Fotografía: Fabrice Gousset

Rostros de la guerra

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Eugène Burnand (1850-1921) estudió arte en la École des Beaux-Arts en Ginebra y se mudó a París en 1872 para trabajar en el estudio de Jean-Léon Gérôme. Publicaba acuarelas en diarios franceses y pintaba óleos por comisión; en 1909 diseñó los billetes de 500 y 1000 francos para el Banco Suizo y en 1917 pintó un cuadro que serviría de imagen para la Cruz Roja.

En el verano de 1917, cuando el frente aliado ya incluía a Estados Unidos entre los combatientes activos, Burnand llevó sus lápices Wolff y sus pasteles Hardtmuth a Montpellier, París y Marsella para retratar a cuatro enfermeras y cien combatientes de distintas nacionalidades varados en Francia, a la espera de regresar a su país o reincorporarse al frente. Burnand los dibujó de cerca, rodilla con rodilla, en circunstancias –ha dicho el historiador Louis Gillet– “más parecidas a un confesionario”. Antes de retratarlos Burnand conversaba con ellos; los protagonistas, profundamente afectados por la guerra que inauguró el siglo XX, eran el testimonio vivo de los efectos de un conflicto tan extenso como devastador. Los 104 retratos que dibujó registran la variedad de nacionalidades que participaron en la guerra: cuarenta y seis franceses, doce británicos, siete estadounidenses, cuatro italianos, un japonés, dos belgas, tres serbios, tres rusos, un rumano, dos griegos, un portugués, un montenegrino, dos polacos, un checoslovaco, etcétera. Burnand les ofreció un poco de dinero por sentarse, conversar y dejarse retratar, aunque algunos de ellos rechazaron el pago. A la mayoría de sus personajes ahora los conocemos por su nombre, otros están identificados únicamente por su rango, unidad o país de origen. Terminada la guerra, ochenta de estos retratos se exhibieron, en mayo de 1919, en el Museo de Luxemburgo en París, un mes antes de la firma del Tratado de Versalles, y veinticuatro más se agregaron en la Galería Brunner el siguiente año. Actualmente los pasteles se exponen de manera permanente en el Museo de la Legión de Honor, frente al Museo de Orsay, donde se encuentra el cuadro más conocido de Burnand, Los discípulos Pedro y Juan corriendo al sepulcro la mañana de la Resurrección (1898). ~