquilidad y seguridad para el proceso electoral.

¿Quién es Rodolfo Hernández?

Disipada la tensión por el temor de violencia durante la jornada, la novedad mayor fue la figura de Rodolfo Hernández, ya apodado el Trump criollo por los medios, que hasta hace unas semanas no parecía reunir los apoyos para pasar a la segunda vuelta.

Su retórica populista contra los partidos políticos tradicionales le permitió avanzar como tercera opción al margen de la polarización entre Petro y Fico, entre antiuribismo y uribismo, que dominó el discurso político de los dos contrincantes más visibles.

Con sus 77 años, Hernández ha optado por una campaña centrada principalmente en las redes sociales, donde aparece como un abuelo grosero y divertido, con un mensaje simple y centrado en la lucha contra la corrupción, aunque él mismo enfrenta un juicio por corrupción. Ingeniero civil, utiliza su profesión como si fuera parte del nombre de pila, y acumuló su fortuna como empresario de la construcción en los años noventa.

En su recorrido político como alcalde de Bucaramanga (ciudad de unos 500 mil habitantes en el noreste del país) prometió la construcción de 20 mil hogares, firmando cartas cheques en su campaña sin entregar ni una sola casa al final del mandato. En cambio, sumó 34 investigaciones disciplinarias en la Procuraduría. Ya se han hecho virales los videos donde cachetea a un concejal, desprecia la participación de las mujeres en la política y se declara admirador de Hitler. Renunció al cargo de alcalde en 2019 con sanciones por presunta participación indebida en política, y ya antes, en sus negocios como empresario, tenía vínculos con políticos indagados por corrupción, como Luis Francisco Bohórquez.

Durante esta campaña electoral, Hernández no participó en los diferentes debates entre los candidatos presidenciales. Dicha decisión se reveló estratégica, pues su ausencia en los programas televisivos empezó a llamar la atención en la opinión pública, principalmente entre los ciudadanos desilusionados con los círculos de la política tradicional. Es el caso de Yeisid, comerciante en el barrio Palermo de la ciudad de Bogotá, que lo votó como representante de la renovación de la política: “Dicen que es extremista, pero yo creo que en comparación con Petro y Gutiérrez es el candidato ideal a la presidencia, y estoy seguro que llegara a ser presidente”.

El ex alcalde de Bucaramanga no tiene un programa político claro ni un fuerte equipo político que lo respalde, pero el uribismo ha visto en su éxito la oportunidad de derrotar a Petro. Por eso, en las primeras declaraciones tras el cierre de las urnas, Gutiérrez expresó su apoyo a Rodolfo Hernández para la elección del próximo 19 de junio, convirtiéndolo inmediatamente en “Rodolfico” en las redes. Si logra sumar los cinco millones de votos de Gutiérrez al bloque de la derecha, Hernández podría superar al Pacto Histórico. A estos votos se sumaría buena parte del centro político, que ve en Petro una amenaza para la estabilidad del país.   

El mapa del voto

Aunque recogió tres millones de votos más que en las elecciones primarias de marzo y casi duplicó sus preferencias con respecto a la primera vuelta de las presidenciales de 2018, Gustavo Petro tendrá que reforzar su coalición para ganar el próximo 19 de junio. En sus declaraciones después de los comicios ha expresado igualmente su satisfacción por la ventaja lograda. Petro fue ganador en Bogotá, ciudad de la que fue alcalde entre 2012 y 2015 y donde puso a prueba, bajo el programa Bogotá Humana, una agenda política centrada en reducir la segregación social, económica, espacial y cultural. También obtuvo resultados sin precedentes en la costa caribeña, de la que es originario, desde Córdoba hasta la Guajira, uno de los departamentos más pobres y desiguales del país. 

Además, se impuso en la costa pacífica, con puntas que rondan el 70% en las regiones de Nariño, Putumayo y Cauca, donde vive Francia Márquez, candidata a vicepresidenta del Pacto. La ciudad de Cali, tercera metrópoli del país y epicentro del estallido social de 2021, también votó masivamente a favor de Petro, así como el Amazonas, Vaupés y la Guainía, departamentos de mayoría indígena. Finalmente, el Pacto se impuso en el archipiélago de San Andrés y Providencia, devastado por el huracán de noviembre de 2021 y cuya reconstrucción ha sido una promesa incumplida por el gobierno de Iván Duque. Adicionalmente, existe una correspondencia casi total entre los votos obtenidos por el Pacto Histórico y las votaciones a favor del Acuerdo de Paz en el plebiscito de 2016.

Al contrario, es llamativo que Hernández haya ganado en las regiones centrales, de producción agraria (Boyaca, Huila, Tolima, Casanare, Caquetá, Meta y Guaviare) y en casi todas las zonas orientales fronterizas con Venezuela (Norte de Santander, Santander, Arauca y Vichada), donde la violencia de los grupos armados se ha intensificado en los últimos años. Gutiérrez solo conquistó su natal Antioquia, histórico bastión de Álvaro Uribe.

Escenarios para la segunda vuelta

Para ganar el próximo 19 de junio, Petro tendrá que reunir apoyos en el bloque del centrista Darío Fajardo, que obtuvo poco más de 800 mil preferencias: un abrupto descenso respecto a 2018, cuando recibió más de 4.5 millones de votos.

Petro también puede encontrar respaldo en los sectores progresistas del Partido Liberal, cuyo apoyo no está sin embargo asegurado (en la primera vuelta, este partido apoyó a Federico Gutiérrez). Como reconoció en su discurso del domingo, Petro tendrá que también abrirse paso en las regiones agrarias, donde su programa de reformas no tuvo éxito. Pero, sobre todo, el Pacto Histórico, que reúne a 17 partidos de izquierda y centro izquierda, sabe que tendrá que convencer a la población que se abstuvo. En Colombia, la baja participación electoral es un fenómeno estructural. Aunque esta votación registró uno de los porcentajes más altos de los últimos ciclos electorales, acudió a las urnas solo el 54.9% de los que tienen derecho (unos 21 millones de votantes, de un total de 38 millones). 

“Si llegamos a perder la elección presidencial, el próximo gobierno de derechas no la va a tener fácil,” afirma Iván Cepeda, reconocido defensor de los derechos humanos y las víctimas del conflicto armado, y senador del Polo Democrático desde 2014. En efecto, por primera vez, el Pacto Histórico obtuvo un buen número de representantes en el Senado y en la Cámara de Representantes. Este bloque podría dar origen a una mayoría parlamentaria si hiciera alianzas con otras agrupaciones, como el partido Comunes, surgido a raíz de la desmovilización de las FARC, las Circunscripciones especiales para la Paz, los representantes indígenas, afrodescendientes, y sectores del Partido Liberal y del Partido Verde.

“Un posible gobierno de derechas va a tener que hacer una concertación política si es que quiere tener gobernabilidad, porque ya ha surgido una fuerza alternativa que, gane o no las elecciones, va a tener un papel determinante en los próximos años en Colombia”, añade Cepeda.

El electorado del Pacto Histórico 

Las fuerzas reunidas en la coalición del Pacto Históricos son muy diversas y abarcan una parte de los movimientos sociales que ocuparon las calles por meses durante el llamado estallido social del año pasado. La candidatura de Francia Márquez, que imprimió un fuerte impulso a la campaña de la izquierda, representa los sectores populares de la sociedad colombiana, las comunidades afrodescendientes e indígenas, las mujeres cabeza de hogar y la población más marginada. 

Además, como en buena parte de América Latina, en Colombia la marea feminista ha tenido un importante auge en la última década. Un mes antes de las elecciones legislativas, la Corte Constitucional dictó una histórica sentencia de despenalización del aborto hasta la semana 24. Buena parte del movimiento feminista colombiano ha respaldado la candidatura del Pacto Histórico. Asimismo, se reconocen en su proyecto político los movimientos estudiantiles. Los jóvenes fueron los protagonistas de la rebeldía de los últimos años por el derecho a la educación y estuvieron entre los principales motores del estallido social  de 2021.

Es en estos sectores donde está parte del voto que Petro buscará para poder llevar a la presidencia su programa de gobierno. Si lo logra o no se verá en las urnas el próximo 19 de junio.

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