Unitalla. La forma o el color
del dios o cielo alto importa menos
que el hecho de que existe,
en algún sitio y de algún modo, atento
al rezo apresurado, o haciendo suyo el óbolo
dejado por la viuda en el santuario. Un niño
—solo con sus terribles realidades— pide a gritos
un límite, un muro cálido
en cuyas piedras halle una respuesta,
aunque vaga.
Extraña, tanta extravagancia —¿quién necesita
esas deidades de dieciocho brazos,
esos santos mohosos
cuyos huesos y heridas nos ofenden,
esos pebetes perfumados, esas huríes, budas dorados,
libros dictados en detalle por Moroni?
Nosotros; necesitamos más mundos.
Éste fracasará. –— Versión de Julio Trujillo
José Luis Martínez
Dice Gabriel Zaid que José Luis Martínez es “el curador de las letras mexicanas”, porque se ha dedicado a cuidar, organizar y hacer legible nuestra literatura.…
De luto el corazón
Estoy oyendo un disco de Olimpo Cárdenas que acaba de llegar a mis manos, unos amigos me lo trajeron de México junto con varios de danzones que les encargué, aunque…
Un mapa de metáforas
Diversos esfuerzos se han atestiguado a lo largo de la historia por aprehender –sí, con h intermedia– el conocimiento humano. De esta inclinación por comprenderlo todo, por…
Detrás de las páginas: Abril 2016
Un podcast que recorre nuestro número de abril, en voz de algunos de los autores que escriben en él.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES