In Rainbows

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En una fina afrenta contra la industria musical, Radiohead lanzó su más reciente grabación, In Rainbows, no tanto al mercado sino al aire. Diez días antes de su aparición, se avisó a los escuchas del grupo oxoniano que las 10 canciones del “disco” estarían disponibles en una versión digital, en mp3, a través de su sitio en la www. Cuando el escucha entraba al portal, descubría que el disco podía no tener costo: uno elegía el precio, de cero a ene libras esterlinas. El 10 de octubre, In Rainbows fue bajado a las computadoras de alrededor de 1.2 millones de escuchas, con un promedio de precio de venta al público de una libra (dos dólares).

¿Qué hubiera pasado hace 40 años si, en las tiendas de discos londinenses, se hubiera ofrecido, de manera prácticamente gratuita, el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles, en una versión sin portada, impresa en un vinilo sin etiquetas? El fenómeno de In Rainbows, sobra decirlo, no tiene antecedentes ni parangón. Radiohead es hoy el grupo de música pop (o alternativa; o como quiera llamársele) más importante del orbe y sus escuchas llevábamos más de cuatro años esperándolo. Así las cosas, la sorpresa es mayúscula: no sólo nos fue ofrecido el “disco”, más una manifestación que una aparición, al mejor precio posible, sino que se trata de una de las grabaciones más finas de Thom Yorke y compañía –un conjunto de 10 canciones que parecen el destilado perfecto de sus tres discos anteriores–. Y, por primera vez, Radiohead parece rendir una suerte de homenaje a grupos en mayor o menor medida afines a su estilo: desde U2 y Peter Gabriel en la potente “Bodysnatchers”, hasta The Blue Nile en la melancólica y redentora “All I Need”, aunque las cimas de In Rainbows se encuentren más bien en “Reckoner” y “Jigsaw Falling Into Place”, acaso las mejores canciones que el grupo haya grabado desde la lucidez de “Paranoid Android” y “Karma Police”, allende la era del OK Computer (1997), hoy ya del todo rebasada.

– David Miklos