(Sin título)

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Sacudí la ceniza de mis párpados.

Busqué la luz en el interior de la noche y, sí, se abrió en

mí una esfera de luz. Era como ser y no ser.

Descansé de mí mismo

hasta sentir que mis venas se vaciaban en la luz

y que las sombras giraban hasta crear el día.

Me acerqué a las materias visitadas por cuchillos, a las

que gritan hasta despertar el corazón

y aún sentí la pulsación del hierro y la pasión de las

máquinas enloquecidas en la inmovilidad.

En la pausa mortal, una vez más,

pasaron suavemente sobre mí tus manos. ~

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